Jerry García, la leyenda gallega del rock americano

Fundador de Grateful Dead, es considerado uno de los mejores guitarristas de la historia / Su padre emigró a los 16 años de Sada a EEUU con toda la familia / El nombre de la banda (“el muerto agradecido”) se lo inspiró una leyenda parecida a la Santa Compaña

Jerry García hacia 1970, mostrando la amputación de su dedo medio de la mano derecha.
Jerry García en el River in Garberville, California, en 1991.

En la larga nómina de ilustres músicos internacionales con origen gallego –Antonio Machín, Bebo Valdés, Eliades Ochoa, Alberto Cortez, Chayanne, Carlos Baute, Poncho Sampedro (guitarrista de Crazy Horse, el grupo fetiche de Neil Young)– sobresale sin duda el nombre de Jerry García, el líder de Grateful Dead –la banda más representativa de la psicodelia norteamericana–, de cuya muerte se cumplirán en agosto 25 años. Los genes gallegos de García no fueron conocidos hasta tiempos recientes, cuando Blair Jackson reveló en su libro ‘Garcia: An American Life’ (1999) que el músico era hijo de un gallego de Sada que emigró a los 16 años a San Francisco con su madre y sus hermanos después de que su padre, instalado allí unos meses antes, los reclamara.

García, figura emblemática de la contracultura de los 60, está considerado uno de los mejores guitarristas de la historia del rock (en 2003 la revista ‘Rolling Stone’ lo situó en el puesto 15), a pesar de haber perdido casi todo el dedo medio de la mano derecha cuando tenía solo cuatro años de edad, debido a un desgraciado accidente doméstico cortando leña junto a su hermano mayor, que le segó la extremidad de un hachazo.

El líder de Grateful Dead es considerado también como uno de los mejores músicos de todos los tiempos que ha dado la ciudad de San Francisco, lo que no es poco, teniendo en cuenta que se trata de la cuna de Janis Joplin, Santana, Etta James, Chris Isaak o Jello Biafra (líder de los Dead Kennedys). De hecho, desde 2002 en San Francisco se celebra todos los años el ‘Jerry Day’, un evento de una semana de duración que conmemora la vida del que –para ellos sí– es el “el mejor guitarrista de rock de la historia”.

Grateful Dead fue una de las formaciones más destacadas del mítico festival de Woodstock (1969), en el que participó después de hacerlo en el no menos famoso de Monterrey (1967). En la década de los 80 acompañó a Bob Dylan en la gira por grandes estadios recogida en el disco ‘Dylan & The Dead’ (1987).

García formó Grateful Dead en 1965, en plena eclosión del ‘flower power’ y la cultura ‘hippy’ californiana, y desde entonces vivía prácticamente en la carretera a la cabeza de giras multitudinarias caracterizadas por el exceso. Los conciertos de la banda continuaban una tradición de consumo de drogas, desmadre generalizado y experiencia comunal que compensaba el hecho de no haber tenido casi nunca grandes éxitos de ventas. Después de 22 álbumes, el grupo entró por primera vez en el top ten con la canción ‘Touch Of Grey’ en 1991. Jerry había lanzado también otros 14 discos en solitario o con otros grupos.

Manuel, el abuelo que se hizo marinero y se instaló en EEUU

El bisabuelo del guitarrista era un empresario coruñés de clase media que regentaba un negocio de transporte. Manuel García, el mayor de sus cuatro hijos y abuelo de Jerry, no quiso continuar el negocio familiar, que lo condenaba a descargar y transportar fletes en un carromato tirado por caballos, y se embarcó como marino mercante. Según cuenta Blair Jackson en su biografía del músico, en 1918 decidió quedarse a probar fortuna en San Francisco, recién reconstruida tras el devastador terremoto de 1906. Logró un trabajo como electricista en los ferrocarriles, alquiló un apartamento en North Beach y meses después mandó a por la familia, que residía en Sada: su esposa, Aquilena López, y sus cuatro hijos, de entre 6 y 16 años de edad. El mayor, José Ramón, sería el padre de Jerry.

La saga cortó todos los cabos con Galicia, probablemente para protegerse de la morriña, de forma que en la casa ni siquiera se hablaba español o gallego. Manuel llegó a tener colgado en la pared un retrato del presidente Theodore Roosevelt, y sus hijos y nietos crecieron en inglés, sin que ninguno de ellos o de sus descendientes regresaran nunca a la Ría de Betanzos.

José Ramón, el padre que tocaba jazz y quiso ser Joe

José Ramón era buen estudiante, pero le interesaba más la música que el oficio de maquinista al que le encaminaba su padre. Tras pasar a llamarse Joe para reafirmar su identidad americana, se convirtió en un reputado saxofonista de jazz que tocó para varias películas de Mary Pickford (1892-1979), “la novia de América”. La banda de Joe García era un grupo popular en el San Francisco de comienzos de los años 30.

Tras un matrimonio fallido con una bailarina, Joe (o José Ramón) se casó en 1935 con Ruth Marie Clifford, una enfermera de raíces irlandesas y suecas. El 1 de agosto de 1942 tuvieron a su segundo hijo –Jerry García–, al que llamaron realmente Jerome John, en homenaje al gran ídolo de Joe, Jerome Kern (1885-1945), el compositor de ‘Smoke Gets In Your Eyes’, que cosechó grandes éxitos en Broadway y Hollywood.

El padre de Jerry murió en 1947, a los 45 años, cuando su hijo tenía solo cinco años, en un infortunado accidente de pesca fluvial al resbalar en una roca y ser arrastrado por las imprevisibles corrientes de un río de montaña.

Jerry García falleció también prematuramente, el 9 de agosto de 1995, unos días después de cumplir 53 años, al sufrir un ataque al corazón mientras se sometía a un tratamiento de desintoxicación en Forest Knolls, en el condado de Marin (curiosa coincidencia con la localidad pontevedresa), por su larga vida de excesos con el alcohol, la comida y las drogas.

Dicen que el músico tomó el nombre de Grateful Dead (“El Muerto Agradecido”) de una tradición oral presente en el folclore de muchos países y que habla de un caminante que se encuentra con el fantasma de un muerto que no ha recibido una adecuada sepultura. ¿La Santa Compaña? Puede ser. Quizás su abuelo Manuel le contó más historias de Galicia de las que suponemos.

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