Fallece en Montevideo el expresidente del Patronato da Cultura Galega, Nelson Enrique Regueiro Piñeiro

Nacido en Santiago de Compostela en 1934, emigró a Uruguay de joven y se involucró decididamente en las entidades de la colectividad gallega

Nelson Enrique Regueiro Piñeiro
Nelson Enrique Regueiro Piñeiro.

Nelson Enrique Regueiro Piñeiro nació en Santiago de Compostela el 13 de abril de 1934, hijo del ‘cestilleiro da Rúa Nova’ de la capital gallega, estudiando en la escuela de los Hermanos, destacando como alumno estrella y reconocido también por sus excelentes dibujos a pluma, con preferencia de motivos gallegos, según nos cuenta el emigrante santiagués Manuel Losa.

En Montevideo fue bancario, trabajando en el Banco Español y en la Unión de Bancos del Uruguay como gerente de sucursal. Luego fue ejecutivo de cuentas de un estudio contable y finalmente terminó su carrera laboral como jefe del departamento de una industria de perfumería.

Una vez jubilado, le pudo dedicar más tiempo a su querida colectividad gallega, integrando las directivas del Centro Gallego de Montevideo durante seis años, los dos últimos presidiendo la Comisión de Cultura, y del Patronato da Cultura Galega por varios años, siendo su presidente en dos períodos.

El pasado 6 de junio nos dejó físicamente, tuve la oportunidad de tener una generosa amistad desde hace casi tres décadas, y aprendí de él tanto su amor por su tierra natal, la de mis padres, y por su cultura, así como también por el Uruguay donde yo nací.

A Nelson fueron sus padres que emigraron a Uruguay, viviendo los quince primeros años del siglo pasado, quienes le hablaban de cómo se vivía aquí, de sus personalidades políticas, culturales y deportivas, los que en definitiva le “enseñaron a querer a Uruguay y respetar a su gente”.

Cuando tuvo “edad para viajar solo, vine a Uruguay no a hacer la América sino a vivir el país que impresionara a mis padres”, recordaba en una entrevista Nelson.

Viajó varias veces a Galicia y recuerda de sus viajes que “encontré gallegos solidarios, pero también gallegos que no hablan gallego, y gallegos que menosprecian a los emigrantes porque no saben, o no quieren saber, que las remesas de la emigración en los años de hambre fueron decisivas para paliar los efectos negativos de la crisis económica de la posguerra, y ayudaron socialmente con la construcción de escuelas, creación de cooperativas, etc”.

Estas palabras escritas por Nelson Regueiro en el 2006, arrojan luz aún hoy a la realidad que vive la diáspora gallega y los viajes de vuelta que los descendientes de aquellos emigrantes están realizando ahora.

Por ello recordarlo de esta forma creo que es el mejor homenaje que podemos realizar para estar al lado de su familia y amigos en estos triste momentos.

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