El embajador Santiago Jiménez afirma sobre la colectividad en Uruguay que “vosotros sois los mejores representantes de España”

Antes de su marcha como nuevo representante diplomático en Colombia, organizó un acto de despedida al que acudieron altos dirigentes del Gobierno uruguayo

Santiago Jiménez
Santiago Jiménez durante su despedida.

El último lunes de enero por la tardecita veraniega, el embajador Santiago Jiménez realizó una recepción para agradecer y despedirse de quienes hicieron feliz su estancia a él y su familia, ya que se marcha para asumir la embajada en Colombia.

Jiménez, junto a su esposo Sami Swidani, fueron los anfitriones, mientras que su pequeña hija Alba dormía en el primer piso de la residencia diplomática española, confesando con estos detalles el embajador al centenar de invitados, la relación de familia con que ha llevado su estancia en Uruguay, tanto con el personal como con todos los presentes.

Entre ellos se destacaba la presencia de la vicepresidenta de la República, Beatriz Argimón, que, con su espíritu maternal en un momento de emoción del discurso de Jiménez, le acercó un vaso de agua para que pudiera reemprender su sentido relato.

También estaba el canciller de la República, Omar Paganini, así como el asturiano-uruguayo Enrique Iglesias, autoridades uruguayas y diplomáticos, así como también integrantes del mundo artístico y empresarial, directivos de instituciones españolas, la delegada de la Xunta de Galicia, Elvira Domínguez, y el Consejo de Residentes Españoles, presidido por Jorge Torres.

Santiago Jiménez
El embajador con los miembros del CRE.

Santiago Jiménez tras recibir a todos los invitados les reunió para comenzar un discurso confesando que lo que más le gustó de Uruguay fueron “sus atardeceres de colores mágicos que hacen de este país mágico y especial”, continuando con su idiosincrasia, “el mate con sus conversaciones eternas, la rambla de Montevideo, Atlántida, los asados donde uno aprende a valorar las cosas sencillas con la amistad, las conversaciones y las experiencias”.

Sobre la colectividad española afirmó que se lleva “muchísimos aprendizajes”. “Me ha encantado sentarme en vuestras mesas, recibido por vuestra generosidad y hospitalidad, me he encantado escuchar sus historias de superación, de sacrificio, algunas felices otras no tanto, pero todas ellas para mí dignas de reconocimiento y de mérito”, añadió.

Puntualizó que “para un embajador de España es muy importante que sepáis que los siento muy cerca, que vuestra experiencia, vuestro hacer en este país, para mí es un valor fundamental porque yo vengo y me voy, pero vosotros y vosotras permanecéis, así que de alguna manera vosotros sois los mejores representantes de España y he de decir que estoy muy orgulloso de todos vosotros y de todas vosotras”.

Hizo también un recuento de los logros conseguidos, destacando en el haber “abrir esta Embajada a todo el mundo. Abrirse a mucha gente, algunos que no sabían que también tienen derecho a estar aquí, por eso quiero que esta Embajada sea una Embajada abierta a todas, abierta a todos y abierta a todes. Así he querido que los españoles lo sintáis, que esta es vuestra casa y también he querido que los uruguayos sepáis que esta es la puerta a un país diverso, abierto, generoso y muy rico. Un país del que yo estoy muy orgulloso de ser embajador”.

También recordó otros logros conseguidos, como la firma del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, que llevaba décadas gestionándose. Así como también destacó la fundación de la Asociación de Científicos Españoles en el Uruguay.

Santiago Jiménez
Con la delegada de la Xunta en Uruguay, Elvira Domínguez.

Pero su emoción agradeciendo a cada uno de los funcionarios de la Embajada, nombrándolos a todos los que estaban allí, menos Griselda que estaba en el primer piso cuidando a la pequeña Alba. “Sois el mejor equipo que podía tener, mis éxitos no son míos, son gracias al equipo que tengo y por supuesto que estaré siempre en deuda con vosotros y con vosotras”. Asimismo, agradeció a la cónsul general, María Victoria Scola, y a todo su equipo, como también a los consejeros que también estaban presentes, describiendo “que somos como una pequeña familia”.

El embajador, visiblemente emocionado en esta despedida, agradeció el cariño y el apoyo que le brinda su familia que “son lo más importante y me dan lo que nadie me puede dar: estar a mi lado, darme cariño y apoyo sin el cual no puedo ser quien soy y hacer lo que hago. Mi esposo Sami es mi gran apoyo y no encuentro palabras para agradecer todo lo que hace por esta profesión mía: te quiero”; pero también expresó su emoción y alegría “a la luz de mis mañanas, a esa pequeña beba que está durmiendo arriba, que se llama Alba, y que nos ha traído la mayor felicidad que uno se pueda imaginar”.

Explicó que “el día de mañana, cuando lo pueda entender, le contaré que sus primeros meses de vida vivimos en un país maravilloso donde todo el mundo adora a los bebes y donde nos quisieron con tanta generosidad que nunca podremos olvidarles”, porque “nos hemos sentido como en casa”.

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