El escudero gallego de Pelé

Pepe, hijo de emigrantes orensanos, es el segundo máximo artillero de la historia del Santos y doble campeón del mundo con Brasil

José Macía, Pepe, en la actualidad y hacia 1960, cuando triunfaba en el Santos.
Mundialistas de Brasil (Suecia 1958) que coincidieron en A Coruña en el trofeo Teresa Herrera: Garrincha (Botafogo), Zito (Santos), Nilton Santos (Botafogo), Pelé (Santos), Zagallo (Botafogo), Pepe (Santos) y Didi (Botafogo).
Pepe con el presidente de Brasil, Jail Bolsonaro, en Brasilia en agosto del año pasado, en la celebración del Día Nacional del Fútbol.
Pepe con una camiseta con la famosa frase suya en la que ironiza con que es el mayor goleador de la historia del Santos, porque Pelé era un extraterrestre.

José Macía Arias, Pepe, ha sido probablemente el mejor futbolista gallego de todos los tiempos, entendiendo por gallegos no solo a los nacidos en Galicia, sino también a sus hijos.

Pepe ha sin duda uno de los mejores futbolistas brasileños de siempre y uno de los más sobresalientes del mundo en su época. Jugó en el Santos de Pelé (su único equipo profesional, donde se desempeñó entre 1954 y 1969), integrando con el propio Pelé, Dorval, Coutinho y Mengalvio la “delantera de oro” que tantos títulos le dio al club, incluidas dos Copas Libertadores de América y dos Copas Intercontinentales. Pepe es el santista que más títulos tiene -27, uno más que Pelé- y el segundo artillero de la historia del club, solo por detrás de su mítico compañero.

Además ganó dos Copas del Mundo con Brasil, las de Suecia 1958 y Chile 1962, aunque con la particularidad –única en la historia- de que no llegó a jugar ni un minuto por haberse lesionado en los dos casos justo antes del inicio de la competición. Es una espina que siempre ha tenido clavada.

Tras retirarse en 1969, ejerció de entrenador del propio Santos (conquistando un Campeonato Paulista) y otros equipos brasileños (con Inter de Limao fue también campeón paulista y con Sao Paulo ganó el Brasileirao); fue técnico también en Paraguay (Guaraní), Portugal (Boavista), Catar (donde tuvo a sus órdenes a Guardiola en el Al Ahli) y Japón (ganó la liga con el Verdi Kawasaki); y disputó el Mundial de Italia 1990 como seleccionador de Perú.

José Macía Arias nació el 22 de febrero 1935 en Santos, por lo que dentro de unos días cumplirá 85 años. Sus padres eran los dos de la provincia de Ourense: José Macía (del que heredó el hipocorístico de Pepe), natural del pueblo y la y parroquia de Santo André de Rabal, ayuntamiento de Oimbra, y Clotilde Arias, nacida en el pueblo de Santa María de Mandín, parroquia y ayuntamiento de Verín.

A pesar de pertenecer a municipios distintos, Rabal y Mandín son dos pueblos contiguos; apenas hay un kilómetro y pico entre ambos. Sin embargo, José y Clotilde se conocieron en Brasil, a donde emigraron de jovencitos. Allí se casaron y allí, en Santos, José montó una mercearia (tienda de productos alimenticios, bebidas y otros artículos de uso doméstico). Los padres de Pepe no querían que su hijo jugase al fútbol como profesional, porque en la época los futbolistas tenían fama de malandros (personas que no quieren trabajar y procuran vivir a costa de los demás), como ha recordado muchas veces el exfutbolista. Al final, no les quedó más remedio que aceptarlo. A poco de debutar, en 1955, Pepe marcó el gol que le dio al Santos el segundo Campeonato Paulista de su historia –título que no ganaba desde hacía 20 años- y la gente lo llevó en andas hasta la mercearia de su padre.

Trofeo Teresa Herrera y viaje a los orígenes

En 1959 tuvo la ocasión de ir a jugar a la tierra de sus mayores. El Santos disputó en A Coruña, en el estadio de Riazor, el XIV trofeo Teresa Herrera contra el Botafogo, también de Brasil. Aquel era un acontecimiento extraordinario. El año anterior, Brasil se había proclamado en Suecia campeón del mundo de selecciones por primera vez, y en el campo se reunieron siete de los jugadores que levantaron la copa: Pepe, Pelé y Zito, del Santos, y Garrincha, Didí, Zagallo y Nilton Santos, del Botafogo. Los tíos de Pepe fueron a verlo jugar y quedaron encantados, pues el sobrino marcó dos goles (ganó el Santos 4-1). El joven futbolista, ya una estrella, aprovechó para visitar el lugar de nacimiento de sus padres. En Mandín conoció a su abuela materna, que estaba a punto de cumplir 90 años. “Me estaban esperando mis parientes y todo el pueblo me recibió como a un héroe. Ya desde antes de llegar la gente salía a la puerta de las casas y saludaba…”, recordaría a la prensa muchos años después.

También en 1959, Pepe jugó en el Santiago Bernabéu en el homenaje a Miguel Muñoz –el mítico jugador y entrenador del Real Madrid-, que se acababa de retirar como futbolista. Era el Real Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento, y ganaron los blancos 5-3. Pelé tenía 18 años; Di Stéfano, 32.

El Santos de Pepe también disputó un partido en el Nou Camp frente al Barcelona (4-3 para el Barça). En el equipo culé jugaba Luis Suárez, que se parecía mucho a él (al fin y al cabo, era un chico gallego de su misma edad) y con el que Pepe se hizo muchas fotos. Por cierto que el Barcelona quiso fichar al brasileño muchas veces, pero nunca lo consiguió.

Pepe ha sido siempre una celebridad en Santos y en todo Brasil, y sigue siéndolo. En 2015, la Câmara Muncipal de su ciudad le homenajeó con una moçao de aplauso por su contribución al desarrollo económico, social y cultural de Santos. Y el 19 de agosto del año pasado, fue uno de los invitados estelares de la conmemoración en Brasilia del Día Nacional del Fútbol, organizada por la Secretaría Especial del Deporte del Gobierno federal. El acto fue presidido por el presidente de la República, Jair Bolsonaro, que le entregó un trofeo y después le cedió su lugar en el centro de la mesa, reservado por protocolo a la autoridad de mayor rango. “Es un honor tener hoy como presidente a Pepe. No tengo buenos recuerdos de él. Cuántas veces ganó a mi Palmeiras de Dudu y Ademir da Guia”, bromeó.

El exfutbolista tiene dos hijas periodistas (además de dos hijos varones) que han sabido unir el cariño filial con el olfato profesional. Clotilde –llamada así por su abuela gallega- entrevistó a su padre en su programa de televisión “Revista by Clô” en 2010, y Gisela ha escrito su biografía, publicada en 2015 con el título de Pepe, o canhao da Vila.

Un cañón capaz de chutar a 122 kilómetros por hora

El Santos de Pepe lo ganó todo: 11 campeonatos paulistas, (1955, 1956, 1958, 1960, 1961, 1962, 1964, 1965, 1967, 1968, 1969), seis Campeonatos Brasileños (1961, 1962, 1963, 1964, 1965, 1968 -cinco consecutivos), dos Copas Libertadores (1962 y 1963) y dos Copas Intercontinentales (1962 y 1963), entre otros títulos.

El Santos fue el primer club brasileño que se proclamó campeón de América. Después de hacerlo por segunda vez, nunca más volvió a conseguirlo, porque la prioridad de los dirigentes era mantener aquel gran equipo y cambió la disputa de otras ediciones de la Libertadores por rentables excursiones a Europa. Todos querían ver jugar al Santos de Pelé. Eran los globetrotters del fútbol de la época. “Conocí más de 60 países. En enero y febrero hacíamos toda América; en mayo y junio, Europa. Una vez jugamos 23 partidos en 42 días. Hoy en Bélgica, mañana en Holanda, pasado en Suiza. Y Pelé tenía que jugar en todos, porque a él querían verlo especialmente”, recordaba Pepe en la prensa hace unos años. “Cuando íbamos de gira era muy gracioso: el Santos cobraba 30.000 dólares por juego y Pelé 10.000 aparte. Al volver al hotel vaciaba la bolsa, todos billetes sucios, de a uno, de a cinco, y me decía: ‘Cuenta, Pepe”.

En los dos títulos Intercontinentales, el “gallego” tuvo una intervención decisiva: en 1962 marcó un gol en el 5-2 que le endilgó el Santos al Benfica de Eusebio en el mismo Portugal y 1963 anotó dos goles en el 4-2 al Milán de Rivera en Brasil.

El exfutbolista es el segundo mayor goleador de la historia del Santos después de Pelé con 405 goles en 750 encuentros. Pero él dice con gracia y no sin cierta razón que es el primero, “porque Pelé no cuenta: no era humano, vino de Saturno”. Entre ambos marcaron 1.496 goles para el Santos. Y si se agrega a Coutinho, suman 1.866. Aparte de Pelé, solo dos jugadores han marcado más goles que Pepe para un único club brasileño: Roberto Dinamita (Vasco da Gama, 620) y Zico (Flamengo, 500).

Pepe era extremo izquierdo. Las alineaciones de su mítico Santos terminaban todas así: “… Pelé y Pepe”. Pelé era el 10 y él el 11. Su juego era un compendio de inteligencia, sutileza y velocidad, coronado por la devastadora potencia de una pierna izquierda que le convirtió en un gran ejecutante de tiros libres y le valió el apodo de O canhao da Vila (por Vila Belmiro, el pequeño barrio donde se ubica el estadio del Santos). El apodo fue obra de Ernani Franco, un relator de radio hincha del club. Julio Macei, preparador físico del equipo, consiguió medir la velocidad del chut de Pepe con una especie de máquina inventadada para el efecto, y determinó que alcanzaba los 122 kilómetros por hora. Por comparar, a Roberto Carlos, el exlateral brasileño del Real Madrid, le contaron 109. Pepe noqueó a varios rivales en los tiros libres. Una vez le pegó en la nariz a Alfredo Ramos, del Sao Paulo, y estuvo 20 minutos inconsciente.

UN comentario en “El escudero gallego de Pelé

  1. Ví a este señor jugador jugar en Costa Rica contra el Deportivo Saprissa en una tarde de los años 60s. Fue en un festival de goles, ya que el partido quedó 7 a 3. Recuerdo que desde el extremo izquierdo ejecuto un shut con su pierna izquierda y anotó .

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