Beneficiarios de las BEME elogian la iniciativa, su fácil tramitación y el acompañamiento que reciben desde Emigración

Mayoritariamente quieren desarrollar en Galicia su vida profesional

Miriam Miguéns y Clara Vázquez.
Luis Álvarez.
Guadalupe Lamela.
Santiago López.

Los beneficiarios de las Bolsas Excelencia Mocidade Exterior (BEME) coinciden al elogiar esta iniciativa así como su fácil tramitación y el acompañamiento que han tenido por parte del personal de la Secretaría Xeral da Emigración durante todo el proceso.

También manifiestan su deseo de quedarse en Galicia y desarrollar en la Comunidad su vida profesional, y estas becas son un buen instrumento para hacerlo realidad.

Incluso jóvenes como Guadalupe Lamela, una coruñesa que llevaba ocho años trabajando en una consultora de ingeniería aeronáutica en Hamburgo, se han apuntado a las BEME como medio para incorporarse al mercado laboral en Galicia.

Después de estudiar Ingeniería Técnica en Diseño Industrial en Extremadura, de hacer un Erasmus en Escocia y de trabajar en Hamburgo, Guadalupe decidió que quería regresar a su tierra. “Después de ocho años fuera me tiraba el volver, llega un punto en que después de tantos años fuera te falta la familia, te falta la tierra y te sientes un poco desarraigada”, afirma la joven.

Este curso está cursando un máster en gestión del desarrollo sostenible en la Universidade de Vigo algo que le atrae tanto a nivel profesional como personal.

Guadalupe se enteró de la existencia de las BEME a través de la prensa y explica que la tramitación de la beca fue sencilla: “Tienes una plataforma en la que tienes que subir documentos y siempre tienes un correo o un teléfono para contactar”. Destaca que el personal de la Secretaría Xeral da Emigración “siempre ha estado ahí” y que todo lo ha hecho ‘on line’ por lo que “no he tenido que recurrir a mi familia para que me hiciesen las gestiones”.

Una puerta al mercado laboral

En su opinión, esta iniciativa “me parece buena en el sentido de que te da la oportunidad de regresar, de seguir formándote y de que es una puerta al mercado laboral en Galicia”.

El caso de Miriam Miguéns Mouzón, nacida en Catoira (Pontevedra) es un poco diferente. Después de cursar un ciclo de Formación Profesional en Galicia, Miriam decidió hacer las maletas y marcharse a Suiza, en concreto a Lausanne, donde había encontrado un trabajo. Reconoce que fue una decisión arriesgada ya que no tenía ninguna familia ni conocidos en el país helvético.

Miriam se asentó en Lausanne, se integró en la sociedad suiza y allí vivió durante siete años. Pero, aunque estaba a gusto allí, echaba de menos la forma de vida de su tierra y de su gente. Durante el permiso de maternidad, Miriam decidió que quería volver y regresó a Catoira. Una vez en Galicia conoció la existencia de las BEME para cursar ciclos superiores de Formación Profesional cuando entró en la web de la Consellería de Educación para consultar dónde podía cursar el de Administración y Finanzas.

Ahora, feliz de regresar con los suyos, Miriam no quiere marcharse. “Quiero quedarme y no volver a irme. Estoy muy contenta de estar de vuelta, de estar cerca de mi familia y de la vida social que se hace aquí. Realmente no me gustaría volver a marcharme”.

“Mucha gente se volvería”

Al igual que Guadalupe, destaca que la tramitación fue muy sencilla y hace una valoración muy positiva de la iniciativa. Hasta tal punto que le sorprende ser la única becada que procede de Suiza. “Me sorprende porque allí hay muchísimos gallegos y yo creo que mucha gente se volvería de saber que estas becas existen”.

Clara Vázquez estudió la carrera de Psicología en Edimburgo, donde vivió siete años. Decidió volver porque “al final la calidad de vida que tienes en Galicia, la cultura, en definitiva la tierra tira bastante. Son cosas que se echan mucho de menos y que creo que se empiezan a apreciar más cuando has estado fuero bastante tiempo”.

Fue su hermana quien le habló de las becas y decidió solicitarlas. “La tramitación la encontré bastante sencilla, lo único la traducción de los títulos pero nada que no te esperases. Además siempre estuve en contacto con gente de la Secretaría Xeral da Emigración”.

Ahora mismo está cursando un máster en Psicología Aplicada en la Universidad de A Coruña.

Sobre las BEME opina que “es una iniciativa estupenda porque la sociedad está muy envejecida y Galicia necesita traer a gente joven y que esto se empiece a mover. Todas las ayudas que podamos tener están bien porque si nos fuimos fue por algo”.

Y, por supuesto, quiere quedarse. “Si, si, tengo ganas de quedarme. Si puede ser en Galicia, mejor, si no en cualquier sitio de España”.

Un sueño cumplido

Luis Álvarez llegó desde Cumaná, capital del estado de Sucre, en el oriente venezolano. Después de estudiar Ingeniería y Mantenimiento Industrial allá y trabajar en proyectos relacionados con el gas, decidió cumplir su sueño de irse a Galicia, la tierra de sus padres y sus abuelos, naturales de Ferrol. “Yo tenía muchas ganas de venirme a Galicia, con beca o sin beca, con máster o sin máster. Y bueno, la tierra llamó y aquí estoy gracias a Dios”. Y ahora está cursando un máster en dirección integral de proyectos de la Universidade da Coruña.

Lo cierto es que la tramitación para Luis resultó realmente penosa ya que hoy en día conseguir documentación en Venezuela es una tarea muy complicada. “Los trámites internos en Venezuela son muy difíciles. Yo tardé un año preparando todos mis papeles. Una vez que tenía todo listo, ya en contacto con el personal de la Secretaría Xeral da Emigración, me facilitaron todo, muy bien y muy rápido. A veces quería escribirles y ya me respondían antes de hacerlo. De verdad que estoy muy contento”.

Luis no esconde su felicidad por, a sus 34 años, cumplir su sueño. “Mi plan era quedarme a vivir aquí y ahora que estoy con el máster estoy seguro que si me voy a quedar. Ojalá pueda emprender algo, estoy pensando en algo relacionado con el gasta para automoción. Creo que puedo lograrlo, y con la ayuda de la Xunta, mejor”.

Con cierto tono de sorpresa afirma que “nunca me imaginé que podrían estar interesados en hacer que retornaran todos los emigrantes que en algún momento se fueron”. Y añade que “gracias a Dios estamos aquí, gente muy profesional y muy joven que va a dar lo mejor de sí. Estoy seguro que va a ser mucho mejor para Galicia”.

El abuelo de Santiago López nació en el municipio coruñés de Oza dos Ríos (hoy Oza-Cesuras). Después de estudiar Letras en Buenos Aires se lanzó a solicitar la BEME después de que su hermana participase en el programa el curso anterior. También sabía de la existencia del programa a través de la información de la Delegación de la Xunta de Galicia en la capital argentina. Ahora cursa un máster de traducción para la comunicación internacional en la Universidad de Vigo.

“Llegué el pasado mes de septiembre y en octubre empecé el máster. La tramitación ha sido bastante sencilla. Entre el Consulado y la propia Delegación de la Xunta me lo han puesto fácil. No presentó mayores dificultades”.

En cuanto a la posibilidad de quedarse en Galicia, Santiago confía en conseguir un trabajo una vez terminado el máster. “Estoy con mi esposa así que es cuestión de ver cómo nos insertamos en estos meses posteriores a que termine el máster”.

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