La Ciudad de Luxemburgo acogió del 25 al 27 de septiembre de 2026 la XVIII Trobada de Casals Catalans de Europa, un encuentro que reunió a entidades de numerosos países para debatir el futuro de las comunidades catalanas en el exterior. Organizada por el Centre Català de Luxemburg, presidido por Jordi Gairin, la cita se celebró entre la sede de la entidad y el Hotel Innside by Melià.
La convocatoria contó con representantes de más de veinte casals y centros culturales, además de la Federació Internacional d’Entitats Catalanes (FIEC), la Federació de Colles Castelleres Internacionals y Òmnium. La diversidad de procedencias permitió compartir experiencias sobre participación, enseñanza de la lengua, financiación y relación con las instituciones catalanas.
La apertura del viernes incluyó la intervención del conseller de Política Lingüística, Xavier Vila, quien presentó la actividad de su departamento, el Pacto Nacional por la Lengua y las líneas de apoyo a la enseñanza del catalán en el extranjero. Sus planteamientos dieron paso a un debate con los asistentes sobre las necesidades educativas de las comunidades.
En el tradicional Espacio FIEC se repasaron los principales expedientes de la federación: las medidas cautelares del Tribunal Supremo sobre la Ley de Memoria Democrática, la solidaridad con el casal de La Habana, la futura iniciativa legislativa popular para una ley electoral catalana, las propuestas sobre retorno y el Congreso de la Cataluña Exterior, y los actos del 30º aniversario de la organización.

El sábado, el director general de la Cataluña Exterior, Oriol Lázaro, abrió la jornada antes de la intervención del conseller de Unión Europea y Acción Exterior, Jaume Duch. El responsable repasó las políticas del Govern dirigidas a las comunidades catalanas en el extranjero y participó en un amplio intercambio con sus representantes.
El núcleo de la Trobada fue la pregunta ‘¿Cómo debe ser un casal català del siglo XXI?’. Tras dos días de trabajo, las entidades definieron seis ejes: lengua, comunidad, participación, relevo generacional, organización sostenible y creación de redes. Para los próximos cinco años se marcaron tres prioridades: ampliar la comunidad, transformar la gestión y reforzar la cooperación entre centros.
El relevo generacional apareció como uno de los retos más urgentes. Los participantes defendieron la formación de futuras juntas y un reparto de tareas que evite concentrar toda la responsabilidad en pequeños grupos de voluntarios. También insistieron en que los casals deben mantener su identidad como espacios vivos de encuentro y pertenencia, sin limitarse a ofrecer servicios.
La financiación y la burocracia también ocuparon buena parte de las discusiones. Las entidades reclamaron subvenciones más acordes con su labor de difusión de la lengua y la cultura, mayor previsibilidad, una coordinación más clara con las delegaciones del Govern y calendarios que eviten coincidencias. Al mismo tiempo, plantearon buscar nuevas alianzas y recursos para garantizar su continuidad.
La declaración final apuesta además por compartir conocimientos mediante herramientas comunes, dar mayor visibilidad en Cataluña a la actividad cultural, educativa y social desarrollada en el exterior y fortalecer la red europea. La clausura incluyó presentaciones sobre la expansión internacional del mundo casteller y el trabajo de las comisiones del Consell de la Catalunya Exterior. El documento final puede consultarse en la web de RAB. La próxima edición se celebrará en Madrid en 2027, coincidiendo con el 75º aniversario del Cercle Català de Madrid.





