El Consulado de Montevideo recibió 2.649 sufragios, el 67% de quienes lo solicitaron

De los 59.681 españoles habilitados para rogar el voto en estas elecciones solo el 6,6%, 3.960, rogaron el voto

Soledad Ponce de León, nieta de asturiana.
Florencia fue a votar junto a su padre.
Federico, de abuelo madrileño, acudió a votar junto a su hija.
Inés Vidal depositando su voto.
Funcionarios del Consulado abriendo la urna para preparar el envío de los votos a España.
Zara voto junto a sus hijas.

El cónsul José Rodríguez Moyano informó que en todo el Uruguay había 59.681 españoles habilitados para rogar el voto en estas elecciones, de los que tan solo 3.960 lo solicitaron en tiempo y forma, totalizando un 6,63%. En las elecciones generales del pasado mes de abril rogaron el voto 3.247 españoles, por lo que ha habido un incremento del 22%. Rodríguez Moyano reconoció que este aumento pudo deberse a que quienes ya habían rogado el voto en abril no tuvieron que solicitarlo otra vez y se les envió de oficio la documentación para ejercer su derecho.

Al cierre del plazo para depositar el voto en el Consulado, al mediodía del pasado domingo 10 de noviembre, se habían recibido 2.649 votos, casi un 67% de quienes lo rogaron. De ellos 2.024 sufragios se recibieron por correo, en tanto 625 depositaron la papeleta de forma presencial en la urna instalada en el Consulado. Cabe destacar que la prórroga posibilitó que votaran casi un centenar más de ciudadanos entre sábado y domingo, al tiempo que también se recibieron 17 votos más por correo.

Diversas razones para votar  

Durante los cinco días de votación se pudieron apreciar desde votantes que lo hacían por segunda vez en su vida en lo que va del año, y así se lo hacían saber a sus acompañantes que no podían registrar ese momento con el celular por disposiciones de seguridad del Consulado, o quienes con bastones o con sus noventa años de vida a cuesta, concurrían con alegría de poder votar nuevamente para conformar el Gobierno en la lejana España.

España Exterior fue el único medio presente en el Consulado de Uruguay para acompañar a los votantes, entre los que había jóvenes como Soledad Ponce de León, que nos explicó que su abuela era asturiana, puntualizando que tiene “mucha importancia” votar en España, “especialmente porque también es importante para mi familia, entonces quiero apoyar con mi voto” afirmando que “está dentro de las posibilidades estudiar o trabajar en España, pero aún no lo he decidido”.

Caso distinto es el de Inés Vidal, nieta de bilbaínos quien ahora ya está jubilada pero que estudió en la Universidad Complutense de Madrid, donde se licenció como cardióloga, actividad que desarrolló en Uruguay, y “estoy muy agradecida a España y al Uruguay también”.

Vidal también confesó que le parece muy importante “venir a votar, porque tener el derecho a votar desde el extranjero, que no todos los países tienen. Por ejemplo, Uruguay no lo tiene (para sus ciudadanos en el exterior) por lo que me parece que hay que aprovecharlo porque cuando queremos a un país, como me pasa a mí, que España es mi primera o segunda patria, me interesa incidir en el bienestar de mis paisanos, de mis compatriotas españoles”.

De otra de las variadas parejas de padres e hijos que fueron a votar rescatamos el diálogo que mantuvimos con Federico y su hija Florencia, descendiente de madrileños, que concurrieron a votar subrayando Florencia que “es una responsabilidad por si nos vamos, para elegir a quienes estarían gobernando”, explicando su padre que “hay un 85% de probabilidades de que emigremos” haciendo el camino de vuelta de la abuela madrileña que vino el siglo pasado. Afirmaron que esperan luego de las elecciones “si hay algún cambio que nos beneficie a nosotros” confesando “que no dejamos de ser extranjeros” a pesar de ser ciudadanos españoles.

Finalmente, la nota de ternura la dieron en la sala de recepción de votos cuando aparecieron Sofía de 4 años acompañada por su hermana Martina de 2 y su mamá Zara, las que miraban y atendían las indicaciones que el funcionario del Consulado le hacía al votante que estaba poniendo todos los documentos en el sobre de votación.

Sofía fue quien explicó a España Exterior que ellas no votaban sino que lo hacía su mamá, pero ellas iban a poner el voto en la urna, aseguraba mientras se arrimaba al escritorio donde estaba la misma.

Una vez culminado el chequeo de Zara, y habilitada a depositar su sobre con la votación secreta en la urna del Consulado, tuvo que aupar a ambas niñas para tomando las dos el sobre en mano introducirlo con gran alegría y orgullo en la urna que a esa altura estaba llena de votos.

 

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