El presidente de la Diputación de Pontevedra, Luis López junto a su delegación, cruzaron el Río de la Plata el pasado 25 de noviembre para encontrarse con sus paisanos, la colectividad gallega y el patrimonio cultural de la emigración gallega que aún queda en la capital uruguaya.
La delegación encabezada por el presidente de la Diputación provincia, Luis López, junto al vicepresidente, Rafael Domínguez, el alcalde de Cerdedo-Cotobade y diputado de Cultura, Jorge Cubela, y la directora del Museo de Pontevedra, Ángeles Tilve, llegaron la mañana del día 25 de noviembre procedentes de Buenos Aires y concurrieron, junto a la delegada de la Xunta de Galicia en Uruguay, Elvira Domínguez, a visitar el Museo Zorrilla donde se encuentra la escultura ‘A Santa’ de Asorey que fue adquirida por la Xunta durante la liquidación de la mutua Casa de Galicia.

Por la tarde fueron recibidos por el presidente del Centro Gallego de Montevideo, Julio Ríos, y todos los directivos en la sede patrimonial de la calle San José, donde también les esperaba el cónsul general de España, Juan Carlos Gafo, la consejera de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Isabel de Zulueta, así como el presidente del Centro Pontevedrés, Pepe Vidal.
Luis López también tuvo la oportunidad de dialogar con Jorge Torres, directivo del Centro Gallego y presidente de la Federación de Instituciones Españolas del Uruguay, y Monica Calviño que es la presidenta de la Federación de Asociaciones Gallegas del Uruguay.
Luego se dirigieron al Centro Pontevedrés en el barrio Capurro Bella Vista, cuya fachada cobija el cruceiro que la Xunta donara a la mutua Casa de Galicia y que estaba en la policlínica Pontevedra en la Ciudad de la Costa a 20 kilómetros de Montevideo, de donde fue recuperada tras la liquidación.
Allí, directivos de todas las instituciones gallegas cobijaron a los visitantes, así como también emigrantes pontevedreses y en particular varios del municipio de Cerdedo Cotobade, como lo es Hermita que llegó a Montevideo en 1962, explicando que se había “casado por poder” con Manuel Barros Fernández que trabaja en la construcción y fue “socio fundador del Centro Pontevedrés”.

Recuerda al alcalde Cubela, con quien dialogo extensamente, que “lo conocí desde chiquito porque mi marido era del pueblo de él”.
Emocionada explica a España Exterior que “llegué a Uruguay sin nada, dejé a mis padres en España, porque el amor es ciego, me vine a vivir con mi marido que me salió muy bueno. Tenemos esta hija y ese hijo (ambos en la mesa junto a ella ahora viuda) y ese otro es mi yerno, pero es un hijo también”, asegura Hermita que se alegra porque ya tiene dos nietos, aunque lamenta que “ya no tengo familia aquí, se murieron mis padres y mi marido”.
Esta y otras historias fueron las que escucharon los visitantes en una reunión en la que directivos de otras instituciones y socios del Pontevedrés intercambiaron mientras aguardaban que las carnes vacunas estuvieran asadas.
En diálogo con España Exterior, el presidente Luis López relató que se trata de “un viaje cultural” con la concreción de la cesión del cuadro ‘A derradeira leición do mestre’ y, tras cruzar el Río de la Plata, desembarcar en Montevideo adonde “vinimos a escuchar a la colectividad gallega”.
También visitaron el Museo Zorrilla donde vieron ‘A Santa’ de Asorey “con un yugo en la cabeza que representa una mujer campesina con ese esfuerzo, y representa a las mujeres gallegas y a los hombres que cruzaron el Atlántico y vinieron a Uruguay, fueron un ejemplo de humildad, sacrificio y honradez”.
Justamente de esos emigrantes y sus descendientes con los que estuvo hablando, reflexionó que “por mucho que te lo cuenten, que te lo digan, tienes que venir a descubrirlo hablando con ellos. En ese momento sientes lo que es realmente la pasión que tienen por su tierra, por nuestra tierra que muchos de ellos no la volvieron a pisar, y te encuentras con segundas y terceras generaciones que quieren conocerla, en algún caso buscar oportunidades y en esa parte estamos también para ayudar y apoyar”.

Aseguró que “esta tierra, Argentina y Uruguay, en su época nos ayudó, acogió a muchos, nos quitó de momentos difíciles y aquí encontraron cobijo. Por eso, si ahora, si en algún momento necesitan cobijo allá, allí tienen su casa”, afirmó López.
Explicó también que “muchos abuelos tienen la ilusión de que sus nietos vuelvan a su tierra”, subrayando también que la idiosincrasia de los emigrantes uruguayos les permite acoplarse. “Yo me veo reflejado en ellos, probablemente porque les inculcaron sus padres, y por lo que veo de los uruguayos, que son muy parecidos a los gallegos, donde esa pausa, esa tranquilidad, esa, insisto, humildad, ese sacrificio se percibe. Estamos como en casa”.





