El ministro de Salud Pública de Uruguay pone en duda la gestión de Casa de Galicia realizada por Alberto Iglesias

Daniel Salinas compareció en la Comisión de Salud Pública de la Cámara de Senadores y se preguntó por qué la directiva realizó inversiones y concedió créditos cuando la entidad padecía una crisis financiera

Daniel Salinas, centro, en una conferencia de prensa sobre la situación de Casa de Galicia.

La Comisión de Salud Pública de la Cámara de Senadores de las Cortes uruguayas recibió el pasado 3 de noviembre al ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, quien explicó la situación con la que se encontraron las interventoras de Casa de Galicia, Alicia Risso y Nuria Santana, y afirmó que se trata de una mutua “acosada por dificultades económicas progresivas vinculadas a la pérdida continua de socios”. Señaló que en cinco años se perdió el 20% de ellos una situación que se vio “agravada recientemente por la utilización de voluminosos fondos aportados con garantía del Estado (uruguayo) para fines que no han logrado revertir la situación deficitaria”. Salinas subrayó que la semana que viene se contará con el primer informe de las interventoras que seguramente tendrá la reserva del caso por ser la mutua gallega competidora de otras de similares características que se pueden ver beneficiadas al conocer la realidad de ella.

El ministro también hizo referencia a las declaraciones del expresidente de Casa de Galicia, Alberto Iglesias, en el Parlamento, donde “hace mención, justamente, a que “tuvo que recurrir a sus amigos para fondearse”. Entonces, llama la atención que, dentro de este contexto de dificultad económico-financiera grave, de falta de liquidez, de falta de caja, a lo largo de este tiempo se haya participado en varias inversiones o compras –como parte de una emergencia móvil, un inmueble en 8 de Octubre y Centenario, una clínica de radioterapia, una envoltura para el edificio– sin la debida solicitud de autorización al Ministerio de Salud Pública en ningún momento”.

Salinas puntualizó que “sobre todo, llama la atención que una institución que hoy está en liquidación haya proporcionado créditos a instituciones muy pequeñas por valores muy altos. Llama la atención el monto y la cuantía de esta venta de servicios por tres millones de dólares”.

Fue concluyente en afirmar sobre la situación de Casa de Galicia que “cuando hay problemas de caja y de carácter económico y financiero hay que dar soluciones económico-financieras. Los problemas de plata se solucionan con plata y los de gestión con mejor gestión, y no necesariamente haciendo inversiones que a veces no tienen el retorno deseado o esperado. Estas inversiones pueden ser legítimas en determinado momento, en la idea de un plan, pero luego no tienen el retorno que es esperable”.

Lo cierto es que aún no hay conclusiones sobre el análisis de la situación en que encontraron la mutua gallega las interventoras, pero uno de los asesores financieros del expresidente Iglesias se suicidó tras ser notificado por las nuevas autoridades que no podía ingresar a la mutua, desconociéndose si ya padecía otro problema o si en realidad su vínculo con los prestamistas que asistían a Casa de Galicia y el manejo de esas finanzas tuvieron algo que ver en esta trágica decisión.

Por su parte, el diputado Luis Enrique Gallo del Frente Amplio, cirujano pediátrico, explicó que “el problema de Casa de Galicia es un tema endémico –por utilizar un término que puso de moda el señor ministro–. No es de ahora, sino que tiene veinticinco años”, entre los cuales se realizó otra intervención en la primera década del siglo donde también interviniera el gobierno de la Xunta de Galicia, en aquel momento el socialista Emilio Pérez Touriño, solicitando que cesara rápidamente la intervención lo que acabó con la asunción del expresidente Manuel Ramos.

El médico precisó que “por eso pienso que no va a alcanzar con mejorar el gerenciamiento ni con más inyección de dinero. Tendremos que rediseñar Casa de Galicia, que está en un punto estratégico, en el noroeste” de la capital uruguaya.

Afirmó que “si pensamos que vamos a captar más socios, me parece que nos equivocamos”, detallando una solución de crear “un gran polo de desarrollo”, en el que estén vinculados el sector privado y el público, sin precisar si será necesario la absorción o no de la mutua gallega, aunque destacó que solo se trata de un pensamiento personal de quien fuera el presidente de la Junta Nacional de Salud en el pasado gobierno.

La intervención de Casa de Galicia llevó a que sus autoridades fueran desplazadas y se suspendieran las elecciones previstas para el último domingo de octubre, aunque el propio presidente Luis Lacalle Pou aseguró que “estamos hablando seguido (con la Xunta de Galicia) porque creemos que Casa de Galicia tiene que seguir funcionando” dejando en claro que no se busca su cierre y tampoco su absorción.

La Federación de Sociedades Gallegas pide que se resguarde la entidad

El martes 9 de noviembre, la Federación de Sociedades Gallegas del Uruguay emitió un comunicado firmado por su presidenta, María ‘Charo’ Gil Pereira, en el que aclaran que “los gallegos en el Uruguay son la mayor colectividad extranjera de este país, habiendo sido forjadores de la historia de nuestra Nación, en muchísimos aspectos (en lo comercial, industrial e incluso en lo cultural)”.

Explicando que “Casa de Galicia fue fundada en 1917 por gallegos que se unieron para brindarle instrucción, trabajo, cultura y asistencia médica a sus paisanos”, por lo que “exhortamos a las autoridades pertinentes, a que se resguarde en todos sus términos a Casa de Galicia como baluarte de la colectividad más grande del Uruguay”.

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