Los participantes en el programa Escolas Abertas de la Secretaría Xeral da Emigración de la Xunta de Galicia valoran esta iniciativa como una oportunidad única para actualizar conocimientos, convivir con referentes de la cultura tradicional gallega y fortalecer el trabajo que desarrollan los centros gallegos en el exterior.
Entre ellos se encuentra Fernando Daparte López, de la Sociedad Hispano Brasileña de Sao Paulo, quien participa por quinta vez en estos cursos. Su primera experiencia fue en 1998, cuando tenía 18 años, y desde entonces considera que el programa ha sido clave para mantener el contacto con la cultura gallega y transmitirla a nuevas generaciones.
“La posibilidad de estar aquí aprendiendo con los profesores y también con la gente que está contigo es una posibilidad única”, señaló Fernando, que destacó el valor formativo y humano de una experiencia que, según explicó, le permitió desde joven acercarse más a la cultura gallega para poder transmitirla después.
En su caso, la formación se centra en disciplinas como gaita, percusión, acordeón, canto y pandereta. Fernando aseguró que, con el paso de los años, han cambiado tanto los profesores como el alumnado, así como la forma de impartir las clases. “Las cabezas cambian en 30 años”, afirmó, antes de destacar que las nuevas tecnologías también han contribuido a transformar el aprendizaje.
“Los cursos son muy buenos, con los mejores profesores, exponentes a nivel de Galicia”, afirmó Daniel que llega del Centro Gallego de Montevideo y que destacó especialmente su formación en gaita. En su recuerdo permanece la oportunidad de recibir clases con referentes del instrumento, así como la calidad general de una programación que, aseguró, “siempre fue muy excelente”.
El participante también puso en valor otros aprendizajes vinculados a la música tradicional, como el antiguo curso de artesanía de palletas. “Lo aproveché muchísimo porque allá en Uruguay es muy difícil conseguirlas”, explicó. En este sentido, señaló que poder fabricarlas supone una ayuda importante para quienes practican la gaita lejos de Galicia.
Además de la formación, Daniel resaltó la organización del programa, los espacios de alojamiento, la coordinación y la acogida recibida en Galicia. “Los lugares donde nos quedamos, la hospitalidad de la gente, la coordinación… la verdad que siempre fue todo muy excelente”, manifestó.
Como profesor de gaita en el Centro Gallego de Montevideo, Daniel explicó que la enseñanza de este instrumento presenta dificultades específicas en Uruguay. Actualmente cuenta con tres alumnos, aunque llegó a tener cinco, y reconoce que no siempre resulta sencillo atraer a nuevas personas.
“La gaita no es tan fácil para tener alumnos”, indicó, aludiendo al coste del instrumento, al tiempo necesario para conseguirlo y a las diferencias entre aprender con una flauta y tocar después una gaita. “Eso dificulta muchísimo a la hora de aprender realmente; no es lo mismo que estar acá”, añadió.
Atraer a las nuevas generaciones
Preguntado por la transmisión generacional de la tradición gallega, Daniel reconoció que el interés puede ir disminuyendo entre algunos nietos o bisnietos de emigrantes, en parte porque la juventud dispone hoy de más actividades y prioridades. Sin embargo, recalcó que el vínculo cultural continúa siendo sólido.
Fernando coincidió en que los centros gallegos afrontan el desafío de adaptarse a una comunidad distinta a la de décadas anteriores. Según explicó, muchas personas de primera generación ya no están y las entidades deben dirigirse ahora también a hijos, nietos y bisnietos de gallegos. “No es solamente la parte del folclore, sino tener un propósito para estas personas, para que estén en sociedad viviendo allí con nosotros”, apuntó.
Para el participante de Sao Paulo, ese propósito resulta fundamental para atraer a las nuevas generaciones. A su juicio, quienes se acercan hoy a los centros buscan conectar con la memoria familiar, con los valores transmitidos por sus mayores y con una identidad cultural que ofrece también un espacio de encuentro en una gran ciudad como Sao Paulo.
El programa Escolas Abertas permite a participantes de las comunidades gallegas del exterior actualizar conocimientos, reforzar la enseñanza de disciplinas tradicionales y compartir experiencias con docentes y referentes culturales de Galicia. Para Daniel y Fernando, estas iniciativas resultan esenciales para apoyar el trabajo de los centros gallegos en todo el mundo cuyo reto pasa por mantener viva la tradición y adaptarla a las nuevas generaciones.





