La Casa de Andalucía de Curitiba recupera la Fiesta del Rocío tras dos años de parón

Más de 500 personas se dieron cita en una emocionante celebración que ya forma parte del calendario de fiestas de la ciudad

Los participantes en la fiesta.

Como en todas las partes del mundo, las actividades de la Casa de Andalucía se suspendieron debido a la pandemia y regresar a las actividades fue un paso decisivo. Había miedo, inseguridad si los invitados participarían de una fiesta tan grande, pero había ganas de fiesta, ganas de encontrarse, de emocionarse.

Y la Fiesta del Rocío marcó la vuelta de las actividades. “Normalmente la fiesta se organiza para 600 personas, la directiva decidió que la fiesta sería para menos personas, pero en la última semana todos querían participar. No teníamos cómo negarnos y se aceptaron reservas hasta 500 personas. Fue maravilloso ver el salón tan lleno y con tanta alegría”, comenta Blanca Hernando Barco, presidenta de la Casa de Andalucía.

Hay que pensar que la fiesta no es solo ese día ya que una fiesta de esa proporción significa muchos días de trabajo: más de 2.000 farolillos son colgados, además de todos los telones para decorar las paredes. Son casi diez días trabajando para que la fiesta sea perfecta. “Mucho trabajo que realmente vale la pena. Pensar que estamos en Brasil y conseguimos darle un aire tan andaluz y todos quieren ponerse sus trajes y bailar sevillanas”, señala Hernando.

Sin contar la enorme paella para 500 personas preparada por un equipo de 10 personas, bajo la dirección de Blanca Barco, que con 83 años lleva más de 30 años al frente de la paella, y de Aurelio Baggio, quien contó a los invitados para utilizar las cantidades adecuadas para una paella de esa proporción.

Alrededor de la gran paella.

La emoción se sobrepuso a la alegría cuando la Virgen del Rocío entró a hombros de nuestros costaleros con la Salve Rociera cantada por los todos los presentes y seguida por todo el Grupo Folclórico Luna de Sevilla y el público presente que espera por ese momento.

María del Carmen Pastor, presidenta del Centro Español, hija del almeriense Eduardo Pastor, natural de Macael, que falleció el pasado año, se emocionó al hacer una cuenta atrás de los últimos años. Agradeció a todos por la presencia, por esas ganas de compartir las tradiciones andaluzas y de ayudar a mantener la entidad participando de las fiestas. Y no faltaron palabras para la junta directiva que no mide esfuerzos para la realización de esta fiesta.

No faltaron las palabras de cariño para quien fue uno de los grandes organizadores de esa fiesta durante más de 20 años, Saturnino Hernando Gordo, él que siempre presentaba los bailes y animaba el público presente. Pero la alegría permaneció como a él le gustaba y su hijo Roberto y nieto Martín ayudaron a mantener la alegría que él transmitía.

Una de las actuaciones.

El Grupo Luna de Sevilla, dirigido por Aurelio Baggio, arrancó aplausos del público durante toda la actuación, pero las sevillanas con bata de cola y abanico fueron la gran sorpresa de la actuación. El grupo de baile brindó al público bailes tan típicos como los tarantos, rumba, soleá y las sevillanas. Los niños también fueron la alegría de la fiesta. Los profesores agradecieron a los padres que se dedican semanalmente para que sus hijos aprendan a bailar.

La presidenta de la Casa de Andalucía, Blanca Hernando, habló sobre el duro trabajo que es mantener las tradiciones después de tantos años. Recordó que “la gran hola migratoria fue en los años 50, pero que aún después de 60 años, gracias a la dedicación de los andaluces y muchos simpatizantes, conseguimos mantener nuestras tradiciones”. Pidió a los presentes que no dejen de acudir. “Nosotros estamos manteniendo lo que nuestros padres y abuelos nos enseñaron y como dicen las sevillanas que vamos a bailar de los Cantores de Híspalis: “Y no dejemos nunca que se pierdan nuestras bellas tradiciones. Luchemos todos juntos por las coplas y los bailes españoles. Orgulloso y altanero, canta por el mundo entero: soy español”. A más de uno se les cayeron las lágrimas.

El público se lanzó a bailar por sevillanas que pusieron el punto final a una fiesta que no quería terminar.

La Fiesta del Rocío en Curitiba se ha convertido en una atracción sin igual en la ciudad brasileña, tanto por las tradiciones como por la alegría que transmite y ya forma parte del calendario local de la ciudad.

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