Vox presentó el pasado 27 de febrero una moción de censura en el Congreso de los Diputados, la sexta del actual periodo democrático, contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Será la segunda impulsada por el partido de extrema derecha en esta legislatura, y la fecha de su debate está en manos de la presidenta de la cámara, Meritxell Batet, aunque no se prevé para antes de mediados de marzo.
Es una iniciativa un tanto rocambolesca por varios motivos. El primero de ellos es que está destinada al fracaso, porque solo cuenta con el apoyo de los 52 diputados de Vox. El segundo es el retraso en la presentación de una moción que anunció el presidente de Vox, Santiago Abascal, hace casi tres meses ante lo que consideran la “urgencia” de tumbar al Gobierno de PSOE y Unidas Podemos.
Y el tercer motivo es que Abascal renuncia en esta ocasión a ser el candidato alternativo y lo deja en manos del reputado economista Ramón Tamames, de 89 años, que fue exdirigente del Partido Comunista de España, entre otras formaciones.
Por último, cabe destacar que la moción se debatirá pocas semanas antes de las elecciones autónomicas y municipales y a escasos meses de las generales de fin de año.




