Los movimientos de PSOE y Cs provocan elecciones en Madrid y la salida de Pablo Iglesias del Gobierno

Los socialistas presentaron mociones de censura en la Región de Murcia y el ayuntamiento de su capital, en Castilla y León y en la Comunidad de Madrid

Tras la celebración de las elecciones catalanas se presentaba un año sin citas con las urnas, con un Gobierno de España con presupuestos aprobados, pendiente de recibir aportaciones históricas de fondos europeos para la reconstrucción tras la pandemia y con un proceso de vacunación que debería aliviar la crisis sanitaria. Parecía que llegaba la hora de la gestión y la estabilidad pero el pasado 10 de marzo todo saltó por los aires.

En cuestión de horas, el PSOE presentó tres mociones de censura en comunidades gobernadas en coalición por el PP y Ciudadanos. En primer lugar, se registró en la Región de Murcia y en el ayuntamiento de la capital de la mano precisamente de Cs, a pesar de formar parte de sendos gobiernos, para descabalgar al PP y quedarse Ciudadanos con la Presidencia de la Comunidad y los socialistas con la Alcaldía de Murcia.

A raíz de esto, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, disolvió la Asamblea regional y convocó elecciones autonómicas con el convencimiento de que PSOE y Cs quería derribar su Ejecutivo. Los socialistas y el partido Más Madrid intentaron con mociones de censura evitar los comicios. La Mesa de la Asamblea, presidida por Ciudadanos, presentó un recurso para que se debatieran estas iniciativas y se paralizaran las elecciones, alegando que la convocatoria no entraba en vigor hasta el día siguiente de su firma, pero la Justicia dio la razón a Ayuso y los censados en la Comunidad de Madrid tienen una cita con las urnas el próximo 4 de mayo para elegir Gobierno autonómico.

El último movimiento del PSOE para agitar el tablero político, acabar con gobiernos encabezados por el PP y dividir al centro-derecha con su aproximación a Cs fue la presentación de la moción de censura en Castilla y León. Aunque allí, en principio, no cuenta con el apoyo de Ciudadanos, sobre todo de sus representantes integrados en la Junta.

Dos días después, tres diputados de Cs se desmarcaron de la moción en la Región de Murcia y anunciaron que seguirán apoyando al Ejecutivo de coalición, al que se incorporaron dos de ellos en sustitución de consejeros contrarios ahora a un acuerdo de legislatura firmado con el PP.

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que se había involucrado en los movimientos en Murcia recibió un aluvión de críticas, sobre todo dentro del partido, por este fracaso, por desligarse del PP y echarse en manos de Pedro Sánchez y el PSOE y por haber provocado la caída del Gobierno en Madrid, del que Cs formaba parte. Aunque aseguró no apoyar las demás mociones, comenzó una cascada de dimisiones y de salidas de altos cargos de la formación para incorporarse al PP.

La última consecuencia, hasta el momento, de estos movimientos fue el anuncio del líder de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno de España, Pablo Iglesias, de que abandona el Ejecutivo para encabezar la candidatura de su fuerza política en las elecciones a la Comunidad de Madrid y presentarse como una alternativa fuerte de izquierdas ante Díaz Ayuso. Esto provocará una crisis de gobierno para la que Iglesias propone a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, como su sustituta en la Vicepresidencia y a la secretaria de Estado Ione Belarra, como ministra de Derechos Sociales, la cartera que él ocupaba.

Y todo esto cuando se preveía un año sin citas con las urnas. Y ya no se descartan incluso elecciones generales en otoño. De hecho, Pablo Iglesias propuso también a Yolanda Díaz como posible candidata de Podemos.

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