El volcán de La Palma no da síntomas de finalizar su erupción en el corto plazo

La superficie afectada se aproxima a las mil hectáreas tras más de mes y medio de actividad

Centros emisores de lava y cenizas del volcán de La Palma.

La lava del volcán de Cumbre Vieja, en el municipio de El Paso de la isla de La Palma, ya ha afectado a 983 hectáreas y a 2.719 edificaciones e infraestructuras (2.587 han sido destruidas y 132 han sufrido daños). Barrios como El Paraíso, Todoque y parte de La Laguna han quedado arrasados. Todo ello tras cumplirse 50 días, más de mes y medio en erupción, desde que comenzara a expulsar magma el pasado 19 de septiembre sin que haya datos que apunten a una finalización a corto plazo.

La anchura máxima entre las coladas es de unos 3.100 metros en las cotas más bajas y el perímetro de la zona afectada por la erupción se cifra en 56 kilómetros. Los nuevos aportes de lava discurren por los tubos y canales volcánicos y sobre las coladas previas, sin afectación a superficie nueva. La estimación de las infraestructuras afectadas alcanza los 73 kilómetros de vías destruidas y otros 3,3 kilómetros que podrían tener daños. En lo que se refiere a la superficie de cultivos, supera las 283 hectáreas, con 158 de plataneras, 59 de viñas y 24 de aguacateros.

Este fenómeno natural ha obligado por el momento a la evacuación de más de mas de 7.000 vecinos de las zonas cercanas, de las que más de 2.000 están directamente afectadas por tener su residencia dentro del perímetro del volcán. La cifra de personas albergadas en centros hoteleros es de 467 y hay 43 personas dependientes atendidas en centros sociosanitarios insulares.

El Comité Director del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca) del Gobierno de Canarias explicó que se había declarado extremadamente desfavorable la calidad del aire en los municipios de Tazacorte, Los Llanos de Aridane, El Paso, Tijarafe y Puntagorda, en La Palma, por la elevada presencia de partículas en suspensión. Se recomendaba, por tanto, evitar la estancia prolongada al aire libre o utilizar mascarillas de protección FFP2. La nube de cenizas alcanzaba los 2.700 metros y la sismicidad disminuía respecto a días anteriores, localizándose en las mismas zonas y las mismas profundidades.

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