El Congreso de los Diputados celebra los 30 años del Instituto Cervantes

En un acto encabezado por la presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet, junto al director del Instituto, Luis García Montero, diputados de varios grupos leyeron poemas de la antología editada con motivo del aniversario

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, y el director del Cervantes, Luis García Montero, inauguraron este acto en la sala Ernest Lluch del Congreso.

El Congreso de los Diputados celebró el pasado 17 de septiembre un acto conmemorativo del 30º aniversario del Instituto Cervantes en el que portavoces y representantes de los grupos parlamentarios leyeron poemas en castellano y en otras lenguas de España. Tres décadas después aprobar, en marzo de 1991, la creación del Cervantes, la Cámara Baja acogió ese homenaje en el que sus señorías declamaron extractos de la antología poética Quiero ser todas las voces, editada por el Instituto, u otros poemas de su elección.

La sesión en torno a la palabra, celebrada en la sala Ernest Lluch del Palacio de la Carrera de San Jerónimo, fue uno de los hitos más destacados de este aniversario del organismo que promociona en todo el mundo las lenguas de España y la cultura en español.

Meritxell Batet abrió el acto celebrando la presencia del Instituto, una “entidad de referencia global para la difusión de nuestra cultura” y “un activo fundamental de España dentro y fuera de nuestras fronteras”.

El director del Cervantes, Luis García Montero afirmó que, si bien los organismos similares del Reino Unido, Alemania, Francia o Italia se crearon muchos años antes, estos 30 años que cumple el Instituto son importantes: “Es nuestra juventud lo que nos orgullece, porque el Instituto Cervantes es una creación inseparable de la democracia”, “era imposible en un país no democrático”.

Sobre aquellos primeros tiempos repletos de dificultades, quiso leer extractos del libro de memorias Cárceles y exilios, en el que el primer director, Nicolás Sánchez-Albornoz, presente en la sala, contaba cómo la alta política se mezclaba con cuestiones tan sencillas como comprar mesas, sillas o teléfonos para su sede central.

Intervención de Luis García Montero.

Se refirió a la ley de creación (1991) y su apuesta por el hispanismo, en el que la promoción del español debe hacerse en cooperación con todos los países de la comunidad hispanohablante (de ahí los múltiples acuerdos con ellos). Y a la ley de febrero de 2014 que contemplaba que la acción exterior de España ha de facilitar la defensa de las nacionalidades y regiones que integran la nación.

Todo ello protege la diversidad lingüística de España, porque la atención a las lenguas españolas es la consecuencia lógica de sentirnos “parte de una cultura diversa y plurilingüe”, aseguró. Este enfoque refuerza el “sentido de pertenencia a la hora de alcanzar una identidad cultural abierta”, señaló Montero.

El Cervantes, agregó, realiza una “tarea de seducción democrática través de una cultura que sostiene los valores de la libertad y la igualdad”, y está inmerso en ambiciosos proyectos de transformación digital, en estrechar nuevos lazos con Hispanoamérica a través de la plataforma Canoa y en dar mayor protagonismo al español y su cultura en todo el mundo.

Versos con trasfondo

A continuación, comenzó la lectura de poemas. Abrió el turno José María Mazón Ramos, portavoz adjunto del grupo parlamentario Mixto. Leyó Albarcas, del escritor cántabro costumbrista Manuel Llano, un poema sobre estos zuecos de madera que utilizan los ganaderos.

El portavoz adjunto de Ciudadanos, Juan Ignacio López-Bas, declamó el breve poema La sangre de mi espíritu, de Miguel de Unamuno, que comienza: “La sangre de mi espíritu es mi lengua / y mi patria es allí donde resuene”.

Sofía Fernández Castañón, portavoz sustituta de GP (GCUP-EC-GC), leyó Sueñu/Suañu, de Pablo Texón Castañón, un poema en bable.

Por su parte, Iván Espinosa de los Monteros (Vox) eligió Hermanos, de Dámaso Alonso, un poema que habla, dijo, de “una única nación y única nacionalidad” y que reza: “Todos hermanos / los que habláis esta lengua que es la mía”.

Por el Grupo Popular, Pablo Hispán Iglesias de Ussel dio lectura a Apología y Petición, de Jaime Gil de Biedma, de tono pesimista y fatalista, uno de cuyos versos afirma: “De todas las historias de la Historia / la más triste sin duda es la España / porque termina mal…”

La socialista gallega María Olga Alonso Suárez leyó Irmaus, de Celso Emilio Ferreiro, unos versos en gallego (lengua que también usó en su explicación previa) que hablan sobre “la emigración forzada de mi gente”, según dijo la diputada.

La diputada Olga Suárez leyó el poema ‘Irmaus’ de Celso Emilio Ferreiro.

Cerró el acto conmemorativo Meritxell Batet con la lectura del poema Després de soterrada la tendresa, de Maria Beneyto, seguida de una intervención en la que elogió la creciente actividad virtual que desarrolla el Instituto Cervantes para “llegar a la sociedad global sin límites ni fronteras”.

Recibir hoy al Cervantes, agregó la presidenta, “es una forma grata de impulsar su labor” y reconocer “una de las experiencias más exitosas de colaboración entre las administraciones españolas”, que debería ser un ejemplo para todos.

Afirmó que el Congreso y el Cervantes tienen en común la palabra, con la que los diputados debaten y negocian, pero también sirve para manifestar el disenso y el clima de descalificación. “Tenemos el deber de respetar la palabra –concluyó–, de defenderla y mimarla, porque las palabras constituyen las lenguas, y estas, el diálogo”.

Invitados

Entre los invitados se encontraban el secretario de Estado para Iberoamérica y el Caribe y el español en el mundo, Juan Fernández Trigo; la directora general del Libro y Fomento de la Lectura, María José Gálvez; la consejera de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, la presidenta de la Agencia EFE, Gabriela Cañas, o el rector de la Universidad de Alcalá, José Vicente Saz.

También asistieron dos exdirectores del Cervantes: el mencionado Sánchez-Albornoz y el marqués de Tamarón; los filólogos y miembros de la Real Academia Española Francisco Rico, José Manuel Blecua y Darío Villanueva; el presidente de la Academia de Cine, Mariano Barroso; el periodista y escritor Álex Grijelmo o la presidenta del Consello da Cultura Galega, Rosario Álvarez Blanco.

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