El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, celebró que Galicia esté a punto de cumplir un hito histórico con la llegada del AVE a Ourense el próximo 21 de diciembre. “Tenemos algunas etapas del camino aún pendientes, pero estamos a punto de culminar una meta histórica: la llegada del AVE a Ourense, la puerta de entrada de la alta velocidad a Galicia”, dijo, reiterando la necesidad de que el mapa de la alta velocidad se vaya completando, llegando al resto de las ciudades gallegas con el fin de cumplir el calendario de tiempos comprometidos.
Tras el recorrido de pruebas del nuevo tramo de alta velocidad ferroviaria Pedralba de la Pradería-Ourense, el último de las obras de la línea entre Galicia y Madrid, Feijóo recordó el pasado 22 de noviembre que el AVE es para la Comunidad objetivo prioritario desde hace varias décadas.
El titular de la Xunta subrayó que el fin ahora es conseguir que todos los gallegos tengan acceso a esta conexión de alta velocidad con la capital de España. Y, en esta línea, destacó que en cuanto se dispusiera de la información precisa sobre los horarios con los que iban a operar los servicios de Renfe, la Administración autonómica trabajaría para conseguir la máxima coordinación posible con las frecuencias de los autobuses. Feijóo recordó que el Gobierno gallego está acercando las estaciones de autobuses de las principales ciudades a las estaciones ferroviarias, contribuyendo a facilitar un intercambio con el tren ágil, fácil y seguro.
“La estación de Ourense, primera intermodal en servicio en nuestra Comunidad es un ejemplo del trabajo hecho. También en Santiago cumplimos los compromisos para desarrollar un gran centro de transporte público; en los próximos meses finalizaremos los trabajos en las nuevas estaciones intermodales de Vigo y Pontevedra; y esperamos poder cerrar pronto los acuerdos para dotar de equipaciones similares a las ciudades de A Coruña y de Lugo, así como poder avanzar en un proyecto que mejore las infraestructuras del transporte en Ferrol”, precisó.
Del mismo modo, se refirió al trabajo que debe realizar el Gobierno de España en la parte que le corresponde de las estaciones de tren y espera que en próximas fechas se comience a ver el inicio de la transformación de las terminales ferroviarias para adecuarlas también a la llegada del AVE.
Feijóo confirmó que el viaje entre Ourense y Madrid se verá reducido en más de una hora, alcanzando la meta de conectar ambas ciudades en dos horas y 15 minutos. Una reducción de la que se beneficiarán las ciudades de Santiago, Vigo, A Coruña y Pontevedra, cuyo tiempo de conexión con Madrid también se acortará de forma significativa; “si bien tendrán que esperar aún para ver llegar los trenes AVE sus estaciones y para alcanzar los tiempos de viaje comprometidos”, matizó, recordando que debido a las peculiaridades de la red interior de la Comunidad, para pasar de Ourense al resto de las ciudades, los trenes deben ser de rodadura desplazable.
Sobre esto, Feijóo aprovechó el acto para reiterar la necesidad de que Galicia pueda disponer de los trenes Avril antes del verano, ante la celebración del Año Santo que se extenderá también al 2022.
En un contexto global que apuesta por la movilidad más sostenible y por su descarbonización, y en un escenario en el que se avanza en nuevas vías de fiscalidad para el transporte por carretera, Feijóo destacó que Galicia y Castilla y León precisan contar con infraestructuras y con servicios de transporte ferroviario necesarios para salvar su posición geográfica y periférica. Al respecto, se refirió a la necesidad de llevar a cabo el Corredor Atlántico, así como la salida Sur de Vigo para completar el AVE del Atlántico; “y tampoco podemos renunciar al futuro ferroviario que conecte Vigo con Ourense de forma directa y a los compromisos con el AVE entre Lugo y Ourense”, recalcó.
En este sentido, la conselleira de Infraestruturas e Mobilidade, Ethel Vázquez, trasladó mediante una carta a la comisaria europea de Transportes, Adina Vălean, la demanda de que el AVE Vigo-Oporto se incorpore al Corredor Atlántico Noroeste para acercar estas ciudades con una infraestructura ferroviaria moderna que reduzca el viaje a 60 minutos, reforzando la competitividad de la Eurorregión.





