Galicia ampara y promociona las joyas gastronómicas más características de su medio rural

La Xunta reforzará su calidad alimentaria para mejorar el posicionamiento de productos del sector primario / La nueva marca Artesanía Alimentaria pone en valor las formas de elaboración tradicionales

Algunos de los productos del sector primario que están reconocidos con denominaciones de origen o indicaciones geográficas protegidas.

Galicia es la tercera comunidad autónoma española con más productos de calidad certificados. En estos momentos cuenta con hasta 36 sellos de denominación de origen o indicación geográfica protegida. Por ello, la comunidad gallega no se entiende sin su gastronomía y, de hecho, ésta constituye uno de los principales atractivos de su amplia oferta turística. Así, los visitantes acuden a Galicia atraídos, entre otras cosas, por sus manjares, siendo esta una de las grandes motivaciones para su viaje. Y algunos de ellos son insignia de una cultura gastronómica específica y bien apreciada por una materia primera de gran calidad.

Para mejorar el posicionamiento de productos del sector primaria, la Xunta potenciará y reforzará la marca Galicia Calidade como un sello que los englobe e identifique. Este refuerzo va de la mano del Plan de reactivación y dinamización que impulsa la Consellería do Medio Rural y que supondrá una inversión de casi medio millón de euros de los 165 millones de euros que tiene dicho Plan.

Un Plan que se puso en marcha para hacer frente a las consecuencias negativas de la pandemia en el sector agroalimentario y que supondrá un impacto económico estimado que superará los 586 millones de euros.

Más allá de los lácteos, carnes o vinos de sobra conocidos, dentro de las denominaciones de origen protegidas (DOP) y de las indicaciones geográficas protegidas (IGP) encontramos algunos productos íntimamente relacionados con la historia de Galicia y que, tanto a gallegos como a foráneos, evocan lo más profundo de una tradición culinaria con características propias.

El campo gallego produce algunos de estos productos que gozan de gran reconocimiento y aprecio. La hortaliza más característica de la gastronomía popular, los grelos de Galicia, goza también de una calidad amparada por un indicativo específico, con la vista puesta en una mayor proyección fuera de la comunidad autónoma. Se pueden encontrar en el mercado en varios formatos (fresco, congelado o en conserva), lo que supone un importante número de consumidores potenciales.

Como hortaliza típica de la despensa de cualquier gallego, es uno de los ingredientes básicos para la realización de algunos de los platos más representativos de la cocina gallega, como son el caldo, el cocido y el lacón con grelos. Por eso mismo, también constituye el elemento diferenciador de nuestra cultura gastronómica respecto a la cocina tradicional de otras comunidades.

También merece especial reconocimiento la calidad contrastada de los pimientos que se producen en Galicia, los de Herbón, O Couto, Oímbra, Arnoia y Mougán. Son cinco tipos diferentes de pimientos, amparados bajo un sello de una denominación de origen, en el caso del primero, y de indicaciones geográficas protegidas en las restantes.

Las castañas, las patatas o la miel producidas en Galicia también cuentan con reconocimiento especial por su calidad. En cuanto a la castaña, la zona de origen de este producto –inseparable del otoño gallego– abarca la mayor parte del territorio de montaña, mientras que, en el caso de la miel de Galicia, su área de producción es toda la autonomía. La apicultura constituye además un elemento importante de la etnografía en Galicia, donde perviven construcciones tradicionales vinculadas a esta producción artesanal.

La IGP pataca de Galicia ampara otra referencia esencial de la despensa gallega y tiene su zona de producción repartida en las subzonas de Bergantiños (en A Coruña), Terra Chá, A Mariña y Lemos (en la provincia de Lugo) y A Limia (en Ourense).

La faba de Lourenzá –que también cuenta con la Indicación Geográfica Protegida– presenta unas características cualitativas que la diferencian de otras alubias y que la hacen muy demandada por los consumidores. El cultivo de la faba de Lourenzá –localidad de A Mariña lucense– abarca el territorio costero de la provincia de Lugo y con este distintivo se le dio nombre propio a esta variedad.

Y junto a esta ‘faba galaica’ se puede hablar del pan de Cea y la tarta de Santiago, dos productos gallegos del sector de la panadería y pastelería que cuentan con distintivo de calidad. La zona de elaboración de la tarta es toda Galicia, mientras que en el caso del pan se corresponde con el municipio orensano de San Cristovo de Cea.

Además, hay que destacar la reciente constitución del consejo regulador de la nueva Indicación Geográfica Protegida pan galego. Un nuevo sello que supone una oportunidad para proteger y poner en valor un producto tan típico de la gastronomía gallega.

Precisamente, la aprobación definitiva de este sello dio por finalizada una vieja aspiración de los panaderos gallegos, que veían necesaria la creación de este indicativo para facilitarle a los consumidores la identificación en el mercado del auténtico pan gallego.

Novedosa regulación

Por otro lado, la Xunta de Galicia ha puesto en marcha la marca Artesanía Alimentaria, para poner en valor los productos agrarios y pesqueros que se elaboran de forma tradicional, así como para proteger a sus productores.

Se trata de una novedosa regulación que especifica lo que es una producción artesanal para evitar que se emplee de forma inapropiada este término u otros similares como “casero” o “hecho en casa”.

Así, los procesos de elaboración deben ser tradicionales, la presentación de los productos singular para mostrar su calidad diferenciada y respetar en todo momento la norma técnica aprobada para cada tipo de producción.

Se distinguen un total de 16 grupos de productos, entre los que están los lácteos, los cárnicos, los productos de la pesca y de la acuicultura, vinos, licores, sidra, cerveza y productos de panadería y confitería, entre otros.

Todos estos productos artesanos estarán elaborados con materias primas seleccionadas y no se podrán utilizar potenciadores de sabor, colorantes o saborizantes artificiales quedando el uso de otros aditivos sujetos a importantes restricciones.

Además de la denominación genérica “Artesanía Alimentaria”, también hay otras dos identificaciones que distinguen unos productos artesanales específicos: una para los productos caseros o de la casa y otra para los que se elaboran en la montaña.

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