El Colegio Santiago Apóstol de Buenos Aires y el desafío de educar bajo la nueva normalidad

La institución educativa gallego-argentina afronta la adaptación a las nuevas tecnologías y los retos pedagógicos que ha traído el Covid-19

El Colegio Santiago Apóstol cuenta en la actualidad con 565 alumnos.

Desde hace más de 22 años el Instituto Argentino Gallego Santiago Apóstol de Argentina lleva adelante la misión de educar a cientos de alumnos y alumnas a través de un muy completo programa de actividades y disciplinas en el cual destaca un diseño extracurricular obligatorio centrado en materias específicamente vinculadas a la cultura de Galicia.

Esta obra conjunta de la Xunta de Galicia y del Centro Galicia de Buenos Aires es gestionada por la Fundación Galicia-América y tiene el propósito de desarrollar un proyecto educativo bicultural en todos los niveles de enseñanza. Así, el primer y único colegio gallego del exterior ha formado a infinidad de alumnos que desde la salita de 2 años hasta el quinto año de secundario han podido acceder a un ambicioso plan de estudios que además de contemplar las materias habituales que emanan de la Dirección General de Educación Privada y del Ministerio de Educación de la República Argentina incluye materias extracurriculares obligatorias como lengua, literatura, geografía e historia gallega y otras optativas como música y danzas de Galicia.

Fundado el 8 de marzo de 1998 por el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga Iribarne, esta institución, que hoy cuenta con 565 alumnos y alumnas, sigue en la actualidad fomentando e infundiendo en sus aulas el ideal de servicio y solidaridad junto con el conocimiento de los valores culturales del pueblo gallego, de su lengua, de sus tradiciones, historia, folclore, arte y demás manifestaciones.

Según el mensaje institucional de bienvenida de su página web: “Cada niño que ingresa al Colegio Santiago Apóstol tiene el aval de la educación argentina junto a los valores esenciales que nos han brindado todos los hombres y mujeres emigrados desde la querida tierra gallega y que confiaron en este país para su futuro y el de quienes sigan sus pasos”.

Al igual que ha sucedido en todo el mundo, el desarrollo normal del ciclo lectivo 2020 ha tenido que adaptarse a la inédita situación que se viven en todos los países por la pandemia del Covid-19, y la institución se ha visto obligada a suspender sus clases lectivas presenciales a partir del lunes 16 de marzo, a tan sólo una semana de haberlas iniciado, en el marco del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio decretado por el presidente de la República Argentina, Alberto Fernández.

Medidas para adaptarse a la nueva situación

En conversación con España Exterior, el director general del colegio, Carlos Rodríguez Brandeiro, explicó cuáles fueron las medidas que se tuvieron que tomar para que la institución pueda adaptarse a la mayor brevedad a la nueva normalidad y así enfrentar los nuevos desafíos que supuso la pandemia del coronavirus.

Carlos Rodríguez Brandeiro.

Según destacó, desde un primer momento el objetivo principal fue el de poner en marcha lo más pronto posible todas las herramientas tecnológicas necesarias para una rápida transición del método de clases presenciales a virtuales: “Tenemos que partir de la base de que lo que estamos viviendo no es normal y que la nueva normalidad ya está imponiendo nuevos modos de análisis, de observación, por lo que no podemos estar lamentándonos por situaciones que no deseamos, sino que debemos jugar las cartas que tenemos a nuestra disposición para construir un futuro mejor, más aún si somos una escuela que está educando a las generaciones que van a constituir la sociedad del futuro”.

En ese sentido, subrayó que a pesar de que tuvieron que realizar un trabajo contrarreloj para diseñar una nueva estrategia educativa, la acertada decisión de anticiparse a la posible suspensión de las clases fue fundamental. “Viendo lo que estaba sucediendo en Europa, y principalmente en España, diseñamos un plan de acción tendiente a ajustar todos los medios de comunicación a distancia que el instituto poseía, ya sean plataformas que ya previamente teníamos como otras que añadimos, como el Zoom Business, para que los chicos tengan un contacto directo con los profesores”, indicó.

Esta nueva estrategia se planteó a partir de un núcleo rector que forma parte del espíritu con el que el Colegio Santiago Apóstol forma a su alumnado, y que es el de que los chicos y chicas “no son números ni expedientes académicos, sino que son individualidades, y por lo tanto la escuela de hoy en día tiene la obligación de descubrir cuáles son las capacidades diferenciadas de cada uno de sus alumnos y alumnas, quienes a su vez tienen que ser activos participes de su formación”.

Clase virtual con alumnos del nivel secundario.

Bajo esta idea se estableció un contacto vincular que contempla la realidad de que los niños y adolescentes son quienes más están sufriendo el encierro, por lo que era fundamental que su educación no consistiera en el envío indiscriminado de tareas a distancia, sino en afianzar ese vínculo entre docentes y alumnos, entre la escuela y las familias.

“En este siglo XXI de las innovaciones tecnológicas nos hemos dado cuenta de que necesitábamos apoyo y que como escuela y docentes no somos la autoridad única frente a un aula de 30 alumnos porque las reglas cambiaron y la realidad nos ha tapado la boca. La escuela necesitaba un cambio profundo en metodologías y estrategias que nuestro colegio, que intenta siempre estar a la vanguardia, intenta construir siempre modificando pedagogías anacrónicas y vetustas por otras más adecuadas”, recalcó Rodríguez Brandeiro.

Esta adaptación a una nueva realidad ha sido un trabajo conjunto entre autoridades, equipo docente y, sobre todo, las familias y los alumnos, logrando así que ese periodo de adaptación a una nueva manera de dar y recibir clases fuera lo más breve posible. Para ello, el colegio ha puesto a disposición todas las herramientas de las que disponen para cada una de las familias.

Soluciones

De esta manera se han buscado soluciones a los problemas que se fueron presentando, como el caso de las familias en la que dos o más hermanos tienen que compartir el ordenador, por lo que se organizó un cronograma de trabajo para que las clases virtuales de los integrantes de alumnos de una misma familia no coincidieran: “Nos hemos preocupado por poner a disposición de cada una de las familias de todas las herramientas de las que disponemos para que todos los chicos estén siempre en plena conexión con el colegio y atender así la individualidad de cada alumno, porque cada realidad es diferenciada”, apuntó.

Además de continuar con el dictado de clases habituales, las autoridades y docentes trabajaron para mantener todos los actos institucionales, entre ellos lo que todos los años se realizan por el Día de Galicia y el Día das Letras Galegas, sumándose además este año además la celebración por el centenario del surgimiento de la Xeración Nós. Así, fueron los propios chicos los protagonistas centrales de los festejos, grabando videos en sus casas a través de sus teléfonos móviles que luego las maestras editaron y subieron a todas las redes sociales del colegio.

“Esperamos que todo este aprendizaje que tanto los docentes como los alumnos están desarrollando durante este año nos sirva para mejorar cuando se vuelva a una situación de mayor normalidad, porque estas nuevas herramientas que ahora se están utilizando pueden representar un salto cualitativo y cuantitativo para una mejor educación a nivel general, siempre teniendo en cuenta la opinión de nuestros alumnos, que son la parte fundamental de nuestro colegio”, resumió Rodríguez Brandeiro.

Problemas que hubo que afrontar

A nivel institucional también se han tenido que enfrentar varias situaciones inéditas. Según cuenta a este medio el presidente de la Delegación Argentina de la Fundación Galicia-América y máxima autoridad del colegio, Manuel Peleteiro, un problema que ha acarreado el confinamiento social ha sido el de las familias que vieron perjudicados sus ingresos por tener que cerrar sus negocios, lo que provocó el atraso en el pago de las cuotas mensuales de sus hijas e hijos.

Manuel Peleteiro.

“Son familias que siempre han pagado en término y que ahora se han atrasado, lo que también ha provocado una caída importante en la recaudación del colegio, y aunque el Santiago Apóstol es una institución sin fines de lucro, es necesario contar con los recursos suficientes para hacer frente a los gastos que suponen su mantenimiento y el pago de los sueldos”, explicó.

A pesar de estas complicaciones, la prioridad ha sido la de no dejar sin clases a ningún alumno, aunque sus familias no puedan pagar las cuotas. “Seguramente, cuando se normalice la situación veremos la manera de ayudar a estas familias a través de planes de facilidades para que puedan ponerse al día”, aclaró Peleteiro.

Confían en la ayuda desde Galicia

Más allá de haber sido desde sus inicios una institución autosuficiente, estas dificultades económicas también han alcanzado al colegio, por lo que han planteado esta inquietud a las autoridades de la Xunta en la última reunión virtual del Patronato de la Fundación Galicia-América: “Nosotros no contamos con ningún tipo de subvención del Estado argentino por lo que hemos solicitado algún tipo de ayuda económica para paliar esta situación, y estamos confiados en que seguramente desde Galicia se harán eco del momento que estamos atravesando”.

Respecto a cómo o cuándo cree que podrán volver a dictarse clases presenciales, comentó que aún no hay fechas establecidas, pero que desde el Ministerio de Educación argentino se está trabajando para establecer una serie de protocolos que todos los establecimientos educativos deberán cumplir para que los alumnos puedan retornar a las aulas. “Nosotros ya estamos trabajando para adaptarnos de la mejor manera posible, porque seguramente los espacios en las aulas se verán modificados, también el número de alumno por salón y habrá nuevos protocolos de limpieza”, afirmó.

Con la vieja normalidad o la nueva normalidad, concluyó, hay algo que permanecerá inalterable y que es la de continuar brindando la mejor calidad educativa posible, con el faro de Galicia y su cultura como motor indisoluble de la esencia de “una institución que se fundó para homenajear a todos los emigrantes gallegos, especialmente a aquellos que siempre soñaron con el colegio pero que no lo pudieron ver realizado”.

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