El senador socialista y responsable del PSOE Exterior, César Mogo, reconoció ante el V Pleno del VIII Mandato del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE) que persisten retos pendientes en la atención a la ciudadanía española en el exterior en ámbitos como la mejora de la participación electoral, la atención a víctimas de violencia de género en el extranjero, la homologación de títulos, la cobertura de servicios del Imserso o las políticas de retorno.
Durante su intervención, Mogo defendió la ampliación de derechos, la mejora de la participación política y el refuerzo del vínculo con las nuevas generaciones de españoles residentes fuera del país que se ha producido con el impulso de las políticas públicas.
También destacó la importancia del Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior como una herramienta clave para consolidar derechos y combatir desigualdades, pero también como un instrumento para mantener la conexión de la diáspora con la realidad social y política de España. En este sentido, insistió en que la ciudadanía exterior no debe ser contemplada únicamente desde la perspectiva administrativa, sino como una parte activa del presente y del futuro del país.
El senador recordó dos de los avances legislativos que consideró más relevantes de los últimos años para este colectivo: la supresión del voto rogado en la reforma de la Loreg y la Disposición adicional octava de la Ley de Memoria Democrática (LMD). Sobre esta última, destacó su alcance para reparar exclusiones previas y ampliar el acceso a la nacionalidad española a descendientes de emigrantes, al tiempo que puso en valor el refuerzo consular emprendido por el Gobierno para responder al aumento de solicitudes.
Asimismo, defendió que el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior continúe reforzando su presencia institucional y mantenga una interlocución estable con el Congreso y el Senado.
En la parte final de su discurso, el dirigente socialista puso el acento en el desafío demográfico de la emigración española. Según señaló, una mayoría de los españoles residentes en el exterior ya no ha nacido en España, una realidad que, a su juicio, obliga a redefinir las políticas públicas y los mensajes institucionales para fortalecer el sentimiento de pertenencia entre las nuevas generaciones. “No podemos bajar los brazos”, advirtió, al tiempo que apeló a preservar la doble identidad como una riqueza y a evitar que el vínculo con España se limite a la posesión del pasaporte.





