Borja Varela Charlín, un joven gallego que vive en Frankfurt de sus dos pasiones, la educación y la música techno

Originario de Laxe, en A Coruña, se trasladó a la ciudad alemana en 2018 y recorre Europa con gran éxito con su proyecto ‘Borvac’, además de ejercer como trabajador infantil con niños de 0 a 3 años

Borja Varela en una de sus actuaciones.

El talento gallego se sigue abriendo paso en el exterior a pesar de las adversidades que la actualidad nos presenta. Borja Varela Charlín es un joven gallego de 25 años, de madre laxense y padre pontecesán que se trasladó a la ciudad alemana de Frankfurt en noviembre de 2018 para ejercer su procesión como trabajador infantil con niños de 0 a 3 años. Este joven aventurero y emprendedor presume de poder vivir de sus dos pasiones, los niños y el techno. Aunque en la capital financiera surgió la chispa con el idioma, el sistema educativo y el país, este amante del vinilo espera poder regresar algún día a sus raíces con una maleta cargada de sabiduría musical y mucha experiencia universal. Con el proyecto de música electrónica y techno ‘Borvac’ está recorriendo Europa con gran aceptación y éxito. El Covid-19 ha sido el causante de la cancelación de algunas de sus actuaciones por España, Francia o Alemania, pero las nuevas tecnologías han hecho posible realizar diferentes conciertos en directo a través de Facebook, principalmente. Durante sus días de cuarentena en la pequeña Manhattan teutona hemos hablado con él para este medio.

Tras estudiar Magisterio en la Universidad de Salamanca, Borja decidió realizar un intercambio y trabajar como voluntario en un colegio hispano en Estados Unidos. “Creo que esa experiencia fue el punto de inflexión para mi posterior salto a Frankfurt”, destaca.

Al terminar su estancia y volver a Laxe “tenía pocas ganas de seguir estudiando y muchas de ejercer como profesor” así que, después de enviar multitud de currículos, decidió apuntarme a una oferta laboral en Alemania atraído por las pedagogías alternativas. “Para mi sorpresa me ofrecieron una entrevista. Estuve seis meses en Madrid en un curso intensivo de alemán y, aunque pasé momentos de un alto estrés porque fue muy intenso, me lo tomé como un reto que me motivaba a seguir. Estaba ilusionadísimo”.

Borja llegó a Frankfurt, aunque podría haber ido a otra ciudad alemana, a través de una empresa de colocación que posee convenios bilaterales con España. Aunque pensaba que iba a trabajar con niños de tres a seis años, le propusieron hacerlo con los de cero a tres años. Él aceptó y no se arrepiente. “Soy el único varón y, aunque lo acepté para empezar con buen pie en la empresa también, tengo que reconocer que me he descubierto y sorprendido a mí mismo. He tomado la mejor decisión de mi vida y me encanta trabajar con los niños de esa edad. También me encuentro muy arropado por mis compañeras de trabajo. Encontré mi lugar y estoy muy feliz. Cada día aprendo muchísimo. Me siento realizado”.

Sobre volver a España y la morriña dice que “no tengo planes de vida a día de hoy” y “no siento morriña como tal”, aunque reconoce que “me gustaría volver y no perder el vínculo con mis raíces”. Pero antes le gustaría hacer muchas cosas, como por ejemplo “pasar un par de años en Berlín para empaparme de mi otra pasión, la musical”.

Desde los diez años Borja siente pasión por la música electrónica. Durante su estancia en Salamanca su afición se consolidó y la que era su novia le regaló su primera mesa de mezclas. “Ahí empezó todo. Fui invirtiendo en música, aprendiendo y despegando como Borvac”, un nombre que no es más que Borja-Varela-Charlín.

Su gran éxito en la ciudad llegó cuando junto a un amigo montó el colectivo llamado Underground Beats. “Organizamos una exitosa fiesta con un lleno total en una nave industrial en Salamanca. Ese momento fue el antes y el después para la música techno en la ciudad. Logramos construir una marca importante y cada mes repetíamos el evento”, explica.

El traslado a Alemania no hizo sino aumentar su pasión por la música electrónica y techno y tras varios años de trabajo, Borja ya se ha hecho un hueco dentro de este estilo.

La pandemia le ha obligado a suspender diversas actuaciones, como por ejemplo en Granada y París. Pero utiliza Facebook para realizar directos y por el momento la experiencia está siendo muy buena. “Después de la actuación para la sala Matriz de Granada me he encontrado con más de 300 solicitudes en Facebook de gente que había visto mi directo. Me siento agobiado por la masa de gente que supone, pero estoy enormemente agradecido y me siento muy acogido”, destaca.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *