Los valencianos en Montevideo celebran la fiesta de la Virgen de los Desamparados

Coincidió con la conmemoración del 70 aniversario de la creación de la Congregación de la patrona de Valencia en la capital uruguaya

Asociación Comunidad Valenciana de Montevideo
La cónsul María Victoria Scola, tercera por la derecha, con las falleras y directivos de la Asociación Comunidad Valenciana de Montevideo.

La fiesta de la Virgen de los Desamparados se celebró en la capital uruguaya, más concretamente en la iglesia de los Padres Carmelitas del Prado, junto con los setenta años de la fundación de la Congregación en Montevideo.

El pasado 19 de mayo, la misa central comenzó con la ofrenda de flores a la patrona de Valencia, encabezada por la presidenta de la Congregación de la Virgen de los Desamparados en el Uruguay, al tiempo que portaban el estandarte de la Congregación junto a Alicia Borja y Jorge Sedano, presidenta y secretario de la Asociación Comunidad Valenciana, quienes llevaban los pendones de la Comunidad Valenciana y de Uruguay.

Atrás de ellos ingresó el secretario de la congregación, Manuel Hernández, portando el pabellón de España junto a las falleras Francesca Motta y Martina Maguna, nieta y bisnieta de valencianos.

Entre los feligreses estaba la cónsul general, María Victoria Scola, además de varios socios de la institución valenciana.

Asociación Comunidad Valenciana de Montevideo
Actuación de la coral La Senyera.

Sandra Dotta fue la encargada de leer en un tramo de la misa, la historia de la virgen patrona de Valencia en esta orilla del Río de la Plata, que comenzó en marzo de 1954 cuando un grupo de emigrantes valencianos devotos fundaban la Congregación de la Virgen de los Desamparados en la capital uruguaya, la ciudad que les acogía como a tantos otros españoles.

Un año después traían desde Valencia una imagen de la Virgen patrona de su tierra natal, que fue instalada en la iglesia de las Carmelitas, un edificio de estilo gótico en el barrio residencial del Prado.

Los amigos y socios de la institución, una vez culminada, la misa concurrieron a la sede de la calle Palmar, donde el cocinero Santiago Perelló Dotta, elaboró una paella que dejó sabor a la querida tierra a orillas del Turia, recordando a la ciudad del sol en pleno domingo gélido del otoño montevideano.

Cuando culminó el almuerzo, la Coral La Senyera de la institución, bajo la dirección de la profesora Sandra Scorza, deleito al público presente con un gran concierto recorriendo los distintos ritmos de la Península.

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