Las interventoras de Casa de Galicia de Montevideo suspenden las elecciones a la directiva de la entidad

Feijóo:  “Suscribo las palabras del presidente uruguayo de que Casa de Galicia tiene que seguir siendo Casa de Galicia”

Sanatorio de Casa de Galicia.

El jueves 28 de octubre las interventoras de Casa de Galicia, Alicia Risso y Nuria Santana, firmaron su primera resolución sobre la mutua gallega dejando sin efecto las elecciones previstas para el domingo 31 de octubre para renovar completo la comisión directiva, la Junta Electoral, Comisión Fiscal y la Asamblea representativa de la entidad.

Sostienen en su análisis que “la grave situación económica-financiera de Casa de Galicia determinó que fuera intervenida por el Poder Ejecutivo con desplazamiento de sus autoridades naturales, lo cual conlleva la imposibilidad fáctica y jurídica de celebrar el acto eleccionario a menos de una semana de dispuesta su intervención”.

Algo que era esperado por los asociados, a pesar de que ambos candidatos a la presidencia de Casa de Galicia, Alberto Iglesias por la lista 100 y Eduardo Miras por la 1917, continuaban trabajando para conseguir votantes entre los 44.000 asociados habilitados a sufragar.

Igualmente, Rossi y Santana afirman en su resolución que evaluarán “la convocatoria a un nuevo proceso electoral, teniendo como principal objetivo que sea con la mayor celeridad posible, cuando estén garantizadas las condiciones institucionales”.

Feijóo:  “Suscribo las palabras del presidente uruguayo de que Casa de Galicia tiene que seguir siendo Casa de Galicia”

Por otra parte, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, señaló sobre la intervención de Casa de Galicia de Montevideo que confiaba plenamente en la palabra del presidente del Gobierno uruguayo, Luis Lacalle Pou, cuando afirmó que Casa de Galicia tiene que seguir siendo Casa de Galicia.

Feijóo explicó el viernes 30 de octubre tras la reunión del Consello de la Xunta, que la suma de las deudas que arrastraba la entidad más el incremento del gasto durante la pandemia “hizo temblar las finanzas de este centro” que atiende a unos 46.000 mutualistas, uruguayos, gallegos y españoles, y que es uno de los centros sanitarios más importantes del país.

Ante la situación, continuó el presidente gallego, el Gobierno de Uruguay tenía dos posibilidades. Una era la fusión de esta entidad con otras entidades u hospitales uruguayos, y la otra era la intervención para el saneamiento de las finanzas y que Casa de Galicia pudiese continuar funcionando de manera autónoma. “Dentro de las dos posibilidades, optó por la segunda y por tanto yo agradezco que lo hiciese. Que mantenga Casa de Galicia como un hospital independiente, que se sanee –todo parece indicar que es necesario–, para posteriormente proseguir la actividad asistencial en el futuro”, afirmó Feijóo.

El titular de la Xunta recalcó que “como el presidente Lacalle fue los suficientemente explícito de que Casa de Galicia tiene que seguir siendo Casa de Galicia, nosotros apoyamos esa tesis”.

Feijóo recordó que no es la primera vez que se interviene la entidad y dijo que “si los hospitales gallegos tuviesen la personalidad jurídica que tiene Casa de Galicia, muchas veces tendríamos que intervenirlos porque su desviación sobre el presupuesto y sobre sus ingresos es una desviación constante. No se intervienen porque son públicos”.

Asimismo, el presidente de la Xunta señaló que es “perfectamente consciente” de la importancia que tiene este centro para la colectividad gallega. “Hay muchísimos gallegos mutualistas que acuden a este hospital y a estas instalaciones sanitarias” y es “de los mejores hospitales de Uruguay”.

También recordó que es una evidencia que “los centros gallegos del exterior forman parte de los intereses y de las preocupaciones políticas de la Xunta de Galicia” y también lo es que “son entidades privadas y, por tanto, la Xunta de Galicia no puede ejercer ninguna decisión en una entidad privada, ya sea ubicada en Galicia o en la Galicia exterior”.

Médicos denuncian mala administración

A pesar de no haber nuevas declaraciones de los protagonistas, directiva de Casa de Galicia y ministro de Salud de Uruguay, otro portavoz salió al ruedo explicando la grave situación por la que ha atravesado la mutua gallega.

Se trata de la Asociación de Médicos y Practicantes de Casa de Galicia que resumen en una carta a los asociados que “desde hace décadas la emblemática institución Casa de Galicia, ubicada en el norte del área metropolitana (de Montevideo) y con servicios de histórica y destacada calidad, tiene graves dificultades financieras que están determinadas por múltiples factores que han derivado en el grave resultado actual”.

Explican que a fines de 2018 tuvieron el primer choque con la directiva presidida por Alberto Iglesias, que asumió el cargo en octubre de ese año, ya que Casa de Galicia “no pagó los salarios a los médicos y sí pagó la totalidad de salarios (al personal) no médicos, incluidos los cargos gerenciales. Por este motivo la Asociación de Médicos y Practicantes de Casa de Galicia, reunida en asamblea, solicitó “la renuncia del gerente general y del presidente Alberto Iglesias”.

Luego, a finales de la administración pasada del presidente uruguayo, nieto de ourensanos, Tabaré Vázquez Rosas, el Gobierno uruguayo auxilió a Casa de Galicia con un fideicomiso para permitirle desarrollar un plan integral de obras que llevarían a la mutua gallega a mejorar las condiciones asistenciales de sus asociados.

Sin embargo, en aquel momento el gobierno de Vázquez demoró la concesión porque la administración presidida por Alberto Iglesias no reconocía deudas con los médicos desde el año 2004, lo que desató otro conflicto con la directiva de los galenos que “ante la ausencia absoluta de credibilidad en la presidencia de la institución” lograron incluir en el convenio una cláusula para garantizar el pago de los salarios durante todo el período que durara el fideicomiso.

Los médicos aseguran en su misiva que, tras el dinero aportado por el Estado uruguayo, Casa de Galicia “adquiere locales y empresas sin saberse cómo, mientras mantenía deudas” con sus trabajadores.

En diciembre del 2020 se llegó a un atraso de “hasta cuatro meses” en los pagos a los médicos que pasaron de ser asalariados a facturar por sus trabajos, surgiendo un nuevo conflicto con los profesionales, quienes sostienen en su carta que “la respuesta desde la Junta Directiva (de la mutua gallega) fue un comunicado público a los socios negando los atrasos”.

El conflicto fue resuelto en una tripartita con el Ministerio de Trabajo uruguayo, donde luego de varias negociaciones, finalmente se arriba al acuerdo del pago de las facturas impagas a los médicos.

Sin embargo, el sindicato de profesionales denuncia que en “la última reunión bipartita” del 6 de octubre pasado, “no participó la gerencia por estar en tratativas para el pago de los salarios vacacionales adeudados”, y “nada se mencionó allí sobre la intención de la empresa de presentarse a concurso de acreedores”.

Cierran la nota donde hacen un relato de los hechos históricos asegurando que “en nombre de todos los médicos de Casa de Galicia queremos transmitir a los socios que garantizamos desde nuestro rol la asistencia y la mejora de la calidad de la misma en cualquiera de las circunstancias que deba atravesar la institución”.

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