Familiares, amigos y dirigentes de la colonia gallega en Uruguay acompañan a Eduardo Alonso en su 90 cumpleaños

Directivo de varias entidades, miembro del CRE y fundador del Centro Pontevedrés se destaca por su trabajo solidario a favor de la colectividad desde su llegada al país en 1934

Eduardo Alonso
Eduardo Alonso junto a sus hijos.

El Club Español de Montevideo engalanó en su salón principal los noventa años del destacado directivo Eduardo Alonso rodeado de su familia y amigos.

Directivo de varias instituciones, consejero del Consejo de Residentes Españoles (CRE), socialista solidario, hincha de Peñarol, carpintero, son algunos de los títulos que posee el emigrante ourensano Eduardo Alonso, pero el que mejor le queda es el de amigo.

Y fueron justamente sus amigos quienes acompañaron a sus dos hijos, nietos y demás familia en esta celebración que comenzó el sábado 17 por la noche para, a medianoche, cantarle el que los cumpla feliz.

Eduardo, junto a sus hijos, recordó a su esposa Lula, que perdió hace poco tiempo, con quien compartió parte de su vida que comenzara el 18 de febrero de 1934 en Ribadavia, provincia de Ourense, y que el 30 de abril de 1954, tras ingresar ilegalmente por la frontera con Brasil, llegó a Montevideo, donde comenzó a trabajar para traer a su familia.

Dirigentes de las distintas instituciones donde fue directivo, varios clubes de la colectividad, así como también el Hogar Español, donde nunca quiso el cargo de presidente y siempre quiso ser un trabajador más de la directiva, incluso llegó a ser el niño cantor de las loterías organizadas para juntar fondos para esta entidad o a atender el bar del mismo en sus romerías.

También la delegada de la Xunta de Galicia en Uruguay, Elvira Domínguez, le acompañó y fueron los gaiteros del Centro Pontevedrés, dirigidos por Carlos González, los que le pusieron el sonido gallego a la fiesta, mientras la plástica corrió a cargo del cuerpo de baile de esta institución de la que Alonso fue uno de sus fundadores.

Nueve décadas de quien ha sembrado en la colectividad española y en la gallega en particular, un sentimiento noble de solidaridad y trabajo por el bien de todos.

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