La inmunóloga española Carola García de Vinuesa recibió el pasado 18 de septiembre en Estocolmo el Premio ACES-Margarita Salas 2026, en la categoría de Ciencias Biomédicas, en reconocimiento a sus aportaciones al estudio del sistema inmunitario y de las enfermedades autoinmunes. La investigadora, que desarrolla su carrera en Reino Unido, aprovechó la entrega del galardón para reivindicar el papel de los científicos españoles que trabajan fuera del país y la necesidad de seguir apoyando al talento investigador.
García de Vinuesa es directora adjunta de Investigación e investigadora principal del Francis Crick Institute de Londres y miembro de la Royal Society de Londres. Su trabajo ha contribuido a mejorar el conocimiento de los mecanismos celulares y genéticos que regulan las respuestas inmunitarias y a conectar la investigación básica con aplicaciones clínicas relacionadas con las enfermedades autoinmunes.
Uno de los episodios más destacados de su trayectoria internacional fue su participación en la revisión del caso de Kathleen Folbigg, una mujer australiana que pasó 20 años en prisión tras ser condenada por la muerte de sus cuatro hijos. García de Vinuesa y su equipo estudiaron el material genético de Folbigg y de sus hijos y detectaron una variante inédita del gen CALM2, relacionada con alteraciones cardíacas, que también estaba presente en sus dos hijas. Posteriores investigaciones aportaron evidencias sobre el carácter patogénico de la variante y contribuyeron a sustentar la revisión judicial del caso. La investigación genética, junto con otras evidencias médicas, llevó a considerar que existían dudas razonables sobre las condenas y Folbigg fue indultada en 2023.
El premio, que alcanza este año su sexta edición, está organizado por la Asociación de Científicos Españoles en Suecia (ACES) y cuenta con el apoyo de la Fundación Margarita Salas, la Fundación Ramón Areces y la Embajada de España en Suecia. Su objetivo es reconocer la contribución de investigadores españoles con una destacada trayectoria internacional y, al mismo tiempo, dar visibilidad a la ciencia española que se desarrolla fuera de España.
La ceremonia tuvo lugar en la sede de la Embajada de España en Estocolmo y estuvo presidida por la secretaria general de Investigación, Eva Ortega-Paíno. El galardón está dotado con 10.000 euros, además de un diploma y un símbolo artístico.
Reconocimiento a los científicos españoles en el exterior
Durante su intervención, García de Vinuesa subrayó el significado especial de recibir un premio de su país y que, además, lleve el nombre de Margarita Salas, una de las científicas españolas con mayor reconocimiento internacional.
“Me siento profundamente agradecida y honrada. Recibir este reconocimiento de mi país y bajo el nombre de Margarita Salas hace que sea especialmente emocionante para mí”, afirmó.
La investigadora destacó asimismo que desarrollar una carrera científica internacional le ha permitido trabajar con profesionales de distintos países y comprobar cómo los descubrimientos científicos pueden terminar teniendo un impacto directo en la vida de las personas.
En este contexto, puso el foco en los investigadores españoles que desarrollan su trayectoria fuera de España. Afirmó que el país cuenta con científicos “extraordinarios” tanto dentro como fuera de sus fronteras y consideró importante reconocer a quienes desarrollan su carrera en el extranjero y crear las condiciones necesarias para que las nuevas generaciones puedan desarrollar todo su potencial.
“Premios como este son importantes, no solo por reconocer una trayectoria, sino porque transmiten a los jóvenes que la ciencia importa y que merece la pena apostar por ella”, señaló.
Esta dimensión internacional constituye precisamente uno de los objetivos de los Premios ACES-Margarita Salas, impulsados desde Suecia por científicos españoles que desarrollan allí su actividad profesional. La iniciativa pretende servir como punto de encuentro entre las comunidades científicas española y sueca y contribuir a visibilizar el trabajo que realizan los investigadores españoles en el exterior.
El responsable de la organización de los premios y miembro de la Junta Directiva de ACES, Francisco Vilaplana, destacó que esta sexta edición confirma la consolidación de una iniciativa que busca “dar visibilidad internacional a la investigación desarrollada por científicos españoles” y reforzar los vínculos científicos entre España y Suecia.
Ciencia española más allá de las fronteras
La secretaria general de Investigación también puso de relieve la dimensión internacional de la ciencia española. Ortega-Paíno señaló que los premios se han convertido en un reconocimiento a la excelencia investigadora y, al mismo tiempo, en una expresión de la capacidad del talento científico español para contribuir desde distintos países a afrontar grandes desafíos sociales.
En referencia a García de Vinuesa, destacó su trayectoria internacional y sus aportaciones al conocimiento del sistema inmunitario que están abriendo nuevas posibilidades para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades autoinmunes.
Para la Fundación Margarita Salas, la iniciativa constituye, además, un ejemplo de colaboración entre administraciones públicas, fundaciones privadas y comunidad científica. Su presidenta, Lucía Viñuela, señaló que la cooperación entre estas instituciones permite respaldar el talento investigador y aumentar el impacto social del conocimiento.

También el director general de la Fundación Ramón Areces, Raimundo Pérez-Hernández, destacó la importancia de la colaboración científica e institucional para mantener a la investigación española en la vanguardia internacional. En este sentido, señaló que la Fundación mantiene una relación estrecha con asociaciones como ACES para “visibilizar, poner en valor e impulsar” el trabajo de los científicos españoles en el exterior.
El embajador de España en Suecia, Luis Manuel Cuesta Civís, incidió igualmente en la importancia de la diplomacia científica y en la necesidad de establecer alianzas internacionales en investigación e innovación. Según señaló, la cooperación científica ofrece oportunidades para impulsar el conocimiento y afrontar retos relacionados con la salud y el bienestar.
Dos jornadas de ciencia y diplomacia
La entrega del Premio ACES-Margarita Salas formó parte de un programa de dos días dedicado a la ciencia española en el exterior y a la cooperación científica entre España y Suecia.
Antes de la ceremonia se celebró en el Nobel Forum del Instituto Karolinska un simposio científico dedicado a los mecanismos celulares y genéticos que regulan las respuestas inmunitarias. En él participaron investigadores de la comunidad científica sueca especializados en inmunología y se abordaron algunas de las líneas de investigación relacionadas con el trabajo de García de Vinuesa.
El programa incluyó también el acto de donación al Museo Nobel de Estocolmo de una colección sobre Santiago Ramón y Cajal, propiedad del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La donación fue realizada por el vicepresidente de Organización y Relaciones Institucionales del CSIC, Carlos Closa.
La agenda se completó el 19 de septiembre con una reunión de trabajo entre representantes de ACES y la Secretaría General de Investigación, encabezada por Eva Ortega-Paíno.
El Premio ACES-Margarita Salas nació en 2021 con el propósito de reconocer anualmente la excelencia de investigadores españoles con una trayectoria internacional. A lo largo de sus seis ediciones ha distinguido a científicos que desarrollan su actividad en diferentes ámbitos y países.
García de Vinuesa se incorpora así a un palmarés en el que figuran Mercedes Maroto-Valer, Ana Fernández-Sesma, Francisco Mojica, Beatriz Roldán Cuenya y Sergio M. Vicente-Serrano. El reconocimiento a estos investigadores pone de relieve la dimensión internacional de la comunidad científica española y el papel de las asociaciones de científicos españoles en el extranjero a la hora de mantener los vínculos profesionales y académicos con España.
La propia García de Vinuesa resumió el espíritu de estos reconocimientos al reivindicar una ciencia española “excelente, internacional y comprometida con mejorar la vida de las personas”. Su premio en Estocolmo sirve así no solo para reconocer su trayectoria individual, sino también para visibilizar el trabajo de los investigadores españoles que desarrollan su carrera fuera del país y su contribución a la investigación internacional.





