La Habana se viste de luto al fallecer el guardián de su memoria, Eusebio Leal Spengler

El Historiador de la capital cubana murió el pasado 31 de julio a los 77 años

El pasado mes de noviembre, Eusebio Leal recibió de manos del rey Felipe VI la Gran Cruz de Carlos III.

Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana, falleció el pasado viernes 31 de julio a causa de una penosa enfermedad. Se trata de uno de los intelectuales más queridos dentro y fuera de Cuba y que se encargó de la restauración de la capital cubana en los años ochenta del siglo pasado. A lo largo de su vida tuvo una estrecha relación con la colectividad española en el país y recibió numerosas condecoraciones y galardones, tanto en el país como fuera de él. Cabe destacar que, en noviembre de 2019, el rey de España Felipe VI, durante su visita a la capital cubana, le hizo entrega de la Gran Cruz de Carlos III.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, envió condolencias a familiares y amigos de Eusebio Leal. “Ha muerto don Eusebio de la memoria enamorada, el que nos hizo llorar y reír con la historia de la nación que somos, al darle carácter y alma, poniéndole nombres e iluminando sus oscuridades, como quien enciende luces en medio de la noche”, escribió el mandatario en Twitter.

Díaz-Canel expresó en esa red social: “Hoy se nos ha ido el cubano que salvó a La Habana por encargo de Fidel (Castro) y se lo tomó tan apasionadamente que ya su nombre no es suyo, sino sinónimo de la ciudad. Ha muerto nuestro querido Leal”.

Condolencias del Gobierno español

Además, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, publicó en Twitter un mensaje de condolencia:

“Ha fallecido Eusebio Leal. Gran historiador de La Habana, dedicó la mayor parte de su vida a recuperar el patrimonio de la capital. Su inmensa obra permanecerá siempre en las calles, la cultura y la historia de Cuba. Mis condolencias y mi cariño para su familia y seres queridos”.

Asimismo, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y  Cooperación publicó un comunicado en el que el Gobierno de España expresa sus condolencias a la familia de Eusebio Leal y a todo el pueblo cubano por tan triste pérdida.

Señala el texto que “el Dr. Leal fue protagonista indiscutido del proceso de recuperación y rehabilitación de la capital cubana y su incomparable patrimonio arquitectónico y urbanístico”.

“Fue un hombre de enorme carisma y profunda erudición, bajo cuya dirección, la Oficina del Historiador se convirtió en el motor de múltiples iniciativas patrimoniales y sociales en beneficio de La Habana Vieja. De hecho, su Oficina se convirtió en uno de los principales socios de los proyectos de la Cooperación Española en Cuba en las últimas décadas, desde la Escuela Taller hasta el último Plan de Accesibilidad de La Habana Vieja”, se indica en el comunicado.

Por último, desde Exteriores resaltan que “el Dr. Leal promovió siempre la defensa del legado español en La Habana y, en general, en Cuba, y fue una persona esencial en la profundización de nuestra relación bilateral”.

Leal Spengler, que nació en La Habana el 11 de septiembre de 1942, era doctor en Ciencias Históricas de la Universidad de La Habana, máster en Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba y especialista en Ciencias Arqueológicas. Cursó estudios de posgrado en Italia sobre restauración de Centros Históricos, por beca conferida por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Italiana.

El Historiador de La Habana fue diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular en la IV, V, VI y VII Legislatura y también se desempeñó como Embajador de Buena Voluntad de la Organización de las Naciones Unidas.

En 1967 fue designado director del Museo de la Ciudad de La Habana, sucediendo en su cargo al doctor Emilio Roig de Leushenring (1889-1964), del que fuera discípulo.

Asumió en ese puesto las obras de restauración de la Casa de Gobierno, antiguo Palacio de los Capitanes Generales y Casa Capitular que concluyeron en 1979.

En 1981 se le confirió la responsabilidad de conducir las inversiones de las obras de restauración aprobadas por el Gobierno de la Ciudad ese año; en abril de 1986 se puso a cargo de las obras en la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña y, más tarde, en el Castillo de los Tres Reyes de El Morro.

Desde la década del 60 del siglo pasado se desempeñó como Historiador de La Habana y hasta su fallecimiento fue presidente de Honor del Comité Cubano del ICOM y presidente de Honor del Comité Cubano del ICOMOS y de la Sociedad Civil Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente.

Además, se desempeñaba como decano de la Facultad Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, y poseía los títulos de Profesor Emérito de la Universidad de La Habana, presidente de la Red de Oficinas del Historiador y Conservador de las Ciudades Patrimoniales de Cuba y Presidente de Honor de la Sociedad Económica de Amigos del País.

También era presidente del Grupo de Parlamentarios de Amistad Cuba-México y vicepresidente del Grupo de Parlamentarios de Amistad Cuba-Japón.

En octubre de 2019 fue reconocido como miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias en ceremonia de iniciación celebrada por la academia con sede en Cambridge, Massachusetts, en la cual se convirtió en Miembro Honorario Internacional.

El pasado mes de noviembre, el rey de España Felipe VI, durante su visita a la capital cubana, le hizo entrega de la Gran Cruz de Carlos III.

Leal Spengler mereció el año pasado el Premio Rotondi “a los salvadores del arte”, que se otorga por Ley de Estado en Italia, por la obra rehabilitadora de la capital de Cuba, la preservación del patrimonio de la nación cubana y en especial por el trabajo de recuperación del Capitolio habanero, actualmente sede de la Asamblea Nacional de Poder Popular.

Según una nota oficial de la Agencia Cubana de Noticias, de conformidad con la familia de Leal, sus cenizas serán conservadas para que cuando sea controlada la pandemia, y como justo reconocimiento a su imperecedera obra, el pueblo pueda tributarle un merecido homenaje en el Capitolio de La Habana, sede del Parlamento cubano, a cuya restauración el propio Leal dedicó muchos desvelos.

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