La decisión de Pedro Sánchez y del PSOE de pactar con los partidos nacionlistas e independentistas para lograr la investidura a cambio de prebendas como la ley de amnistía y ventajas a sus comunidades autónomas respecto al resto ha provocado una gran contestación en la sociedad española. Desde que se conocieran los pactos con ERC, se han registrado concentraciones en la sede central del PSOE en Madrid, en la calle Ferraz, durante 17 noches seguidas. Algunas de las cuales han terminado con cargas policiales y detenciones. A pesar del carácter pacífico de la mayoría de los manifestantes, se han ido uniendo elementos más agresivos y radicales, pese a la oposición de los primeros.
Además, el PP logró reunir el 12 de noviembre a cientos de miles de personas en las 52 capitales de provincia contra estos acuerdos, como un centenar de asociaciones civiles que congregaron en Madrid el día 18 a cerca de un millón de personas, cifra que la Delegación del Gobierno bajó a menos de 200.000, que desbordaron las calles del centro de la capital de España en defensa de la separación de poderes y contra la impunidad del procés y de los delitos de los políticos independentistas catalanes que supone la amnistía.





