El club Alma Gallega de Montevideo festejó su 64 aniversario

Organizó una gran fiesta a la que acudieron alrededor de 800 personas

Directivos y autoridades brinda por el aniversario de Alma Gallega.
Intervención del cónsul José Rodríguez Moyano.
Grupo de gaitas y el cuerpo de baile.
Pandereteiras y las jóvenes bailando.
El presidente de Alma Gallega, Jesús Rodríguez.

El 9 de mayo de 1954 nació el club Alma Gallega en un sótano de un bar de la capital uruguaya, el mismo que hoy tiene su sede con un salón de fiesta, biblioteca y cantina, en el barrio de Goes de la ciudad.

El pasado domingo 20, con la presencia de la esposa del embajador Javier Sangro, Ana Clara Lucas Gómez-Morán; el cónsul, José Rodríguez Moyano; el consejero de Empleo y Seguridad Social, Benito Díez Arce; y varios presidentes y directivos de instituciones de la colectividad, casi ochocientos socios y amigos celebraron el 64 aniversario de la entidad con una fiesta gastronómica que contó con la presencia de una banda de gaitas integrada por músicos de varias instituciones dirigidas por Carlos González.

Tras los discursos de rigor, con el presidente Jesús Rodríguez agradeciendo la presencia de amigos de la institución y de los socios -porque “sin socios no hay club, y Alma Gallega tiene muchos socios afortunadamente”- hizo uso de la palabra el cónsul José Rodríguez, quien aseguró que se trata del “alma gallega” esta institución que la integran “gente que no se conforma con lo que hay y quiere transformarla” como lo son los gallegos.

Agregó, señalando a la docena de niñas que componen el cuerpo de baile de la institución que “todos quienes están aquí deben sentirse orgullosos de trasmitir a sus hijos y nietos ese espíritu de lucha y de trabajo, aunque estéis lejos de vuestra tierra”.

Justamente después serían estas jovencitas, dirigidas por Adriana Pouy, las que deleitaron a todos los comensales con una actuación y la alegría en sus rostros, que ilusionó a los más veteranos emigrantes que recuerdan en ellas sus primeros años en esta tierra de acogida.

Luego sería el turno de la orquesta Elite y el pinchadiscos Andrés Fernández, que fueron los encargados de hacer bailar a todos los presentes, algo que es habitual en este club que casi todos los fines de semana es punto de encuentro de los más veteranos emigrantes que “le sacan viruta al piso” como aprendieron a decir cuando llegaron en el siglo pasado a los salones de baile del Río de la Plata.

La tarde tuvo dos propuestas musicales, la de Olga Soto, una septuagenaria que canta con la alegría de su juventud, así como también el presidente de la asamblea general de la Sociedad Española, José María García, quien interpretó tres temas de su autoría que relatan un poco los sentimientos vividos por él mismo, un emigrante que llegó a estas tierras y forjó aquí su familia, cosechando amigos y sembrando la solidaridad en varias instituciones donde fue presidente.

El cierre de la celebración fueron las tres tartas con velas encendidas, donde estaban representadas las tres banderas, de España, de Uruguay y de Galicia, que pintan el “alma gallega” de los socios de esta institución.

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