Varias instituciones españolas presentaron actos en sus sedes históricas, así como también mostraron su cultura de origen y relaciones con la construcción de esta tierra de acogida, en la trigésima edición del Fin de Semana del Patrimonio que se celebra en Uruguay, en esta oportunidad conmemorando también el bicentenario de la independencia uruguaya.
Los pasados 4 y 5 de octubre se celebró una nueva edición del Día del Patrimonio en Uruguay este año bajo el lema ‘Bicentenario en todos los pagos’, como se conoce en esta región a las aldeas y pueblos de la campiña.
La consigna se enmarca en las celebraciones del bicentenario del proceso de creación de la República Oriental del Uruguay (1825-1830) y se propone la generación de espacios de encuentro e intercambio para observar, dialogar y reflexionar sobre los orígenes de la identidad nacional y su impacto en la sociedad actual.
El Día del Patrimonio es el evento cultural con mayor participación de personas en el calendario de actividades donde a lo largo y ancho de todo el territorio uruguayo, organismos oficiales, embajadas, asociaciones, grupos de variado origen e instituciones culturales organizan actividades y eventos para celebrar un acontecimiento ligado a las tradiciones y a la identidad de los uruguayos.
Así es como se abrió a visitantes la Embajada de España en Montevideo, donde se mostró su arquitectura y las obras de arte que allí se exhiben, también en el interior del país instituciones y clubes españoles se abrieron al público en general y fueron recorridos por cientos de visitantes.

Quienes acudieron a la Sociedad Islas Canarias, con su Museo de la Historia, Cultura e Identidad Canarias, además de la exposición de vínculos entre Canarias y Uruguay, también disfrutaron de la música y canto de la rondalla Garoé de la institución.
Centro Gallego se abre al interior
El Centro Gallego de Montevideo, que en su nacimiento tuvo sucursales en el interior del país que con el tiempo dejaron de funcionar, volvieron a traer a su sede histórica de la calle San José a ‘un pago’ del interior profundo en este fin de semana del Patrimonio.
Se trata de Capilla de Farruco, donde el pontevedrés Francisco Rodríguez Alonso construyó su fortín en el último cuarto del 1700 y que actualmente ha sido reconstruido una parte de él por la intendencia de Durazno.
Esta localidad, ubicada a 271 kilómetros de Montevideo, fue promocionada en la colectividad española y gallega en particular, cuando en el años 2000 el delegado de España Exterior, Manuel López Faraldo, junto a la fotografía del maestro Elman Sánchez Galarza y al camarógrafo José Antonio Silvar, presentaron el primer documental sobre Capilla de Farruco, así como la muestra itinerante ‘Farruco, el grito de las calladas piedras’, en tanto también se comenzó a escribir el primer libro sobre el lugar, ‘Aquellas piedras, la capilla del gallego Farruco’ y se organizó la primera romería internacional Capilla de Farruco impulsada por la Intendencia de Durazno y el propio López Faraldo que se desarrolló el 1 de abril del 2001.
La cita fue el día 3 de octubre en el teatro Valle Inclán, donde la profesora de Historia Maira Hermida llegó de la capital de Durazno para brindar una conferencia acerca de este pago que aún conserva la construcción española en uso más antigua del país.
A ella le acompañaban también el director de Desarrollo, Flavio Scott, y el coordinador de Turismo, Diego Mendy, quienes invitaron a los asistentes a acudir al este del departamento de Durazno donde, además de la Capilla de Farruco, encontrarán otros atractivos que pocos conocen de la historia de la vieja Banda Oriental.
La delegada de la Xunta de Galicia en Uruguay, Elvira Domínguez, también asistió a este encuentro y dialogando con el público agregó a los comentarios de la presidenta de la Comisión de Cultura de la institución, Rosario Antón, el rico patrimonio que a la vista tienen los asistentes en el techo del teatro, así como también reconoció la gran idea del Centro Gallego más viejo del mundo de mostrar las tradiciones, sus trajes típicos, así como recomendó las clases de sus grupos de danza y pandereta, entre otros.
Después de la oratoria, el teatro se llenó de aire gallego con los grupos de danzas de la institución a los que se sumó la coral del Centro Cultural y Recreativo Alma Gallega, conformando una integración que posibilitó mostrar cómo era la vieja colectividad gallega que emigró a esas tierras del Plata.
Asimismo, otras instituciones, tanto en Montevideo como en el interior del país, abrieron sus puertas y presentaron su patrimonio que hermana la emigración con Uruguay.





