La entrega de las Medallas de Galicia recuerda el legado de la emigración en una “Comunidad que no entiende de fronteras”

Fueron galardonados Juan Pardo, Carlos Núñez y Luz Casal, quien mencionó sus orígenes familiares en la emigración

El presidente y el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda y Diego Calvo, con los premiados: Juan Pardo, Luz Casal y Carlos Núñez.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, entregó el pasado 24 de julio las Medallas de Galicia 2023 como preludio al Día de la Comunidad, que se celebró en la jornada posterior. Durante su discurso en el acto oficial de concesión de estos galardones, Rueda tuvo desde el inicio de su intervención varias referencias para los gallegos residentes en el exterior.

“Se suele decir, en efecto, que nadie es profeta en su tierra. El profeta, que es tanto como decir la persona de mérito, necesitaría alejarse para obtener el aplauso de los suyos. Las mujeres y los hombres meritorios serían, por lo tanto, exiliados que logran la admiración de los foráneos, pero que solo más tarde, y a veces, ya demasiado tarde, consiguen el premio de sus compatriotas, los que mejor deberían conocerlos y apreciarlos. Es cierto que la emigración fue una forma de exilio y es cierto también que muchas de las capacidades de los gallegos florecieron solamente cuando estaban lejos de la tierra. Pero la nueva Galicia que surge de la mano de la democracia y el autogobierno empezó a ser capaz de reconocer a los ‘bos e xenerosos’ que tenían mucho más cerca de lo que pensaba”. Éstas fueron las primeras frases de su discurso.

“La Galicia de nuestros días -continuó Alfonso Rueda- no es un obstáculo para que los investigadores, los creadores o los artistas tengan que superar para hacerse presentes en el mundo, sino que somos un lugar propicio para que las iniciativas florezcan aquí y en el resto del mundo. Esto es así debido a una concepción de la galleguidad que no entiende de fronteras y que adapta permanentemente el ser de Galicia al cambio, a las innovaciones y a las corrientes que hacen girar la cultura universal”. 

Proyección universal

El presidente de la Xunta insistió en este argumento para resaltar la extraordinaria presencia de Galicia en todo el mundo. “He ahí la explicación a un fenómeno que empezamos a considerar normal pero que tiene mucho de excepcional. Me refiero a la capacidad que tenemos para ocupar una posición privilegiada en la cultura universal, a pesar de ser una Comunidad ni muy grande ni muy poblada sobre todo si la comparamos con otros muchos lugares del mundo. Pero sería casi imposible buscar un pueblo de nuestras dimensiones que tenga una proyección tan universal y tan intensa a lo largo de nuestra historia”.

Rueda, tras este preámbulo cargado de referencias a la emigración, pasó a referirse entonces a los galardonados con la máxima distinción de la Comunidad. “Las Medallas de Oro de Galicia que entregamos hoy tienen más que nunca una partitura musical que es gallega y que también es internacional”. Y es que tres grandes artistas gallegos reconocidos internacionalmente fueron este año los premiados: Luz Casal, Juan Pardo y Carlos Núñez. “Herederos de aquellos trovadores que, en el medievo, establecieron ya una de las primeras bases de la música y de la literatura gallega y también europea”, explicó el jefe del Ejecutivo autonómico. “Gracias a ellos -señaló Rueda-, la Galicia que celebramos mañana, 25 de julio, es cada vez más grande”, “suena bien” y “está afinada” con los retos de futuro.

Juan Pardo agradeció el “honor” de recibir esta mención, a pesar de que lleva años alejado de los escenarios y la vida pública. “Más de media vida dedicado a la música y, en todos mis trabajos, la palabra Galicia ha estado siempre en mi boca”, afirmó Pardo en su intervención. Mientras que Carlos Núñez prometió “seguir intentando llevar el alma de Galicia” a todo el mundo, antes de interpretar una pieza con su gaita.

Finalmente, Luz Casal dijo recibir esta medalla agradecida por “estar al lado de dos compañeros a los que admiro y con los que he tenido una relación musical”. Visiblemente emocionada, dedicó la Medalla a su familia y a su municipio natal, Boimorto (A Coruña), teniendo palabras de recuerdo para sus orígenes familiares en la emigración. De esta forma se cerró el círculo en un acto en el que sobrevoló siempre el legado de los emigrantes gallegos, clave en la construcción de la Galicia actual, de la pasada y referente de la del futuro.

Un momento de la Ofrenda al Apóstol Santiago (con su imagen en primer plano) de Alfonso Rueda como delegado regio.

Rueda en la Ofrenda

Los actos centrales por el Día de Galicia tuvieron lugar el mismo 25 de julio en Santiago, donde el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ejerció, por primera vez, como delegado regio en la Ofrenda Nacional al Apóstol, que se celebró en la Catedral.

Rueda, en clara referencia a las elecciones generales de dos días antes, recordó que los españoles “comenzamos una nueva etapa en esta senda compartida que es nuestro país”. “Como sabe cualquier buen caminante, cuando un grupo afronta una bifurcación no debe dividirse ni quedar paralizado por las natural incertidumbre o el miedo”, aseguró el jefe del Ejecutivo autonómico, para añadir que “sea cual sea la alternativa que se tome”, resultará “más peligrosa” si los primeros pasos “parten de la fractura”.

Por eso apeló a que “España y Galicia sigan avanzando unidas” y advirtió de que las “instituciones nacidas de la soberanía popular que se conformarán en las próximas semanas acertarán siempre que antepongan el bien común de los ciudadanos a cualquier otra consideración”. Afirmó, además, que “los responsables públicos” deben tener “siempre presentes” que en el ejercicio de sus cargos no se representan a sí mismos ni solo a sus “afines”, sino que son “defensores de la pluralidad”.

En nombre del Rey Felipe VI, también solicitó al Apóstol que “ayude” al pueblo español “a avanzar con prudencia, pero también sin vacilaciones” en el camino de la “historia” y que bajo la tutela de la corona, “con independencia de los credos”, España sea “una nación abierta y acogedora”.

Angrois, BNG y PSdeG

Tanto Rueda como el arzobispo de Santiago, Francisco José Prieto, en la homilía abogaron por priorizar “el bien común” y tampoco se olvidaron de la invasión de Rusia por parte de Ucrania ni de las víctimas del accidente del Alvia, justo cuando se cumplen diez años de la tragedia en la que perdieron la vida 80 personas y 145 resultaron heridas. Precisamente acaba de quedar visto para sentencia el juicio sobre esta causa.

Las celebraciones del Día de Galicia comenzaron previamente en la Praza do Obradoiro, con una ceremonia civil y pase de revista a las tropas y con la procesión del Patronato, desde la puerta de Platerías hasta el Obradoiro, antes de la Eucaristía con Ofrenda al Apóstol. Para concluir los actos hubo una recepción en el Pazo de Raxoi.

La novedad de este año fue que la nueva alcaldesa de la ciudad, Goretti Sanmartín (del BNG), contraprogramó los actos religiosos con otro de carácter civil que denominó Alba de Compostela para reconocer a personas e instituciones, al que no asistieron el resto de grupos políticos.

Finalmente, miles manifestantes acudieron a la marcha que bajo el lema ‘Imos a máis’ y a la posterior concentración que organizó el BNG, donde su líder, Ana Pontón, reivindicó el “orgullo” de ser “una nación” y una tierra “con muchísimo futuro”, y aludió al momento decisivo que vive Galicia y a la necesidad de “hacer historia” en las elecciones autonómicas.

Por su parte, el PSdeG-PSOE conmemoró el Día de Galicia con su tradicional acto en Rianxo y la ofrenda floral a Castelao, donde su secretario xeral, Valentín González Formoso, llamó a proteger la autonomía gallega contra fuerzas de “involución y retroceso”.

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