El Centro Soriano Numancia de Buenos Aires celebra su reunión de Mujeres Sorianas

Participó el cónsul general de España, Javier Gil Catalina, y se entregó el audiolibro sobre la entidad

Javier Gil Catalina, Pilar Berzosa y Carmen García Martín en el encuentro Mujeres Sorianas.

El pasado 19 de marzo, el Centro Soriano Numancia celebró con creces un reencuentro colmado de buenos motivos. A su tradicional reunión de Mujeres Sorianas en el Mes de Marzo, se sumó el Día del Padre –festividad de San José– y la entrega del audiolibro institucional, singular reto y experiencia producida en pandemia.

El cónsul general de España, Javier Gil Catalina, hizo el brindis en homenaje a los padres, comenzando por el suyo –fallecido en el 2021– y continuando con los presentes y él mismo, padre de cinco hijos. Asimismo, Carmen García Martín, agregada comercial de la Embajada de España, alzó la copa en el marco del Mes de la Mujer.

En cada mesa se dieron vuelta las páginas de Destino: Soria, un viaje compartido. A un siglo y una década de la fundación del Centro Soriano Numancia de Buenos Aires, apuntes audibles de recuerdos que regresan con la gran fortaleza soriana que supo generar oportunidades en el seno de la institución castellana, desde un presente con voces de distintas generaciones, de aquí y allí que miran hacia adelante.

Algunas disfrutaron del momento compartido junto a miembros de Comisión, socios y amigos. Entre ellas, María Kodama, quien junto a la directora del Ballet Hispania, Graciela Ríos Saiz, grabaron el discurso de Antonio Machado, pronunciado al ser nombrado Hijo adoptivo de la ciudad; Inés Viñuales, directora ejecutiva de la Fundación Ortega y Gasset, a cargo de un fragmento del bello texto de José Ortega Munilla, Los tres sorianitos, y Agustín Busefi dramaturgo autor de Bécquer, una historia de amor, que intervino junto a la actriz marplatense Analía Caviglia en voz, cruzando al poeta sevillano con Carlos Gardel.

Especial alegría produjo la presencia de Daniel Pérez de Pablo, histórico socio oriundo de Navaleno, con setenta años en la institución –por entonces Centro Numancia– que regresó tras dos años de ausencia, y volvió a cantar, como solo él sabe hacerlo, cuando ya se hacía noche en la tradicional esquina del barrio porteño de la Recoleta.

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