Fue presidente de Casa de Galicia, el Hogar Español de Ancianos, la Asociación de Empresarios Gallegos, además de directivo de varias instituciones de la colectividad gallega en la tierra que lo acogió cuando junto a su familia llegó tras terminar la primaria en el barrio El Calvario en Vigo. El pasado 20 de julio falleció Ángel Domínguez Castro, quien deja una siembra de trabajo por el colectivo español en el territorio uruguayo.
Su padre había llegado a Montevideo, pero con el propósito de volver a su tierra, trajo a su familia, educando a sus hijos, entre ellos a Ángel que consiguió en la Escuela Industrial una beca que lo lleva a Alemania donde se formó en mecánica automotriz.
Al regreso se puso a trabajar al tiempo que en 1967 se casaba con Luisa Alfaro, una paisana viguesa que fue con quien formó una familia de tres hijos y varios nietos.
Ángel hace unos diez años confesaba que “mi vida cambió cuando vi a mi primer nieto pues dejé el alma para que mis hijos no fueran emigrantes como yo, pues en aras de que a mis hijos no le pasara igual que a mí, posiblemente no le dediqué el tiempo que me hubiese gustado tener con ellos, pero tuve una mujer y una suegra únicas, ya que cualquiera de ellas superó mis expectativas. Pero hoy, con 73 años, sigo trabajando, aunque mi mayor satisfacción es reunirme con los nietos, dialogar con ellos y asombrarme con sus razonamientos”.
Cuando cumplió 50 años se integró a las sociedades españolas, fue presidente de Casa de Galicia por un período breve, de la Asociación de Empresarios Gallegos del Uruguay, del Centro Pontevedrés, de las divisiones juveniles de Central Español Fútbol Club y del Hogar Español de Ancianos, donde desarrolló una actividad hasta que se hizo cargo de él la Asociación Española.
También fue diputado por el Partido Nacional en el segundo gobierno de un nieto de cuatro abuelos gallegos, Tabaré Vázquez.
Y destaca, entre varias acciones altruistas que se encargó de ocultarlas en vida, la construcción de la batería de baños de la Escuela Pública Galicia de Montevideo.
A su familia y amigos, un apretado abrazo, y nos quedará la siembra de Ángel Domínguez en la colectividad española del Uruguay.





