La asamblea de socios de A Casa de Galicia Centro Histórico Cultural autorizó a la junta directiva a devolver a la Intendencia de Montevideo el panteón social de la extinta mutua Casa de Galicia por no poder sostenerlo económicamente ante la ausencia de participación de las familias de quienes allí están enterrados.
En agosto del 2023, España Exterior entrevistaba al vicepresidente José Antelo, fundador de A Casa de Galicia CHC, quien emocionado anunciaba que serían nuevamente propietarios del Panteón Social del cementerio del Norte.
Se trata de otro patrimonio de los que había perdido la mutua gallega más grande del mundo cuando la justicia uruguaya la cerró definitivamente, remató su hospital y policlínicas.
Los socios a mediados del siglo pasado aportaron dinero para levantar un panteón en el cementerio del Norte de Montevideo y allí se construyó una obra de la arquitectura moderna de la época donde en 600 metros cuadrados se construyeron tres pisos que en total tienen la capacidad para 1.200 nichos y catorce mil urnas, contando con un ascensor para la caja mortuoria y tres elevadores.
Dispone de un sistema muy moderno para aquella época de aireación que asegura una perfecta higienización del medio ambiente, jardines exteriores le rodean y en el frente de la construcción se emplazó un cruceiro gallego en 1967 donde se celebra misa en el día de los difuntos.
El piso del panteón tiene un monolito de mármol que tiene grabados los escudos de las cuatro provincias gallegas y debajo de ellos, en una urna de vidrio, tierra de cada provincia.
Esa tierra proviene del solar en que tantos años vivió Rosalía de Castro en Padrón, en la provincia de A Coruña; del solar natal de Ribadeo de José Alonso y Trelles ‘El Viejo Pancho’ en la provincia de Lugo; del solar natal de Manuel Curros Enríquez en Celanova en la provincia de Ourense; y del solar natal de Ramón Cabanillas en Cambados en la provincia de Pontevedra.
Sin duda, una obra de la colectividad gallega donde se encuentran alojados gran parte de los emigrantes que hicieron grande a las instituciones que hoy persisten federadas en la Federación de Asociaciones Gallegas (FAG) y tantas familias que no pudieron volver a su tierra natal.
El pasado reciente
Pero no todo resultó como se esperaba, en aquel reportaje explicábamos que a partir de ese momento dependería de los socios de A Casa de Galicia CHC que se pudiese conservar este legado histórico por el que tanto lucharon los fundadores y socios de esta asociación creada en abril del 2022, que hoy ya tiene personería jurídica, y todo el colectivo gallego.
El presente en estos tres años no resultó tal como se esperaba. Según explicó a España Exterior la actual presidenta, María del Carmen Fernández Salgueiro, durante este lapso “tuvimos solamente la inscripción de 113 socios para el sector del Panteón, de los que han pagado la cuota menos de cien e inclusive muchos no están al día”, lo que no permite sostener económicamente el mismo.
“Hay que poner bastante dinero todos los meses, además de los arreglos imprescindibles para su correcto funcionamiento” que son necesarios, aseguró la Fernández.

Subrayó que “la mayoría de las personas que se acercaron fue para resolver sus temas con los familiares que tenían o tienen en él, pero casi nadie por el interés de ayudar a conservar el Panteón”.
La decisión fue muy debatida en la junta directiva de A Casa de Galicia y en octubre del año pasado se citó a una asamblea general de la institución para definir el futuro de una porción del patrimonio que tenía tanto valor sentimental para toda la comunidad gallega.
Tras un largo debate en la asamblea, una abrumadora mayoría votó a favor de desprenderse del Panteón, proponiendo devolverlo a la Intendencia de Montevideo.
La realidad desbordó los sentimientos
Para poder mantener el panteón en manos de la colectividad gallega se precisaban mil socios que pagarían una cuota mensual de 5 euros (200 pesos uruguayos) para cubrir mensualmente los gastos generados por el mantenimiento de este. Además, la cuota incluía no solo el derecho del socio al panteón, sino que también su familia podría usar en forma totalmente gratuita. No era algo imposible ya que sostenían que “al momento de su cierre, Casa de Galicia tenía 40.000 socios aproximadamente de los que 10.000 eran socios con derecho al panteón social.
Un plan de comunicación en diarios y radios montevideanas llevaron el tema a la opinión pública, recibiendo además los parabienes de las otras instituciones gallegas y españolas, pero no lograron conseguir la cantidad de socios y tampoco la ayuda necesaria para realizar las reformas y mantenimiento de las instalaciones.
El otro inconveniente que encontró la junta directiva fue la negativa de la Xunta de Galicia de brindar ayudas puntuales para el panteón “con el argumento de que en Galicia no da ayudas para estos temas, también nos negó las ayudas puntualmente solicitadas. Sólo nos concedió las regulares que anualmente concede a todas las instituciones gallegas en todo el mundo”, informan en una carta enviada al director de Necrópolis de la Intendencia de Montevideo como argumento junto a otros explicitados, para demostrar que todo se había realizado, pero no alcanzó.
Igualmente se intentó durante estos tres años volcar dinero recaudado en las actividades de ACG para mantener el panteón, pero resultó insuficiente y no hizo más que disminuir el recurso financiero necesario para las actividades culturales.
Los presupuestos de reparaciones del montacargas para los cuerpos, las instalaciones que los técnicos prevencionistas indicaron necesarias para operar en todo el panteón, los arreglos edilicios para detener el deterioro por causa de humedades, superaba los 150.000 euros, algo así como la cuota de unos 2.500 socios durante un año. Algo que no era tan alejado conseguir ya que hay una capacidad para 14.000 urnas y 1.200 cuerpos, siendo la ocupación en la actualidad mayor a la mitad.
Al jerarca municipal se le confiesa en la misiva “con todo dolor” que “no nos es posible continuar con la gestión del panteón y por ello nos sentimos en la obligación moral con la Intendencia que nos la otorgó y con los familiares de los que allí descansan, que merecen cerrar su problemática, de devolver el panteón a la Intendencia de Montevideo”.

La carta firmada por la Junta Directiva añade que “saben ustedes, por haber vivido junto a nosotros todo este proceso, cuanto dolor nos causa esta resolución que nos vemos obligados a tomar. Resolución dolorosa pero necesaria para el bien de todas las partes”, concluyeron.
Así llega a su fin una obra de la colectividad gallega en la capital de Uruguay, donde se encuentran alojados gran parte de los emigrantes que hicieron grande a las instituciones que hoy persisten agrupadas en la Federación de Asociaciones Gallegas, y tantas familias que no pudieron volver a su tierra.
El patrimonio artístico, religioso, fruto del esfuerzo de los gallegos y las gallegas del siglo pasado, no ha podido ser solventado por el aporte de sus herederos, de sus descendientes y, como otras instituciones, desaparecerá, aunque la tierra de las cuatro provincias gallegas será conservada en la asociación A Casa de Galicia Centro Histórico Cultural, según informó su presidenta con cierta congoja por no haber sido capaces de conservar el legado y último descanso de miles de emigrantes gallegos.






Buenas. Necesito información para sacar los. Restos de mi abuela. Hace 4 años que falleció. Y nosotros no somos responsables del cierre de la muralista. Y tenemos derecho sobre nuestro familiar fallecido de sacar sus. Restos. Del panteón. Gracias.
Tuviste respuestas?Mis abuelos estaban ahí también
Nada. Pero voy. A seguir para. Poder sacarlos. Abrazo
Nada. Pero voy. A seguir para. Poder sacarlos. Abrazo
No nada me voy a mover. Para saber qué podemos hacer.