El Mes de la Cultura Sefaradí en el Centro Cultural de España de Montevideo tuvo el primer miércoles de agosto un encuentro de distintas colectividades de la Península Ibérica donde, a través de los recuerdos de sabores y aromas, se hermanó al colectivo sefaradí.
La primera actividad la sexta edición del Mes de la Cultura Sefaradí en el Centro Cultural de España de la capital uruguaya se denominó ‘Sabores y aromas: herencia de la cocina ibérica’ y contó con la presencia del embajador de España, Javier Salido, y del nuevo cónsul general, Juan Carlos Gafo, el jefe de Misión Adjunto de la Embajada de Portugal, Rui Baceira, y el presidente de la Comunidad Sefaradi, Ricardo Dalva.
Organizado por la Comisión de Cultura de la Comunidad Sefaradí, comandada por Gabriela Najson y Marta Sabetay, prepararon un encuentro con aroma de emigrantes de España y Portugal que puso de relieve la participación de la Península Ibérica en la construcción del presente de la cocina que trajeron a América los sefaradíes, portugueses y españoles.
La especialista en gastronomía, Alva Sueiras, fue quien llevó adelante este encuentro en el que participaron por la comunidad portuguesa la presidenta de la Casa de Portugal, Inés Guerra y Rosa Marqués, en tanto por las comunidades españolas lo hicieron por el colectivo vasco, Maite Bengoa y Ana Aulet, por los baleares Rosita Lladó, los catalanes Susana Rovira, por Islas Canarias José Pepe Padrón y por Galicia Ana Bocija y Mabel Torres. En tanto por la comunidad sefaradí expusieron Esther Arditi y Luisa Mazal.

Los interesados por el tema que llenaron la sala viajaron a través de los aromas y sabores de la memoria de los emigrantes y descendientes de emigrantes que nombramos, quienes con sus palabras hicieron degustar las recetas de sus abuelos, padres y hasta las que consumieron una vez que lograron llegar hasta la tierra de sus ancestros.
También los cultivos trasplantados por los emigrantes y las costumbres como la ‘matanza do porco’ que también continuaron realizando en tierras de acogida españoles y portugueses. Las mezclas de las especias de oriente que traían los sefaradíes y que construyeron en la Península una nueva cocina, que se desarrolló ampliamente en América, permitió constatar un origen que los une a todos los participantes.






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