Falleció en Montevideo el emigrante carballés Liberio Antelo Agrelo, expresidente del Hogar Español de ancianos (hoy Española Hogar), un emigrante que llegó a Montevideo con apenas 18 años construyendo su familia y una empresa que también fue continuada por sus hijos.
Nacido en Carballo el 20 de agosto de 1937, Liberio era uno de los veinte hermanos y a los once años comenzó a trabajar de herrero, un oficio que aprendió de su tío y que, en un futuro todavía desconocido para él en la otra orilla del Atlántico, sería fundamental para construir su empresa.
Llegó a Buenos Aires el 13 de diciembre de 1955 y cuatro días despues cruzó el Río de la Plata para afincarse definitivamente en Montevideo en la casa de su tío que lo acogió “como si fuera su hijo”. Allí trabajó los primeros tres años como mozo de bares, hasta que pudo ahorrar y conocer el oficio lo suficiente para invertir junto a un socio en su primer bar propio ‘El Natalio’ en 8 de octubre y José Belloni.
Pero su futuro oficio serían los hierros. Comenzó a recorrer talleres mecánicos, estaciones de servicio, donde juntaba chatarra la que compraba y luego vendía. Conoció en ese entonces a su paisana de Goiáns, María del Carmen Pereiro con quien se casó en 1970, construyendo una familia donde nacieron cuatro hijos y llenaron el futuro con nietos y bisnietos.
Liberio ha estado ligado a las instituciones gallegas, Alma Gallega, Club Español, Asociación de Empresarios Gallegos del Uruguay donde fue declarado Emprendedor Gallego del 2017 y del Hogar Español de ancianos, donde fue presidente desde 2005 al 2007, pasando posteriormente a la Comisión de Ayuda que en aquella época era integrada solamente por mujeres.
Fue justamente la presidencia de Liberio la que integró por primera vez a mujeres a la directiva, Rosita Lladó y Divina Morado, y además cambió el nombre de la Comisión de Damas por Comisión de Ayuda, la que integraría luego de dejar la presidencia.
Liberio definía al Hogar Español, en aquel reportaje que España Exterior le realizó en abril del 2008, como “la institución que más beneficios brinda al que llega aquí. Yo digo siempre que suerte a aquellos que llegan al Hogar Español y qué desgracia los que no lo pudieron hacer. Hay mucha gente que sufre y me gustaría que las autoridades españolas pudieran ver dónde viven los que solicitan ingresar al Hogar, cómo es su vivienda, cómo es su lugar de vida, porque eso conmueve el espíritu de cualquiera”.
Este era justamente el espíritu solidario que extendió Liberio por la comunidad gallega de Uruguay, ya que era un emigrante como a los que él después podía ayudar: “Sé bien como son las necesidades, yo las pasé y no quisiera que ninguno de mis paisanos pasase esas necesidades”.
Liberio sostenía que en su vida se mantuvo “fiel a tres principios: humildad, perseverancia y honestidad” y confesaba sentirse satisfecho por sus decisiones acertadas en la vida empresarial y personal. Pero este martes 22, cuando la colectividad lo despide, recuerda su esfuerzo por ayudar a los paisanos más necesitados y su ejemplo de una vida cargada de solidaridad, trabajo y respeto por los demás.





