El Centro Gallego de Montevideo festeja el centenario de la construcción de su sede central

Al acto asistieron las principales autoridades españolas y gallegas en Uruguay

Centro Gallego de Montevideo
Julio Ríos exhibe el cuadro conmemorativo del centenario de la sede central del Centro Gallego de Montevideo.

El Centro Gallego de Montevideo celebró el Día de Galicia festejando los cien años de la inauguración de su sede central de la calle San José.

Una sede construida con el aporte de 165 socios del Centro Gallego, casi todos emigrantes, con aportes económicos que van desde los 25 hasta los 1.000 pesos. Si tomamos en cuenta que un litro de leche en aquella época se vendía a 0,10 pesos, y el dólar se cotizaba a 0,95 pesos, podemos tomar la dimensión del aporte de quienes contribuyeron a construir un edificio emblemático de la capital uruguaya. A esta suma hay que agregarle el ahorro que realizaron las distintas directivas desde 1879, fecha en que se fundó el Centro Gallego más antiguo del mundo a iniciativa de los hermanos Benigno y Tomás Salgado y Vázquez.

Esta entidad nació con el ideal de unificar a la colonia gallega con el fin de que los emigrantes que llegaban a esta costa del Río de la Plata contaran con un lugar propicio para recordar, practicar, compartir y difundir sus costumbres y tradiciones, al tiempo que también se les enseñaba el idioma castellano y oficios para que pudieran insertarse rápidamente en la sociedad uruguaya.

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En primera fila, Julio Ríos, Javier Salido y Elvira Domínguez.

Esta educación y protección de los emigrantes se extendió en distintos edificios alquilados hasta que en 1923 consiguieron los recursos financieros para contratar al arquitecto Alfredo Campos, hijo de emigrantes españoles (Ramón Campos y Eulalia Calp), quien diseño y dirigió por primera vez un edificio concebido para club social siguiendo los requerimientos de las actividades de la institución.

La obra prestigió a Campos quien, hasta ese momento. se dedicaba en su calidad de militar a las construcciones castrenses, recibiendo el reconocimiento del II Congreso Panamericano de Arquitectos realizado en Buenos Aires en el año de la inauguración, 1925.

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El arquitecto Alfredo Campos.

Casi medio siglo después, la Comisión del Patrimonio Cultural de Uruguay, entendió que “es un elemento testimonial de la intensa actividad social y cultural desarrollada a lo largo de todos estos años, así como una expresión arquitectónica urbana que merece destacarse”.

Ante ello el gobierno uruguayo declaró el 20 de octubre de 1971 ‘Monumento Histórico al Centro Gallego de Montevideo, padrón 6.025, sito en la calle San José 866 de la ciudad de Montevideo’.

También calificado como patrimonio de Galicia, la Xunta ha invertido durante la pandemia ante la solicitud de la directiva presidida por Ramón Lorenzo, una cifra importante para realizar el reacondicionamiento de este, y el pasado 25 de julio, a cien años de su inauguración, fue el actual presidente Julio Ríos quien recibió a un público que colmó el teatro Valle Inclán, para celebrar el Día de Galicia con el centenario de la sede.

En este acto participaron como oradores la presidenta de la comisión de cultura del Centro Gallego, Rosario Antón, el historiador Angel Ayestarán, la arquitecta Silvina Podestá y la profesora de Historia del Arte Ivón Cabrera, quienes relataron la historia de este edificio que atesora la presencia desde emigrantes gallegos que no sabían leer ni escribir y allí aprendieron, hasta los más encumbrados filósofos, poetas, escritores y políticos de ambas márgenes del Atlántico.

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Escuchando el mensaje del secretario xeral da Emigración.

La celebración tuvo, además, un mensaje en vídeo del secretario xeral da Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, la presencia del embajador de España, Javier Salido, de la delegada de la Xunta de Galicia, Elvira Domínguez, directivos de otras instituciones, socios y amigos, destacándose también los cantantes Cristina Fernández y Washington Carrasco, ella hija de Pepe Fernández un gran animador de la actividad cultural de la institución cuyo nombre lleva el escenario del Teatro Valle Inclán.

Cabe recordar, para señalar la solidaridad e igualdad de todos los socios del Centro Gallego, cómo se distribuían las invitaciones a las presentaciones que se realizaban en el teatro Valle Inclán. Allí los asientos eran redistribuidos en cada función para que todos pudieran estar alguna vez en los lugares más privilegiados. Este descubrimiento fue realizado gracias a la intervención que financió la Xunta de Galicia y permitió que el profesor Carlos Zubillaga junto a su equipo clasificara y conservara todos los libros y demás documentos de la institución.

El cierre contó con la actuación del grupo de música folk Treboada, a quienes también acompañó la banda de gaitas del Centro Gallego, deleitando a todos los presentes.

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