El opositor venezolano, que llegó a declararse ganador de las pasadas elecciones, Edmundo González Urrutia llegó el 8 de septiembre a España tras abandonar su país y solicitar asilo político. “Mi salida de Caracas estuvo rodeada de episodios, de presiones, coacciones y amenazas de no permitir mi salida”, explicó González, quien añadió que continuará “la lucha por lograr la libertad y la recuperación de la democracia en Venezuela”.
El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, aseguró que no hubo “ningún tipo de negociación política” entre el Gobierno de España y el Gobierno de Venezuela, a pesar de las declaraciones en sentido contrario de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez.
Por otro lado, los expresidentes españoles Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy respaldaron una denuncia contra Nicolás Maduro ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional que pide su “detención inmediata” por “violaciones generalizadas y sistemáticas de derechos humanos”, incluidos “los crímenes de lesa humanidad”. El otro expresidente español vivo, José Luis Rodríguez Zapatero, cercano a Maduro, no se ha expresado todavía en relación a las últimas elecciones celebradas en Venezuela.




