000 hectáreas en 50 kilómetros del cauce del Guadiamar, principal afluente de Doñana.
Descartada las responsabilidad penal por el vertido tóxico de la mina, Boliden, empresas constructoras y Junta de Andalucía mantienen abiertos varios pleitos para decidir quién pagará la multimillonaria descontaminación de la zona.
Mientras tanto, las administraciones han desembolsado más de trescientos millones de euros para regenerar el río Guadiamar para combatir el vertido, que fue mil veces mayor que el del ‘Prestige’.
Sin embargo, Ecologistas en Acción sostiene que la rotura de la balsa minera de Aznalcóllar que causó el accidente medioambiental más grave de España, fue “una catástrofe anunciada” que se pudo evitar y que “podría volver a repetirse”.
Por su parte, los ex mineros de Boliden han pedido que no se olvide el desastre medioambiental ocurrido hace ahora diez años y han solicitado que se siga invirtiendo en la zona para su total recuperación.