El Centro Gallego más antiguo del mundo celebró su 147º aniversario con una cena en el complejo deportivo de Carrasco, con la presencia de autoridades y el despliegue de su cuerpo de baile gallego y del grupo folk compuesto por miembros de la institución. En el acto se entregó una medalla conmemorativa a los socios de 25 y 50 años de antigüedad.
El 30 de agosto de 1879, bajo el impulso de los hermanos Benigno y Tomás Salgado Vázquez, emigrantes gallegos fundan en Montevideo el Centro Gallego, convirtiéndose por unos meses en el primero de la diáspora, ya que el 23 de noviembre de ese mismo año se fundaba el Centro Gallego de La Habana por otro grupo de emigrantes liderados por Waldo Álvarez Insúa.
El pasado 29 de agosto, el Complejo Polideportivo del Centro Gallego de Montevideo en Carrasco, recibió con una llama votiva a quienes concurrían a celebrar con una cena de camaradería otro aniversario de la institución que preside el ourensano Julio Ríos.
Además de socios y amigos de la institución, también llegaron el cónsul Juan Carlos Gafo, la consejera de Trabajo, Migración y Seguridad Social, Isabel de Zulueta, la delegada de la Xunta de Galicia, Elvira Domínguez, así como también directivos de otras instituciones gallegas y españolas del Uruguay.

La ceremonia comenzó con la difusión de los himnos de Uruguay, España y Galicia, éste último ejecutado por el grupo folk de la institución Aturuxeiros, para luego iniciar el presidente Ríos la bienvenida a todos los que engalanaban la fiesta, recordando de forma muy emotiva a todos los que no podían asistir. Luego, el vicepresidente José Claudio Pena realizó una relación de los esfuerzos, proyectos y acciones que ha llevado la institución para mantener el patrimonio gallego más grande que tiene la colectividad en Uruguay.
Y es que luego del cierre judicial de la mutua Casa de Galicia, el Centro Gallego de Montevideo se ha convertido en la institución de la diáspora gallega con más patrimonio en todo el Uruguay, ya que extraoficialmente tanto el complejo polideportivo como la sede patrimonial de la calle San José, superaría los 15 millones de euros.
Una rica historia proyectada al futuro
Mientras que el cierre de la oratoria en vivo estuvo a cargo del cónsul general, Juan Carlos Gafo, quien recordó que es la segunda vez que acude a la celebración del aniversario del Centro Gallego y calificó a la entidad como “un espacio de encuentro, de solidaridad, de cultura y de pertenencia. Un lugar en el que miles de gallegos y sus descendientes encontraron una segunda casa lejos de Galicia y en el que Uruguay supo recibir, integrar y hacer suyos los sueños y las esperanzas de quienes llegaron desde España”.
Señalando las vicisitudes de la prolongada emigración gallega al Río de la Plata, Gafo afirmó que “aquellos hombres y mujeres trajeron consigo algo que ninguna distancia pudo arrebatarles: su lengua, sus canciones, su música, su gastronomía, su costumbre y sobre todo su identidad” que es “su manera de entender la solidaridad y la comunidad”.

Aseguró que “instituciones como el Centro Gallego de Montevideo fueron fundamentales para preservar ese patrimonio y transmitirlo a las nuevas generaciones”.
Mirar al futuro
Pero también precisó que en esta celebración “no miramos solamente al pasado, celebramos también la capacidad de una comunidad para mantener viva su memoria, sin dejar de mirar hacia el futuro. España y Uruguay están unidos por una profunda historia, por vínculos familiares, culturales, humanos, que se han construido a lo largo de generaciones; y son vínculos que no pertenecen solamente a libros de historia, están presentes en nuestras familias, en nuestras instituciones, en nuestras calles, en nuestra cultura y nuestra vida cotidiana”.
Destacó que, dentro de esta relación, “obviamente Galicia ocupa un lugar muy especial: debemos mucho a los gallegos que llegaron a Uruguay, a sus hijos, nietos y bisnietos, les debemos también nuestro reconocimiento por haber sabido conservar ese legado y al mismo tiempo integrarlo plenamente en la sociedad uruguaya”.
Así pues, le rindió el homenaje a los gallegos y gallegas que llegaron con una maleta cargada de esperanza y a sus descendientes que “comprendieron que preservar una identidad no significa vivir mirando hacia atrás, hay que hacer que esa identidad forme parte activa del presente y del futuro”.
Papel que también realizan las instituciones gallegas y españolas en general. Terminando con el anhelo de que “dentro de tres años, cuando celebremos el 150 aniversario, podamos mirar hacia atrás con orgullo y comprobar que esta institución no solo ha conservado su historia, también ha sabido escribir en la misma nuevos capítulos. Galicia está en España, pero también está allí donde un gallego conserva su memoria, donde una familia trasmite sus tradiciones y donde una comunidad decide mantener vivo aquello que recibió de sus mayores”.

Culminó sentenciando que “hoy aquí en Montevideo, Galicia está muy presente. Está en quienes la recuerdan, en quienes la sienten y sobre todo en quienes tienen la voluntad de transmitirla”. Despidiéndose de la fiesta porque debía asistir a otro compromiso deseando “por muchos años más de cultura, de amistad, de solidaridad y de encuentros: feliz aniversario, viva Galicia, viva Uruguay y viva España”.
Luego el mensaje llegó desde Santiago de Compostela, con un vídeo del secretario xeral da Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, quien saludó a los presentes y socios reconocidos por su constancia y a todo el conjunto de socios, a sabiendas que la delegada Elvira Domínguez participaba en todos estos eventos relevantes y está siempre muy cerca de todos, anunció que dentro de muy pocas semanas estará en Montevideo.
Reconocimiento a socios
La ceremonia continuó con el reconocimiento a los socios de 25 años: Rosalía Romariz Ferrero, Beatriz Almeida Berdinas, José Luis Martínez Fajo y su hermano Gonzalo, que recibió su hija Alexandra, Emilio Riveira Vales, Hernán Francisco Pérez Torres y Macarena Echenique.

En tanto, el reconocimiento por medio siglo de socio fue para Arturo Miguelete Torreiro Edreida.
Luego el grupo de danza gallega de la institución, el ballet Alborada, deleitó junto a la música de Aturuxeiros a los presentes que viajaron por toda Galicia con la plástica de la danza y sonido de las gaitas y panderetas.
La cena continuó con su gastronomía intercalando con la discoteca que incitó a los comensales a bailar entre charlas y encuentros que se dan en estas ocasiones cuando la colectividad se reúne.





