Rondallas, estudiantinas y las tradicionales canciones gallegas hicieron vivir una hermosa noche ‘morriñenta’ en el Teatro Valle Inclán del Centro Gallego de Montevideo donde la Tuna de Veteranos de A Coruña demostró que se puede tener la alegría del estudiante toda la vida.
Llegaron a través de un socio de la Unión Hijos de Morgadanes que vive en Galicia, y le alertó a la directiva en Montevideo que se realizaría en Comodoro Rivadavia el Primer Encuentro Internacional de Tunas, por lo que comenzaron los movimientos en la capital uruguaya para lograr traerlos a esta orilla del Río de la Plata.
El auspicio de la Xunta de Galicia propició para que fuera el escenario del Centro Gallego quien presentara a parte de la Tuna que llegó a mostrar su despliegue artístico y recibiera también la sorpresa de un auditorio que hasta interpretó canciones fuera del repertorio de los tunos.
Previo a la actuación, las madrinas de la Tuna junto a la integrante de la Comisión de Cultura del Centro, Rosario Antón, dialogaron con el público a quienes comentaron cómo nacen estos conjuntos, interactuando con residentes en Española Hogar que fueron llevados a disfrutar del espectáculo.

Lágrimas y desafinadas voces, fueron el coro que el público dedicó a la tuna de veteranos coruñeses que encantó a los presentes con su música con temas como Granada, la Macale, Clavelitos, y en el idioma de Rosalía a Saia da Carolina y el himno de la galleguidad compuesto en la otra orilla del Plata: A Rianxeira.
Para despedirse del auditorio los músicos invitaron al presidente del Centro Gallego, Julio Ríos, y a sus colaboradoras, Rosario Antón y Beatriz Almeida, junto a la delegada de la Xunta de Galicia, Elvira Domínguez, a ponerse la capa de la tuna, además de entregar el presidente de la Tuna, Domingo Álvarez, un regalo a Ríos, sobre quien agradeció hasta su espontánea iniciativa de salir a bailar, lo que alentó a todo el público a imitarlo.
Por su parte, Domínguez con la capa de la Tuna puesta, donde a partir de ahora también estará la bandera de Uruguay y el emblema del Centro Gallego, agradeció lo vivido, confesando a España Exterior que “no hay palabras para describir lo que vivimos y sentimos”. Concluyendo que “nos quedará un recuerdo imborrable de un excelente espectáculo”.





