El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, aseguró que “Asturias no se entiende sin su emigración y sin la Asturias exterior”, durante su intervención en la jira celebrada el pasado 26 de abril en el Centro Asturiano de México, acto con el que puso fin a su viaje oficial al país. En un discurso cargado de simbolismo y referencias históricas, el jefe del Ejecutivo autonómico reivindicó el papel de la diáspora asturiana como parte inseparable de la identidad colectiva de Asturias.
Barbón destacó el carácter especial de la jira que organiza el Centro Asturiano de México y recordó que este tipo de fiestas forman parte de la tradición más genuina de la asturianía. En este contexto, resaltó el papel del asociacionismo asturiano en el exterior, para recordar que el Centro Asturiano de México cuenta con más de cien años de historia y que su primera gran actividad social fue precisamente una jira celebrada en 1919.

También defendió que Asturias es una tierra de emigrantes, de salida y de acogida, y que esa trayectoria histórica obliga a la Comunidad “a recibir siempre con los brazos abiertos, con generosidad y con memoria”.
En su discurso, reflexionó acerca del contexto internacional actual y alertó sobre la polarización y la crispación. “Los adversarios nunca pueden ser enemigos”, afirmó, al tiempo que insistió en la necesidad de diálogo y entendimiento. En este marco, definió la jira del Centro Asturiano de México como un puente entre Asturias y México, frente a un mundo en el que, según dijo, “sobran muros y sobran islas”.

En el tramo final de su intervención, el presidente aseguró que no olvidará este primer viaje oficial a México, aunque dejó claro que no será el último. Así, agradeció el aprendizaje de estos días y el compromiso de la comunidad asturiana en el exterior. Igualmente, recordó con emoción el obsequio recibido por parte de la directiva del Centro Asturiano: una reproducción del rey Pelayo que, según explicó, colocará en su despacho de Oviedo “para recordar cada día a los asturianos y asturianas de dentro y fuera de Asturias”.
Finalmente, quiso hacer extensivo su saludo a toda la diáspora, pidiendo que se haga llegar “el saludo de su presidente” a todas las personas vinculadas con Asturias. El presidente cerró con un agradecimiento “de corazón” su agenda institucional en México, una visita marcada por el reconocimiento a la Asturias exterior y por la defensa de los valores de memoria, convivencia y unión entre pueblos.





