Luis Mariano y Gloria Lasso, el triunfo de la emigración española en la canción francesa

Ambos artistas alcanzaron un gran éxito en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, codeándose con Maurice Chevalier o Edith Piaf

Luis Mariano y Gloria Lasso
Carátula del EP de Luis Mariano y Gloria Lasso.

Luis Mariano y Gloria Lasso son dos de los cantantes españoles más importantes de todos los tiempos, aunque no sean muy conocidos por el público español porque emigraron a Francia, donde alcanzaron un gran éxito en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, codeándose con Maurice Chevalier o Edith Piaf. Lasso volvería a emigrar a México en los años setenta, repitiendo éxito. Sus carreras paralelas se cruzaron en 1958, cuando grabaron juntos un EP que incluía dos canciones memorables para el público español: Canastos y Amor, no me quieras tanto.

Luis Mariano, el rey de la opereta

Mariano Eusebio González, conocido artísticamente como Luis Mariano, nació en Irún en 1914. Al comienzo de la Guerra Civil, la familia se traslada a Burdeos (Francia), en cuya facultad de Bellas Artes se matricula, empujado por su vocación pictórica.

La precaria economía familiar le obligó a contribuir a ella, participando repetidamente en la vendimia de la zona bordelesa, donde su voz comenzó a ser escuchada. En 1941 se animó a inscribirse en el Conservatorio de Música de Burdeos, donde con mayor dedicación se volcó en el perfeccionamiento de su cuerda de tenor. Era frecuente su participación en agrupaciones corales como Eresoinka, formada por artista vascos en el exilio, donde coincidió con la madre de Plácido Domingo.

Su oportunidad llegó en 1943, en el que le concedieron el papel de Ernesto en la ópera bufa Don Pasquale, de Gaetano Donizetti, en el Palais de Chatillot. La crítica se volcó en elogios con él. Comenzaría así una brillante carrera musical que duraría hasta el final de sus días. Fue a partir de entonces cuando decidió llamarse artísticamente Luis Mariano.

Su marcha ascendente fue fulgurante, pero el espaldarazo definitivo lo recibió de la mano del compositor Francis López, de origen vasco, en la opereta La bella de Cádiz, para la que también dibujó figurines y carteles.

El fenómeno Luis Mariano se expandió rápidamente. Entre 1946 y 1949 rodó siete películas y estrenó una segunda opereta, Andalucía, que alcanzó un gran éxito en Francia primero y en Estados Unidos y Canadá después. Era la edad de oro de la opereta y Luis Mariano era el rey. El cenit de su fama lo alcanzaría entre 1951 y 1952 con la opereta El cantor de Méjico y la película Violetas Imperiales, que interpretaría junto a Carmen Sevilla, el gran amor de su vida. Era su décima película. Llegaría a participar en 21.

En 1958 se presentó en el Olympia de París donde recibió el espaldarazo definitivo a su carrera y su fama. Entre 1962 y 1969 siguieron nuevas operetas Se sucedieron distinciones, títulos y medallas. Nacionalizado francés, fue recibido por el presidente de la República en el Palacio del Elíseo y en España recibió la Orden de Isabel la Católica.

Paralelamente a su carrera musical, cultivó también la literatura, escribiendo cinco novelas.

Una hepatitis viral le obligó a dejar su actividad musical en mayo de 1970. Tras sucesivas hospitalizaciones, falleció el 14 de julio de ese año, a los 55. Sus restos reposan en el cementerio de Arcangues, en el País Vasco francés, donde había fijado su residencia, pero Irún mantendría vivo su recuerdo en la plaza que lleva su nombre y con su busto dominándola.

Gloria Lasso, la reina del music-hall y del bolero

Rosa María Coscolín Figueras, Gloria Lasso, nació en Villafranca del Penedés (Barcelona) el 25 de noviembre de 1922. Le gustaba cantar y, burlando la férrea censura de la época, comenzó a actuar en público, sin tener la edad reglamentaria, en lugares de dudosa reputación. Tenía quince años cuando debutó en La Bola de Oro, cabaré barcelonés. Quería estudiar Medicina, pero solo consiguió ser enfermera, efímero trabajo que abandonó por la canción. Se casó por vez primera muy jovencita. Su marido fue Guillermo Tejero Benito, militar y guitarrista ocasional, quien se hacía llamar Guillermo Lasso. Precisamente de él tomó el apellido artístico para su carrera.

Mediados los años cuarenta actuaba en cabarés madrileños y en Radio Madrid. El compositor Fernando García Morcillo le proporcionó sus primeros éxitos –María Dolores, Santa Cruz, Malvarrosa–, que interpretaba a ritmo de boleros con una voz llena de sensualidad.

En 1954 se afincó en París. Allí cimentaría una sólida y rápida popularidad, al tiempo que llenaba su vida de amores y sucesivos matrimonios. Confesó seis, aunque la prensa le adjudicaba diez. Su canción más famosa fue Luna de miel, que mitificaría su nombre. Se trata de una adaptación libre de Rafael de Penagos sobre una composición de Mikis Theodorakis que fue tema central de la película de igual título de 1959, interpretada por los bailarines Antonio y Ludmila Tcherina. Paloma San Basilio la grabaría con éxito en 1987, además de cantarla en televisión junto a la propia Lasso. Y Ricardo Solfa (heterónimo de Jaume Sisa, conocido como “el cantante intergaláctico” en los años setenta) hizo también una versión muy hermosa en 1987.

En 1963 se trasladó a México, donde vivió hasta 1985 y se nacionalizó mexicana (ya tenía la nacionalidad francesa). Allí reeditó sus viejos éxitos musicales y grabó versiones de otros, viviendo años de esplendor, aunque añorando su época parisiense. En 1985 regresó a Francia. Fue reclamada de nuevo para el Olympia de París y decidió quedarse diez años más, ofreciendo recitales y grabando varios discos. En 1995 volvió a México, donde viviría hasta el final de sus días, aunque viajando constantemente a Francia y España.

Gloria Lasso era una intérprete ideal de boleros, pero en su repertorio hay también pasodobles, canciones andaluzas, canciones tradicionales francesas, rancheras, números folclóricos sudamericanos, temas de comedias musicales americanas… Todo un cóctel musical de una estrella indiscutible del music hall, el teatro de revista y variedades, que sabía seducir a los espectadores con su voz y con su atractiva presencia.

La pasión por seguir cantando quedó testimoniada al cantar por última vez quince días antes de su muerte en un local de la capital mexicana. Murió en Cuernavaca el 4 de diciembre de 2005, a los 83 años.

Su EP conjunto

Luis Mariano y Gloria Lasso llevaron carreras artísticas paralelas que se cruzaron en 1958, cuando grabaron juntos con la orquesta de Franck Pourcel un EP (aquellos vinilos intermedios entre los singles y los LP) en el que figuraba una canción que se haría muy popular en España, Canastos, con letra y música de Aldo Locatelli y J. Palasco, muy solicitada en aquellos programas de discos dedicados. El disco incluía también otros tres temas, dos de ellos composiciones muy conocidas del cancionero latinoamericano: Amor, no me quieras tanto, del portorriqueño Rafael Hernández, y Me voy pa’l pueblo, de la cubana Mercedes Valdés.

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