Alberto Núñez Feijóo compromete una acción “fuerte” ante la situación de crisis económica

“No venimos a derribar el pasado ni lo que hicieron bien los predecesores”, dijo durante su discurso de investidura

El candidato, dos días antes de su investidura como presidente de la Xunta, prometió un Gobierno “dialogante” y “para todos, y no sólo para los que votaron” al PP, recordó durante su intervención, de casi dos horas, los compromisos adquiridos durante la campaña electoral y que fueron ratificados en las urnas por la mayoría de los gallegos.
“No venimos a derribar el pasado, ni lo que hicieron bien los predecesores”, anunció el candidato en su discurso, en el que apostó por “superar los estériles antagonismos y las disensiones ideológicas”, ya que, a su juicio, “no pueden ser murallas insalvables para el entendimiento de una sociedad”.
Núñez Feijóo indicó a la Cámara que su Gobierno trabajará para que términos como “sectarismo, partidismo, enchufismo y caciquismo” sólo sirvan para referirse al pasado.
“Tenemos por delante -dijo- la más dura crisis económica que se recuerda en la historia de la Autonomía: una crisis que golpea con fuerza todos los sectores productivos y que tiene su resultado más específico y cruel en un desempleo que no para de crecer”.
Plan estratégico y de choque
Para hacer frente a esta situación y que Galicia salga “con impulso” de ella, Núñez Feijóo propuso a la Cámara la aprobación de un Plan estratégico para la economía gallega en la legislatura, basado en incrementar competitividad, apostar por las infraestructuras del transporte, la ordenación del territorio, el desarrollo de políticas sectoriales específicas y por reformas en el sector público autonómico.
Además, el candidato anunció la aprobación de un “plan de choque con carácter inmediato”, en el que se procederá a “ajustar el presupuesto a la realidad, analizar los márgenes presupuestarios en cada Consellería y estudiar al detalle la evolución de los ingresos tributarios”.
En cuanto a la inversión inmediata, Núñez Feijóo indicó que pondrá en marcha un “vigoroso programa” en inversión en infraestructuras, desarrollará un plan de vivienda para reducir el número de inmuebles vacíos y emprenderá medidas con el objeto de paliar los problemas de financiación de las empresas.
Consideró el desarrollo sostenible de Galicia como una de las “prioridades estratégicas” de su mandato, por lo que reafirmó que aprobará las Directrices de Ordenación do Territorio y el Plan do Litoral en sus primeros seis meses de mandato, aunque no aclaró qué medida adoptará a corto plazo para afrontar que la prohibición de construir a 500 metros de la costa expira el próximo 17 de maro.
Frente a la situación de saturación de la planta de tratamiento de residuos de Cerceda (A Coruña), Sogama, Feijóo apostó por un nuevo Plan de Residuos Sólidos Urbanos, que incluye la construcción de instalaciones que complementen a Sogama.
El nuevo Ejecutivo autonómico mejorará el capital tecnológico y humano de las empresas y desarrollará medidas “concertadas” con los agentes sociales, se comprometió el candidato.
Todas estas medidas dependerán de la reforma del sistema de financiación autonómica, en el que el nuevo Gobierno pedirá que prevalezca el “coste real de los servicios”, ya que, a juicio de Feijóo, “el modelo propuesto conduce a una pérdida paulatina de los recursos” para Galicia.
También se comprometió a plantear una reforma del Estatuto de Autonomía “leal” con la Constitución, para lo que será “relevante” la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña.
Vivienda y familia
También impulsará la firma de un acuerdo entre la Administración y “todos los actores del sector inmobiliario” para propiciar la salida al mercado del “stock de viviendas” existente con el compromiso de establecer “precios máximos”.
Feijóo anunció la constitución del Consello Galego de Política Familiar y la elaboración de una normativa que trate “de forma integral” las posibilidades de ayuda que se pueden dar a las familias.
También mencionó la rebaja de impuestos, la reforma de la ley de cajas de ahorro y el apoyo a los principales sectores productivos, entre los que citó de forma especial el lácteo y el de la automoción.


Cambios en la educación e impulsos a la sanidad y a la dependencia

Alberto Núñez Feijóo entendió que los ciudadanos demandan “con más intensidad si cabe en la actual situación de crisis” una “importante mejora» de los servicios públicos, por lo que apostó por “dar una rápida y eficaz respuesta” a las personas dependientes con derecho a prestación, por mejorar el sistema sanitario y por incrementar la calidad de la educación, entre otras cuestiones.
Su esquema permitirá recuperar la “convivencia” en los centros, la “dignidad” de la profesión docente y la “responsabilidad” de alumnos y familias en la labor educativa. También se deberá “reestructurar” la enseñanza de idiomas, de modo que los escolares terminen su etapa formativa siendo “trilingües” y reiteró su compromiso de derogar el decreto que regula el uso del gallego en la enseñanza, que tachó de “imposición”.
Tras constatar que la sanidad pública gallega es “la peor evaluada por sus usuarios” a pesar de la “buena calidad” de sus profesionales y de la “buena situación” de la informatización de los centros sanitarios, Feijóo hizo especial hincapié en su “compromiso con la sanidad pública”. Así, apostó por dar estabilidad a los profesionales y por garantizar la sostenibilidad financiera del sistema. Además, prometió una ley de garantías de prestación y una cartera de servicios del Servizo Galego de Saúde, que establecerán máximos de 45 días de demora para diagnósticos y de 60 días para intervenciones, así como “espera cero” para pacientes con cáncer y otras enfermedades muy graves. También avanzó que se terminarán las obras del nuevo Hospital de Lugo, que se construirá uno en Vigo y que se “intentará” realizar otro en Pontevedra.
Sus promesas en el ámbito de la dependencia le costaron hasta tres interrupciones debido a los aplausos de sus compañeros de filas. Mientras el todavía vicepresidente da Igualdade e do Benestar, Anxo Quintana, que ocupa la vicesecretaría de la Mesa del Parlamento, mostraba una sonrisa amarga, Feijóo criticaba la “decepción” causada por la ley que reconoce a los dependientes. Por ello, aseguró que, bajo su mandato, los 16.000 grandes dependientes gallegos cobrarán sus ayudas “antes de terminar el año”; que no gastará “un sólo euro” en publicidad, sino que gastará “todo el dinero” a su mejora; que dotará, “por lo menos”, de un centro de día a cada ayuntamiento de más de 1.500 habitantes; y que creará una red de atención especializada de residencias y de centros especializados para enfermos de Alzheimer y para discapacitados psíquicos.


En cien días se recogerán
las actuaciones del Plan Galicia

El candidato a la Presidencia de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se comprometió a que, en los cien primeros días de Gobierno, se aprobará un plan de infraestructuras, con horizonte de ejecución en 2015, que recogerá “la totalidad” de las actuaciones previstas en el Plan Galicia. Respecto a las actuaciones de competencia autonómica previstas en este plan, elaborado por el Gobierno del PP tras la catástrofe del ‘Prestige’, se acometerán antes de 2013.
Además, se comprometió a gestionar la transferencia de la titularidad de la Autopista del Atlántico y el tramo Santiago-Dozón de la autopista a Ourense, mientras en el caso de la AP-9, dijo, se hará una “reformulación total” del diseño de la autopista. El candidato a presidente prometió la creación de la Agencia Galega de Estradas, que supondrá la supresión de tres organismos, ya que en ella se integrarán la Dirección General de Obras Públicas, la Sociedad Pública de Investimentos y Aceosua, gestora de la autopista Santiago-Ourense. Igualmente, Núñez Feijóo apuntó la creación del Consorcio de Transportes de Galicia, integrado por la Xunta, ayuntamientos, diputaciones y Ministerio de Fomento, para apostar por el desarrollo del transporte público.