Los jóvenes del Valle Miñor e Hijos de Morgadanes se unen para festejar la lengua gallega

Con motivo del Día das Letras Galegas ambas entidades presentaron un gran espectáculo

Preparando la queimada.
Exposición con motivo del Día das Letras Galegas.
Actuación del grupo gaitas.
Coro del Valle Miñor.
Los jóvenes de Valle Miñor e Hijos de Morgadanes.

La celebración del Día das Letras Galegas en el Centro Valle Miñor de Montevideo tuvo, además del homenaje y semblanza de la escritora María Victoria Moreno, un espectáculo con su coro, músicos y cuerpos de baile al que se les unió también el de la Unión Hijos de Morgadanes.

La jornada se desarrolló el pasado 18 de mayo para no concordar con las celebraciones que realizó el Patronato da Cultura Galega el día anterior y esa misma noche también en conjunto Casa de Galicia, Centro Gallego y Centro Bergantiños.

El presidente del Valle Miñor, Carlos Barcia, les dio la bienvenida a los asistentes, al tiempo que agradeció también a los jóvenes del centro Hijos de Morgadanes que se han integrado al grupo de baile y músicos de la institución del barrio de Pocitos.

Luego sería el gerente de la institución, Martín Rodríguez Caridad, quien realizó una semblanza de María Victoria Moreno Márquez para presentar a la homenajeada, sobre la que en las paredes de la sala se exhibía un resumen de su vida y su obra literaria.

Posteriormente, la coral Val Miñor que dirige Mabel Soria, integrada por más de treinta voces de adultos mayores, que habían interpretado el himno gallego al abrir el acto, continuaron con distintos ritmos y canciones tradicionales de Galicia y España.

Tras arreglar micrófonos y escenario, fue la banda de gaiteros la encargada de acompañar a los conjuntos de baile de la escuela de danzas gallegas que dirige Antonio García de Seárez, y el grupo de jóvenes danzarines Airiños do Val, que emocionaron a los emigrantes que se sentían satisfechos porque habrá continuidad con esta juventud de la tradición y cultura gallega.

Pero la sorpresa de la noche la puso la hija del director de la banda de gaitas Irmandade, Carlos González Siri, que con traje típico y una pandereta en la mano, demostró que es una buena alumna de su progenitor y hasta cambiando de mano la pandereta grande, porque la había cansado, continuó incluso bailando en las coreografías que le planteaba el grupo.

“Hay galleguidad para rato”, afirmó el presidente Barcia tras quedarse enternecido como todos los presentes con la infanta que, con total desparpajo, actúo como si lo hiciera desde hace muchos años y aún no llega a los cuatro.

El cierre de la noche estuvo a cargo del brujo Martín quien, con su famosa queimada y unas exquisitas rosquillas, ayudó a enfrentar los fríos del mayo uruguayo con mucho calor y sabor a Galicia.

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