El pasado 23 de mayo se produjo una explosión en las instalaciones ilegales de una empresa pirotécnica en la parroquia de Paramos, del municipio pontevedrés de Tui, que afectaron gravemente a una superficie equivalente a cien campos de fútbol y provocaron la muerte de dos personas y heridas a cerca de otras 40. El almacén contenía unos 1.500 kilos de material explosivo y la onda expansiva de la deflagración llegó al municipio portugués de Valença do Minho, del otro lado del río, y se sintió en lugares tan alejados como Poio o Vigo.
La explosión provocó daños en más de un centenar de casas y 33 familias se quedaron sin vivienda. En total, más de 700 personas resultaron damnificadas por el trágico suceso y unas 200 de ellas tuvieron que ser desalojadas. Los fallecidos, un matrimonio formado por un hombre y una mujer de origen marroquí, dejan dos hijos de 9 y 13 años que resultaron heridos por la explosión pero ya han sido dados de alta.
El almacén ilegal pertenecía a la empresa pirotécnica La Gallega, con sede en la parroquia tudense de Baldráns cerrada por las autoridades judiciales y con orden de derribo sin ejecutar por no cumplir con los requerimientos de seguridad. Su propietario fue detenido y encarcelado tras hallarse otros dos almacenes ilegales en la zona, también próximos a viviendas y sin medidas de seguridad, con un total de 1.500 kilos de material explosivo.
Declaración de zona catastrófica
El responsable del Gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo, destacó el pasado 31 de mayo en la rueda de prensa del Consello de la Xunta la aprobación del decreto que declara la emergencia por la situación de catástrofe humanitaria tras la explosión pirotécnica de Tui y convoca las órdenes de ayudas excepcionales.
Durante su intervención, Feijóo incidió en que, desde el primer momento, el objetivo de la Xunta fue intentar contribuir y sumar fuerzas con el resto de las administraciones para paliar los efectos de este suceso en todos los frentes. Primeramente, atendiendo a las personas heridas por la deflagración y proporcionando atención psicológica a todos los que perdieron sus casas total o parcialmente.
Una vez ordenada esta atención más inmediata, subrayó que el Gobierno gallego sigue valorando la mejor respuesta posible para los dos menores que quedaron huérfanos. Una respuesta que se está evaluando, tal y como corresponde, entre los servicios de menores de la Xunta -que es quien tiene la tutela actualmente- y los familiares que les quedan en España.
Si bien la recuperación de la aldea de Paramos está muy condicionada, sobre todo en estas primeras semanas, por el trabajo judicial que se está llevando a cabo en la zona cero, el responsable del Ejecutivo autonómico aseveró que los afectados están siendo puntualmente informados de todos los avances, a través de la oficina de atención que se constituyó en Guillarei desde el primer día, en la que están tanto trabajadores sociales y técnicos de urbanismo, y a la que se incorporó, con carácter estable, personal del Instituto Galego de Vivenda e Solo.
Así, a través de esta oficina, los afectados van conociendo tanto los pasos que se están dando en la zona afectada, como las ayudas que se van a poner a su disposición y que, en el caso de la Xunta, ya se comenzaron a tramitar. Se trata de que los afectados puedan acceder a las ayudas con las máximas facilidades y lo antes posible.
Como señaló el máximo responsable autonómico, con la aprobación del decreto, el Gobierno gallego activa el mecanismo para que los afectados puedan disponer de ayudas directas, procurando que no tengan que adelantar el dinero, y con la mínima documentación, precisó, subrayando, en primer lugar, ayudas para los hijos de los fallecidos.
Realojos y reconstrucción
En segundo lugar, se refirió a las ayudas para el realojo en los casos que sea necesario, destinadas a costear el alojamiento provisional de aquellas personas que lo necesiten, con 450 euros al mes para alquiler, durante un plazo de 2 años; y hasta 600 euros adicionales para hacer frente a los gastos de alta del alquiler, suministros y fianza. Para acceder a este alquiler, únicamente deberán presentar un certificado del Ayuntamiento indicando que fueron afectados por la explosión. Como tercer punto, resaltó la financiación también de la movilidad temporal de los afectados. Y avanzó ayudas directas para la construcción de las viviendas destruidas: 110.000 euros para casas habituales, con un 15% más para afrontar gastos de reposición del menaje, por lo que la ayuda ascendería a 125.000 euros, y 44.000 euros en el caso de viviendas ocasionales y un 5% para gastos de menaje, por lo que ascendería a 46.000 euros.
En estos casos, los afectados deberán ceder sus acciones legales a la Xunta para que el Gobierno gallego pueda repercutir a la aseguradora directamente o, en el caso de inexistencia de seguros, contra el propio causante del daño.
Para acceder a estas ayudas, los beneficiarios sólo deben presentar certificado del Ayuntamiento de Tui que acredite que son afectados por vivienda destruida. La cantidad a ingresar podrá servir para comprar vivienda en otro lugar.
Además, la Administración autonómica pondrá a disposición de los afectados subvenciones directas para rehabilitar las viviendas, ya sean reparaciones de mayor o menor entidad. Se trata de una ayuda directa a los afectados, que contarán con el ingreso una vez presenten la documentación correspondiente, que en este caso es una memoria valorada.
Según destacó el presidente de la Xunta, el decreto aprobado habilita ya una partida de aproximadamente 5 millones que se destinará exclusivamente a esa prioridad, que es la vivienda de los afectados.
Durante la rueda de prensa, Feijóo resaltó que, a mayores, el decreto también abre otros ámbitos de actuación, como la reforma de las dos escuelas unitarias que se vieron afectadas por la explosión, que ya se inició; y la reconstrucción de negocios, talleres y naves afectadas y de otras edificaciones.
El presidente de la Xunta concluyó apelando al compromiso e implicación de todas administraciones, incluidos el Ayuntamiento, la Diputación y el Gobierno central, para recuperar la aldea de Paramos.