La Unesco declara Reserva de la Biosfera a Ribeira Sacra y Serras do Oribio e Courel

Es la séptima zona de Galicia que cuenta con este reconocimiento internacional

Una vista de la Ribeira Sacra.

La Ribeira Sacra y Serras do Oribio e Courel ya es, oficialmente, la séptima reserva de la biosfera de Galicia. Así lo proclamó el pasado 15 de septiembre el Consejo Internacional de Coordinación del Programa Man and the Biosphere (MaB) de la Unesco, reunido en la ciudad nigeriana de Abuja, que anunció públicamente los nuevos territorios reconocidos bajo esta figura internacional.

Durante su intervención por videoconferencia para defender la candidatura ante el órgano rector del MaB, en su 33ª sesión, la conselleira de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda, Ángeles Vázquez, subrayó la importancia de esta decisión tanto para los 23 municipios incluidos en la misma -18 de la provincia de Lugo y 5 de la de Ourense con una población total de más de 75.000 habitantes- como para el conjunto de Galicia.

Así, recordó que con la incorporación de la séptima reserva de la biosfera, la superficie que cuenta en Galicia con este reconocimiento internacional se incrementa hasta llegar a casi el 35% de todo el territorio -un porcentaje que supera únicamente Canarias, donde el 62,8% de la superficie insular está incluida en alguna de sus siete reservas de la biosfera-; pero también supondrá que el 42% de la Comunidad quede amparado bajo alguna figura de protección, afianzando el reconocimiento a la riqueza de su patrimonio natural en todo el mundo.

De hecho, la Reserva de la Biosfera Ribeira Sacra y Serras do Oribio e Courel es la segunda más grande de la Comunidad, ya que abarca una superficie total de 306.534,77 hectáreas que se extiende por los cañones del Sil y por el río Miño y destaca por su gran belleza natural y por la riqueza cultural y etnográfica que atesora.

Tras la proclamación por parte de la Unesco, este territorio se integra oficialmente en la Red Mundial de Reservas de la Biosfera y se suma a los otros seis que contaban ya en Galicia con este reconocimiento: Terras do Miño; Área de Allariz; Os Ancares Lucenses y Montes de Cervantes, Navia y Becerreá; Río Eo, Oscos y Terras de Burón; Transfronteriza Gerês-Xurés; y Mariñas Coruñesas-Terras do Mandeo.

Tras esta última incorporación, Galicia se convirtió en la segunda comunidad autónoma española con más superficie avalada por este reconocimiento internacional, consolidándose así a la cabeza de España en lo que respecta a esta prestigiosa figura de protección.

Segunda posición a nivel nacional

Las siete reservas de la biosfera gallegas se extienden por un total de 1,03 millones de hectáreas terrestres, una superficie tan sólo superada por Andalucía -que cuenta con nueve figuras de este tipo con una extensión de 1,4 millones de hectáreas-, y que representa el 15,8% del territorio que ocupan las 53 figuras de este tipo declaradas en España.

Además de ser la segunda comunidad española con más superficie terrestre declarada como reserva de la biosfera, Galicia también ocupa la segunda posición a nivel nacional, tras Canarias, teniendo en cuenta el peso que tienen estos espacios con relación a la superficie total de la Comunidad.

Asimismo, con la declaración de la Ribeira Sacra y Sierras doOribio e Courel por parte de la Unesco, Galicia sube de la quinta a la tercera posición en cuanto a número de reservas de la biosfera, empatada con Asturias y Canarias, con siete cada una de ellas.

En definitiva, la proclamación oficial de la séptima reserva de la biosfera de Galicia trata de un hito muy importante para la Comunidad, ya que refleja la apuesta decida de la Xunta en los últimos años por este tipo de figuras de protección con el objetivo doble de preservar el patrimonio natural gallego y, a la vez, garantizar su compatibilidad y equilibrio con el aprovechamiento y los usos sostenibles del territorio.

La conselleira recordó también que en base a la experiencia adquirida y teniendo en cuenta las acciones llevadas a cabo en las otras reservas de la biosfera gallegas, la Xunta lideró un plan de acción que tenía como ejes fundamentales la conservación de la biodiversidad, la restauración y mejora de los ecosistemas, el fomento del uso sostenible de los recursos naturales, la mitigación del cambio climático y la promoción de una sociedad sostenible y plenamente integrada con su entorno.

En la misma línea, subrayó el carácter participativo del proyecto impulsado a finales del año 2017 para lograr la proclamación de la Reserva de la Biosfera Ribeira Sacra y Serras do Oribio e Courel, un “proyecto de país”, dijo, que ahora toca poner en práctica y materializar.

Tras agradecer el trabajo y la implicación de todas las administraciones, instituciones públicas y privadas y colectivos y agentes sociales que contribuyeron en estos años al éxito de la candidatura, la conselleira resaltó la necesidad de seguir apostando por el mismo modelo participativo para poner en marcha, a futuro, un proyecto que armonice la conservación de este territorio con su imprescindible desarrollo sostenible, tanto desde el punto de vista económico como social.

Casi cuatro años de trabajo

La candidatura de la Ribeira Sacra y Serras do Oribio e Courel a reserva de la biosfera culminó el día 15 un largo camino, impulsado y liderado desde el principio por la Xunta de Galicia y que se concretó a comienzos del año 2019 en una primera propuesta, elaborada con la colaboración del Instituto de Biodiversidad Agraria y Desarrollo Rural (Ibader) de la Universidad de Santiago de Compostela y de la Fundación Juana de Vega.

Tras un largo proceso de participación pública y una vez superado el trámite ante el Comité Español del Programa MaB, que en noviembre de 2020 avaló la candidatura por unanimidad y decidió seguir adelante con su tramitación, la propuesta para declarar reserva de la biosfera a la Ribeira Sacra llegó a manos del órgano consultivo internacional de la Unesco hace unos meses, que emitió un informe favorable en el que, además, felicitaba a los promotores por el trabajo realizado y la excelente calidad del proyecto.

Casi cuatro años después de que la propuesta gallega echase a andar, la declaración oficial de la nueva reserva de la biosfera por parte del Consejo Internacional de Coordinación del Programa MaB entrará en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado, al tratarse de un instrumento internacional de protección.

Feijóo a su llegada al Parador de Santo Estevo de Ribas de Sil.

Un premio a la singularidad de un enclave único

Ese mismo día, el presidente del Gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo, aplaudió la declaración de la Unesco sobre la Ribeira Sacra y Sierras do Oribio e Courel, “un reconocimiento -afirmó-, que ensalza el valor singular de este territorio a nivel internacional; un premio a la singularidad de un enclave único”.

Solo dos horas después de conocer la noticia y en el Parador de Santo Estevo de Ribas de Sil, Feijóo aseveró que con esta distinción la Unesco da consideración global a la vocación de Galicia con la preservación del paisaje; “un paisaje que nos liga con el pasado, que vertebra el presente, que nos preservará en el futuro y que debemos seguir protegiendo entre todos”, aseveró, incidiendo en que la Comunidad es y será inflexible con los que queman el monte, calcinando la riqueza natural, sembrando la discordia y liquidando el patrimonio de miles de familias.

Asimismo, afirmó que esta declaración anima a seguir llevando el nombre de la Ribeira Sacra por todo el mundo para que sea redescubierta, especialmente en el marco del Año Santo bienal. “El turismo sustentado en el patrimonio cultural, en la viticultura, en la gastronomía o en las rutas por estos bosques integran una experiencia única”, dijo, haciendo hincapié en que la particularidad de este entorno invita a un turismo sosegado, en contacto con el medio natural, sin renunciar a ser una fuente de dinamismo y actividad para esta gran parte del interior del país.

Por otra parte, subrayó que haciendo compatible la explotación agrícola y ganadera, la nueva Reserva de la Biosfera recoge un impulso a las actividades de investigación y gestión sostenible. Entre ellas, un Geoparque Mundial de la Unesco, seis zonas de Red Natura 2000 y otras áreas naturales protegidas.

El titular de la Xunta quiso también dar las gracias a los miembros del Instituto de Biodiversidad Agraria y Desarrollo Rural y de la Fundación Juana de Vega por participar en la candidatura; así como a los alcaldes y representantes de los 18 ayuntamientos lugueses y de los cinco ourensanos, a los presidentes de las diputaciones y a todas las entidades como el Consorcio de Turismo y la Denominación de Origen, “por sumar fuerzas en aras del interés común”.

Sobre este punto, aseveró que la Xunta seguirá comprometida con la Ribeira Sacra; un apoyo reflejado en el Pacto por el paisaje, en las ayudas que incluye la declaración como área de rehabilitación integral supramunicipal, y en el resto de las medidas que forman parte del desarrollo del plan de acción estratégico de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda, que compromete inversiones por más de 4,5 millones.

“Y, una vez conseguida la distinción de esta séptima Reserva de la Biosfera de Galicia, seguiremos dando los pasos necesarios para conseguir que la Unesco declare la Ribeira Sacra Patrimonio de la Humanidad”, concluyó.

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