El Hogar Español de Montevideo renueva a su directiva con la vista puesta en la vuelta a la normalidad

En la actualidad acoge a 112 residentes con una edad promedio de 83 años de los que menos del 10% son autónomos / La residencia ha conseguido capear el coronavirus aunque hay que lamentar ocho fallecidos

Una de las residentes en una de las fiestas del Hogar.

Tras superar el ingreso del coronavirus al Hogar Español de ancianos de Montevideo, su directiva está realizando los mantenimientos edilicios con el apoyo fundamental de la Xunta de Galicia y el Gobierno central, al tiempo que agradece a sus funcionarios que han vuelto a demostrar el cariño que reciben los residentes en la que para muchos es su última aldea lejos de su tierra.

El 7 de abril de 1964 se materializaba el sueño de algunos trabajadores españoles solidarios que recurrían a sus paisanos más adinerados para solicitar su aporte para instalar una residencia de ancianos ubicada en el barrio de Sayago, en una vivienda que fuera cedida por el Estado uruguayo cerca del sanatorio de Casa de Galicia, a los efectos de dar cobijo a decenas de compatriotas que no tenían donde vivir o mal vivían en la calle tras no poder continuar trabajando por su edad o salud.

Aquellos hombres y algunas mujeres que se lanzaron tras esta quijotada se topaban con la desconfianza de muchos que pensaban que el dinero iba a ir para otro lado, pero tras conseguir camas, cocina, heladera y mesas para equipar la vieja casona, poco a poco la solidaridad fue acercando alimentos y vestimenta a esos españoles que ya no tenían familia en este país de acogida.

Nueve años más tarde conseguían juntar el dinero para comprar una residencia que contaba con un gran parque arbolado, que pertenecía al gobierno alemán, pero faltaban algunos miles de pesetas que fueron proporcionados finalmente por el gobierno español de la época.

La directiva del Hogar Español es elegida por los delegados de todas las instituciones españolas en el Uruguay, ya que los socios colaboradores que pagan una cuota al Hogar, tienen voz pero no voto en las asambleas.

Una de las fiestas en el Hogar.

Esta asamblea fue la que determinó cuando se compró la finca de la calle Instrucciones, que la misma fuera registrada como propiedad del Estado español, al tiempo que cada vez que una institución española desaparezca, sus bienes luego del pago de sus deudas serán donados al Hogar Español.

Luego continuaría creciendo la demanda de los emigrantes que menos suerte tuvieron en su emigración en Uruguay, algunos sin familia y otros como si no la tuvieran, culminando sus últimos años en una pobreza que obligaba a los directivos y la comisión de ayuda del Hogar a recogerles muchas veces en la calle para que tuvieran una vida digna.

Así fue como el Gobierno de España realizó varias obras destacándose las del año 1982 y 1991 que llevaron a más de cuatro mil metros cuadrados la estructura edilicia que finalmente culminó en el 2007 con más de nueve mil metros de una construcción apropiada para la finalidad del Hogar.

El Hogar Español se ha constituido en el buque insignia de la colectividad, reuniendo en sus jardines a millares de romeros dos veces al año para festejar junto a los residentes, consumiendo comidas tradicionales que preparan los distintos clubes, además de toneladas de carne y chorizos asados al estilo uruguayo.

Sin embargo, desde el año pasado, que tuvo que ser suspendida la romería de marzo por la aparición de la pandemia del coronavirus, no tuvieron los residentes la oportunidad de compartir jornadas con la colectividad y hasta hace menos de un mes tampoco lo pudieron hacer con su propia familia, ya que las visitas estaban prohibidas por el Ministerio de Salud uruguayo.

Puesta a prueba en pandemia

En una reunión con España Exterior, el presidente del Hogar, el pontevedrés Ángel Domínguez, y la administradora, Bertha González, una venezolana que lleva cuatro años en Uruguay, explicaron la necesaria inversión que llevó la lucha contra el virus, que lamentablemente ingresó al Hogar por una internación hospitalaria de un residente, pero que pudo ser restringida con menos de tres fallecimientos que tuvieron vinculación con este ataque a residentes de tan avanzada edad.

González nos explicaba que recientemente se había registrado un foco del virus que contagio a cinco residentes, pero los mismos “fueron atendidos dentro del Hogar, con el cariño de quienes les atienden todos los días” y rápidamente se controló el mismo sin que fuera necesario alejarlos del Hogar. A día de hoy, la residencia ha registrado un total de ocho fallecidos a causa de la pandemia.

Cabe resaltar que todos los ancianos y el personal están vacunados desde abril de este año, lo que ha hecho que se comenzaran a autorizar visitas de los familiares con los residentes. Se toman las protecciones necesarias en la vestimenta del visitante, y al residente se lo traslada a una habitación especialmente sanitizada permanentemente para que no ocurra ningún accidente que pueda contagiar a esta comunidad que se ha mantenido totalmente aislada.

Una de las habitaciones del Hogar.

Justamente, su presidente Ángel Domínguez, afirmó que “la pandemia requirió probar la capacidad del personal que teníamos y los resultados fueron muy buenos, no solamente catalogados por nosotros, sino por los técnicos que han venido de afuera también confirman ese criterio que uno tiene”.

Asimismo, aseguró que “los gastos que debimos asumir fueron muy grandes, y tuvimos que abandonar el mantenimiento que se hace todos los años, el que reiniciamos ahora para arreglar y actualizar la edificación”, lo que implicará un costo muy alto ya que se deberá inclusive llegar hasta los hierros de las vigas en muchos casos para solucionar los problemas de infiltración en gran parte de los nueve mil metros cuadrados.

Domínguez expresó su agradecimiento “a la Xunta de Galicia que con su generosidad financió gran parte de la obra” que son realizadas en una primera etapa para evitar la humedad en las habitaciones de los ancianos.

Una aldea a miles de kilómetros de su tierra natal

En la actualidad, el Hogar Español cuenta con 112 residentes, de los que menos del 10% son autónomos, con una edad promedio de 83 años y se cuenta en la actualidad con tres abuelos centenarios.

Si bien las habitaciones son de dos camas, cada una con baño privado totalmente adaptado, también el Hogar alquila habitaciones especiales a un costo razonable y que es con ellas con las que se disminuye el déficit que supone dar contención a los emigrantes españoles que no pueden pagar.

Igualmente, las diferencias que tiene el Hogar Español con otros residenciales de primer nivel en Uruguay, es que en él reciben desde peluquería, manicura, la conexión a internet en todas las habitaciones, y todo ellos sin aumentar la cuota. Además, la atención de sus trabajadores que son como si fueran familiares de los residentes.

El presidente explicó que “ahora con la pandemia no podemos tener dentro del Hogar a los acompañantes que pagaban la familia para darle de comer a los residentes que no pueden venir al comedor, por eso tenemos que emplear a nuestros funcionarios para eso y lleva más tiempo la distribución de la comida, por lo que tuvimos que comprar carros especiales que mantengan los alimentos calientes mientras se recorre todas las instalaciones”.

Fachada exterior del Hogar donde se ha intervenido.

Por otra parte, se está instalando un sistema de información digitalizado sobre cada residente que se hace accesible desde los dispositivos móviles con los que está siendo equipado el personal del Hogar y en los que se tienen al instante acceso a la ficha clínica de cada uno de los ancianos que viven allí.

Domínguez también habló como algo que privilegia a la institución, el parque de 12.600 metros cuadrados que separa al Hogar del camino de las Instrucciones, donde hay árboles que ya habían sido plantados por los alemanes con árboles autóctonos del norte de Europa, haciendo lo propio el Gobierno de Galicia también sembrando de su tierra, y hoy esos árboles son patrimonio verde de Montevideo, subrayando el presidente “que buscará mantener en condiciones un camino para que los residentes puedan transitar entre esos árboles y así recordar su niñez en España, algo que en otros residenciales no lo pueden conseguir”.

Parque del Hogar.

Justamente, la administradora Bertha González, quedo fascinada cómo los ancianos vivían la cosecha de las castañas en el parque, explicándole a ella cómo las preparaban en Galicia, e inclusive le pidieron a la cocinera que se las tueste después de que todas juntas las pelaron cantando.

Este es un ejemplo de cómo es la convivencia dentro del Hogar Español, donde además tienen clases de arte terapia, gimnasia y los tradicionales bailes de los viernes, que están volviendo a fines de agosto ya que les permiten nuevamente reunirse en el salón de abajo donde antes venían los gaiteros a hacer la música que tantos recuerdos les traía.

También dos psicólogas monitorean a los residentes, muchos de los cuales no cuentan con la presencia ni el seguimiento de su familia, por lo que es necesario en esos casos mantener un trato más cercano a los mismos.

Domínguez subrayó que igualmente “estamos brindando más servicios para cumplir con las exigencias de nuestros residentes que pueden pagar un residencial mejor”, puntualizando que “hay un factor que no se negocia, y es el cariño que se le da a las personas en el Hogar Español”.

Los residentes vuelven a recibir visitas de sus familiares.

Explicó que “esa atención es muy especial, es como lo que pasa en Casa de Galicia, que cuando estás adentro recibes una atención que no se sabe de dónde sale, porque a veces los funcionarios están sin cobrar y sin embargo eso no se refleja en el trato que hay para con los residentes”.

Domínguez aseguró que directivos y funcionarios están en conocimiento de que “cuando nos traen una persona, nos están dejando el ser más querido de su vida. No están dejando un coche que vienen de vez en cuando a ver cómo está, sino que nosotros tenemos que cumplir con todas las exigencias o lo que el familiar quiere para su ser querido”.

Aseguró “que nos confíen a su papá, mamá o abuelos a nuestro cuidado, es algo que nos llena de orgullo, para lo que tenemos que conocer sus inquietudes y las de los residentes para poderles entretener y mantenerlos activos aquí, generando y motivando su mente, para que sean felices dentro del Hogar”.

Esta impronta ha hecho, desde el inicio del buque insignia de la colectividad española en Uruguay hace casi seis décadas, que se trate a la institución como la última aldea de los más de cien emigrantes que allí viven su vejez.

Con las romerías se lograba acercar a estos ancianos a muchos paisanos al menos dos veces al año, e inclusive algunos de ellos ya decían mientras se divertían en la romería que seguramente en un futuro cercano irían a vivir allí.

Sin embargo, ya van dos años que no se pueden hacer romerías ni tampoco los bingos que servían para recaudar fondos, pero más que nada para estar al lado de los emigrantes que vivían sus últimos años en el Hogar.

Ante la disminución de la pandemia, producto de la vacunación que en Uruguay está llegando al 70% de la población, la directiva del Hogar junto a la comisión de apoyo está organizando un bingo y si las autoridades sanitarias uruguayas lo permiten también la romería del mes de diciembre, todo lo que llevará a que de a poco se vuelva a la normalidad previa a marzo del 2020.

También se preparan para el 29 de septiembre la asamblea general en forma presencial que renovará las autoridades, la que tuvo que ser aplazada por la pandemia, en donde Ángel Domínguez dejará la presidencia junto a algunos directivos que estatutariamente no podrán seguir, para lo que ya se está preparando un nuevo equipo que enfrente los nuevos desafíos postpandemia del Hogar Español de Montevideo.

Finalmente, si bien el Hogar Española ha vivido situaciones más críticas que la actual, siempre consiguió salir adelante con la colaboración del Gobierno español y de sus autonomías, entre las que se destaca la Xunta de Galicia, y sin duda la capacidad que tiene el colectivo español y la semilla sembrada en 1964 por algunos emigrantes solidarios sigue dando frutos, lo que permite vislumbrar con esperanza el futuro de esta institución modélica en atención geriátrica.

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