El Rey propone a Alberto Núñez Feijóo como candidato a la Presidencia del Gobierno de España

El debate de investidura se celebrará los días 26 y 27 de septiembre / Felipe VI concluyó las audiencias con los portavoces de los partidos políticos con representación parlamentaria

El Rey Felipe VI y el candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo, antes de su reunión en el Palacio de la Zarzuela. © Casa de S.M. el Rey

El Rey Felipe VI ha decidido proponer al líder del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, como candidato a la Presidencia del Gobierno, tras la ronda de consultas que realizó los días 21 y 22 de agosto con las siete formaciones del Congreso de los Diputados que quisieron acudir al Palacio de la Zarzuela y dio traslado de dicha iniciativa a la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, para que lo hiciera público y se iniciaran los trámites para la celebración del debate de investidura en el pleno del Congreso.

La decisión sobre la fecha es competencia de Armengol porque el reglamento de la Cámara establece que una vez que Felipe VI ha comunicado su propuesta, “el presidente de la Cámara convocará el pleno”. A pesar de ello la titular del cargo comentó la posible agenda con el ya candidato Núñez Feijóo sin que se llegarse a un acuerdo sobre una fecha definitiva.

En su comparecencia tras la audiencia con el Rey, el líder del PP ya avanzó que ve precipitado celebrar la próxima semana ese debate de investidura porque primero debe abrir una ronda con los grupos parlamentarios, que no estarán debidamente constituidos hasta el próximo lunes 28, cuando está prevista una reunión de la Mesa del Congreso.

En un comunicado, la Casa del Rey justificó su decisión de designar a Feijóo, que cuenta con el apoyo comprometido de 172 diputados de cuatro partidos (PP, Vox, CC y UPN), en que el PP fue el partido más votado en las elecciones generales del pasado 23 de julio y que en todas las ocasiones precedentes se ha encargado la investidura al candidato con más escaños, salvo en la XI Legislatura, cuando Mariano Rajoy se anticipó renunciando a asumir la tarea.

Dos posibles candidatos

Y es que, por primera vez, el jefe del Estado se enfrentó a la situación inédita de tener dos aspirantes a ser nominados: Alberto Núñez Feijóo y el socialista Pedro Sánchez, quien se ofreció para ir a la investidura al verse capaz de tejer alianzas para lograr una mayoría absoluta como la que permitió al PSOE controlar la Mesa del Congreso una semana antes.

El comunicado subraya que “esta práctica” de encargar la investidura al ganador “se ha ido convirtiendo con el paso de los años en una costumbre”. Además, en esta ronda de consultas que realizó Felipe VI, en la que no quisieron participar varios de los aliados potenciales del socialista Pedro Sánchez (ERC, Junts, EH Bildu o el BNG), “no se ha constatado a día de hoy la existencia de una mayoría suficiente para la investidura que, en su caso, hiciera decaer esta costumbre”, añade la Casa del Rey.

Zarzuela avanza, sin embargo, que si Feijóo no logra la mayoría suficiente para ser investido, “el Rey tramitará sucesivas propuestas en la forma prevista en el artículo 99 de la Constitución” y, si no prospera ninguna, se procederá a la disolución de las Cortes en el plazo de dos meses para la convocatoria de nuevos comicios.

Ronda de consultas

El 22 de agosto concluyeron las consultas llevadas a cabo por el Rey con los representantes de los grupos políticos con representación parlamentaria que habían comenzado un día antes.

La ronda se inició con los portavoz de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Javier Esparza, y de Coalición Canaria (CC), Cristina Valido, quienes trasladaron al monarca su intención de apoyar una posible investidura de Feijóo. Le siguió el representante del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Aitor Esteban, quien defendió dar más tiempo a las negociaciones de las fuerzas y no empezar con la investidura todavía, además de insistir en que “no hay vía” para apoyar al candidato del PP desde el PNV. El primer día de contactos lo cerró la líder de Sumar, Yolanda Díaz, que apostó por “dialogar, dialogar y dialogar” para permitir que se “respete” lo votado el 23-J y que se reedite un nuevo Gobierno de coalición progresista con el PSOE que se apoye en una mayoría parlamentaria “plurinacional”.

El día 22 pasaron por Zarzuela los tres partidos más votados en las pasadas elecciones generales. Primero el líder de Vox, Santiago Abascal, como tercera fuerza con más sufragios, quien brindó sus 33 escaños al PP. Después el candidato socialista, Pedro Sánchez, que se postuló a la investidura ante el Rey a pesar de no tener amarrados los apoyos de los nacionalistas e independentistas.

Y, finalmente, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. “Hay tres avales en los que mi candidatura está suficientemente argumentada. El primero es que soy en candidato del partido que ha ganado de las elecciones del 23 de julio, el segundo es que hay cuatro formaciones políticas que suman 172 diputados, a cuatro de la mayoría absoluta, y en tercer lugar porque es cumplir con mi deber”, explicó el presidente de los populares tras reunirse con el Rey. Y contrapuso esta situación de estar a cuatro diputados de la mayoría suficiente para formar Gobierno con la del PSOE, que “después de perder, está a la distancia de una amnistía, un referéndum de independencia, y oficializar la desigualdad de los españoles”.

Feijóo se comprometió a “defender que, ante el bloqueo y el desgobierno de la desigualdad, hay una alternativa de gobierno que defiende la igualdad de todos los españoles, su dignidad y que se pongan por delante sus prioridades”. Aunque apuntó que es “consciente de que aquellos que desean socavar nuestra unidad y romper la España de las Autonomías, seguro que prefieren que mi investidura no se produzca”. “Es evidente que su candidato es otro. Prefieren a alguien más manejable”, añadió.

Y avanzó los ejes de su oferta para la investidura: “Mi propuesta tendrá como pilares básicos: la defensa de la Constitución, el impulso al Estado autonómico, la preservación de la división de poderes y el respeto escrupuloso a las sentencias y los procedimientos judiciales”.

Por último, agradeció el apoyo de Coalición Canaria, UPN y los 33 diputados de Vox, formación con la que dijo mantener una relación de “normalidad democrática” en “el objetivo compartido de proteger nuestra Nación y defender la Constitución”. De hecho, reconoció el apoyo sin exigencias de Vox “únicamente condicionado a que España recobre la independencia de sus instituciones, la igualdad de todos sus ciudadanos y la censura de las imposiciones de las minorías”.

Firma de un acuerdo entre PP y CC

Antes de la audiencia de Feijóo con el Rey, el Partido Popular y Coalición Canaria firmaron en el Congreso un acuerdo por la agenda canaria. La secretaria general del PP y portavoz en el Congreso, Cuca Gamarra, remarca que “el diálogo serio y discreto mantenido durante las últimas semanas entre el Partido Popular y Coalición Canaria ha permitido presentar ante la sociedad con luz y taquígrafos un acuerdo que son los compromisos para una investidura de Feijóo”.

“Este acuerdo refleja el respeto mutuo y la lealtad entre el PP y CC en los que se apoya el Gobierno canario, centrado en el interés general y la igualdad de los españoles, que da estabilidad y las buenas prácticas que los canarios necesitan”, afirmó Gamarra antes de subrayar que detrás del acuerdo está la “búsqueda de un futuro para nuestro país con unos principios compartidos en los que se pueden identificar una inmensa mayoría de los españoles, frente a otros que plantean cesiones vergonzantes”.

Respecto a la agenda canaria, destacó, entre otras, el compromiso con la isla de La Palma, con la consolidación de la bonificación del 75% de los billetes de transporte aéreo y marítimo, y con la puesta en marcha de medidas que mejoren la competitividad económica de las Islas, así como con la equiparación de las bonificaciones de las guaguas (autobuses) y el tranvía a las bonificaciones en los transportes terrestres en la Península.

La secretaria general del PP resaltó que el acuerdo contiene asuntos que van más allá de la agenda canaria, como la propuesta de un pacto de Estado por la juventud y otro en materia de vivienda, así como reforzar el de lucha contra la violencia de genero. También contiene medidas para impulsar la formación profesional y la gratuidad en la etapa educativa 0-3 años.

El debate de investidura

La presidenta del Congreso, la socialista Francina Armengol, ha decidido celebrar los días 26 y 27 de septiembre el debate de investidura del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, lo que le permite eludir el riesgo de votar en Navidad en caso de repetición electoral, que sería en ese caso el 14 de enero.

La fecha de la primera votación de investidura es clave en caso de que sea necesario una repetición electoral. Si a los dos meses de esa primera votación fallida persiste el bloqueo y nadie ha logrado ser investido presidente, las Cortes se disuelven y deben celebrarse elecciones 47 días después. Para evitar el riesgo de unas hipotéticas elecciones en Nochebuena o Nochevieja, sólo había dos opciones para el primer debate de investidura: la próxima semana, que llevaría al domingo 17 de diciembre, o ya a partir del 25 de septiembre.

Núñez Feijóo ya había advertido de que veía precipitado someterse a un debate de investidura la próxima semana y que necesitaba tiempo para sus negociaciones con las formaciones parlamentarias. Con la fecha escogida, Armengol considera que “se da un tiempo más que prudencial para que el candidato pueda realizar las negociaciones oportunas con los representantes de las diferentes formaciones políticas”.

Así las cosas, el plan es iniciar el debate de investidura el martes 26 de septiembre con el discurso del candidato y celebrar al día siguiente, miércoles 27, la primera votación, para la que se requiere mayoría absoluta. En caso de no obtenerla, habrá una segunda votación 48 horas después, el viernes 29, en la que bastará con más votos a favor que en contra.

La sesión de investidura está prevista en el artículo 99 de la Constitución y regulado en los artículos 170 a 172 del Reglamento del Congreso de los Diputados. La sesión comienza con la intervención del candidato a presidente del Gobierno, que explica ante la Cámara el programa del Ejecutivo que pretende formar y solicita al Pleno su confianza. Tras su exposición, intervienen para fijar su posición los representantes de los distintos grupos parlamentarios.

Una vez finalizado el debate, se realiza la primera votación, en la que el candidato debe alcanzar la mayoría absoluta de la Cámara, fijada en 176 diputados. En caso de no obtener dicha mayoría, se realizará una nueva votación pasadas 48 horas, y el candidato será investido presidente si obtiene mayoría simple.

En caso de que el candidato no obtenga la confianza de la Cámara, podrá volver a proponer candidato siguiendo el mismo procedimiento. Si pasados dos meses no se ha logrado la investidura de un candidato, se aplica la previsión constitucional y la Presidencia del Congreso somete al refrendo del Rey el Real Decreto de disolución de las Cortes Generales y convocatoria de elecciones, que se celebrarían, en este supuesto de repetición electoral, a los 47 días de su publicación, en lugar de a los 54 días, de acuerdo con la disposición adicional séptima de la Loreg. En ese Real Decreto figuraría, además, la fecha y la hora de la nueva sesión constitutiva que, como determina la Constitución, se produciría en los 25 días siguientes a los comicios.

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