Pasadas las 18 horas del pasado 28 de mayo, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, llegó al Club Español de Montevideo acompañada por el embajador español en Uruguay, Javier Salido, la consejera de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Isabel de Zulueta, y más tarde llegaría la cónsul María Victoria Scola, reuniéndose en el primer piso con representantes de la colectividad española en Uruguay.
La ministra pidió de armar una rueda para mantener un conversatorio, ya que lo que deseaba era escucharlos a todos. Entre ellos estaba la delegada de la Xunta de Galicia, Elvira Domínguez, el presidente del Consejo de Residentes Españoles (CRE) y de la Federación de Instituciones Españolas del Uruguay, Jorge Torres, la presidenta de la Federación de Asociaciones Gallegas del Uruguay, Mónica Calviño, el presidente de la Asociación de Empresarios Gallegos del Uruguay, Jorge Expósito, el presidente de la Cámara Española de Comercio, Alberto Charro, y los presidentes de todas las instituciones federadas españolas de Montevideo, y la de la Asociación Uruguaya de Amigos del Camino de Santiago, con la que se identificó la ministra mostrando en su brazo el tatuaje de la vieira del peregrino.
En una charla informal le fueron planteando a la ministra los reclamos hacia el Gobierno central, como lo es la ayuda financiera para mantener las sedes de las instituciones, aclarando Jorge Torres también que la participación en “los viajes del Imserso” es otra demanda de los emigrantes en América, aunque dejó claro que no pertenecen al ministerio de Saiz.

Mientras tanto cada uno de los directivos presentes desarrolló tanto las necesidades como una autocrítica que fue desde la falta de proyectos atrayentes para los jóvenes en todas las instituciones, hasta la lejanía de las empresas españolas con los clubes, enfrascándose en un acalorado debate el presidente del Pontevedrés con el de la mutua La Española, que fue zanjada amistosamente, pero que sin duda delató la falta de unión existente dentro de la colectividad.
Justamente este hecho fue el que destacó el embajador Javier Salido, quien se puso a las órdenes para acercar a las instituciones a la ciudadanía uruguaya, abrirse a la sociedad con espectáculos y mostrar su cultura, para allí acercar a los clubes a los españoles y sus descendientes.
Importancia del asociacionismo para el gobierno
La ministra dialogó en exclusiva con España Exterior tras la reunión, destacando que este encuentro “me deja la necesidad de seguir juntos. Para mí es un orgullo haber escuchado a los representantes de toda la colectividad esta tarde”.

Agregó que en el encuentro también pudo compartir “cómo estamos desplegando las políticas públicas para que lleguen a cada rincón del mundo”. “Somos un gran país y hay una sensación de pertenencia, por eso es tan importante que se vaya desarrollando de padres a hijos, de generación tras generación, porque hemos compartido también la preocupación de que falta el relevo generacional en las asociaciones y tenemos que hacer una importante colaboración, y para ello las políticas que estamos desplegando son importantes y también lo es la labor del asociacionismo para que llegue a cada uno de los integrantes” de la colectividad.
Concluyó remarcando que hay que “seguir trabajando juntos”, calificando la reunión como “una tarde muy agradable” a pesar de los acalorados desencuentros entre dirigentes.
Antes del encuentro con la colectividad, la ministra se había reunido con el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Mario Lubetkin, y con el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, a quien ofreció asistencia técnica para compartir políticas del ingreso mínimo vital, clave contra la pobreza infantil que se ha incrementado dramáticamente en el país sudamericano tras la pandemia.





