A Casa de Galicia de Montevideo homenajea al gaitero Celestino Pichel

Con un gran espectáculo artístico celebrado en la Sala Teatro del Notariado de la capital uruguaya

A Casa de Galicia de Montevideo
Los artistas posan con los asistentes al evento.

Celestino Pichel, el gaitero mayor de la colectividad en Uruguay, fue homenajeado por la asociación A Casa de Galicia, sucesora de la mutua Casa de Galicia donde Pichel fue gaitero y maestro por más de medio siglo.

La Sala Teatro del Notariado en el centro de Montevideo recibió a emigrantes y descendientes que conocieron o escucharon hablar del joven de Viascón que, nacido en noviembre de 1926, viajó en el barco francés Laennec, con 24 años de edad, desde la orilla gallega a la uruguaya, surcando el Atlántico en lo que él denominó “una verdadera fiesta” porque tocaba todos los días junto a otro compañero sus gaitas, agrupando y calmando el dolor que le suponía a los emigrantes embarcados el dejar su familia y su tierra.

Vino a trabajar en una carpintería, pero enfermó respirando el serrín, por lo que poco tiempo después concursó en la mutua Casa de Galicia y fue nombrado gaitero oficial por aclamación en la que consideraba “parte de mi casa, a la que le debo todo”.

Este emigrante pontevedrés dirigió tres grupos musicales inolvidables: Pichel y sus Caribes, Gaiteros de Cotobade y los célebres Gaiteros de Pichel.

A Casa de Galicia de Montevideo
Una de las actuaciones.

Ismael Martínez, exbibliotecólogo de Casa de Galicia y primer presidente y fundador de A Casa de Galicia, recuerda sobre esa época que “estaba en la Quinta de Galicia todos los domingos”, añadiendo que “si se habrán formado parejas en esa pista” con sus orquestas.

Pichel fue pionero en la enseñanza de la gaita a mujeres en América y en el mundo, porque tuvo sus primeras alumnas en la década de 1960, entre ellas a las hermanas Doldán con cuyo padre tuvo una entrañable amistad que le ayudó a tener su banca de venta de diarios y revistas en la vereda del bar de Manuel Doldán. Este negocio propio lo ayudó a continuar con la música y al tiempo se jubiló con lo aportado como vendedor de diarios y revistas.

Martínez recuerda que en esos años llegó a “tener una agrupación de 25 músicos que desfilaban en las romerías por 18 de julio cada 12 de octubre”, reconociendo que “Pichel es un símbolo de la cultura gallega en Uruguay. No hubo, ni habrá otro gaitero igual”, sentenció el expresidente de A Casa de Galicia, que se dirigió en el homenaje a través de un video por estar convaleciente.

Estos antecedentes servirían para hacer este merecido homenaje, pero los dirigidos por María del Carmen Fernández Salgueiro, nos llevaron con música y bailes por la vida del célebre maestro gaitero que con 13 años tomó contacto con la gaita aprendiendo de manera autodidacta mientras admiraba a su primo el gaitero Ricardo Portela, siendo reconocido el 3 de agosto de 1997 en Santiago de Compostela como “el mejor gaitero de la emigración”.

A Casa de Galicia de Montevideo
Elvira Domínguez, Carlos González y María del Carmen Fernández Salgueiro, durante el acto.

El director artístico de A Casa de Galicia, Carlos González, fue alumno suyo y siguió sus pasos hasta con los reconocimientos en Galicia, diseñando junto a más de cuarenta artistas un viaje que llevó al auditorio a volver a sentir sus gaitas y reeditar las danzas que hacían en la Quinta con él y sus músicos en el escenario.

El casi medio centenar de artistas fueron vestidos por Milagros García, la locución estuvo a cargo de Daniel Bianchi, la imagen y video de María del Carmen Fernández, y la dirección general de Carlos González.

El escenario recibió el presente y futuro que tiene A Casa de Galicia con sus dos integrantes menores de diez años, Delfina González y Agustina Berriel, dirigidas por Andrea Russo que con la natural alegría ha conformado Cantigas da Lúa, donde, además de ellas tres, también participan Carolina Simoes y Victoria González, además de la guitarra de Leandro Rodríguez y el viento de Carlos González.

El Ballet Folclórico Obradoiro está dirigido por Ramón Álvarez, dibujando en el escenario la danza gallega junto a Claudia Fariña, María Rey, Sergio López, Javier Cazorla, Lourdes Cabreira, Pablo Medina, Agustina Marotta, Cecilia Fuerfauo, Gabriela Burgueño, Belén Figueroa y Melisa Piastro.

En tanto, la banda era dirigida por Carlos González y fueron los componentes de la Escuela de Gaitas y Percusión Celestino Pichel quienes le acompañaron: Natalia Sanabria, Marcos Chiozzi, Marcos Felix, Juan Sánchez, José Luis Vázquez, Carolina Simoes, Andy Penna, Andrea Russo, Adriana Gorga, Delfina González y María del Carmen Fernández Salgueiro.

A Casa de Galicia de Montevideo
Rossana Pichel, tercera por la derecha, recibió un aplauso.

También participaron los músicos y exalumnos invitados: Pablo Pérez, Ana Rey, Mery Rey, Carlos Rey y Daniel Bomjour; además de Lourdes Rey que participó desde Carballo en vídeo recordando a su maestro Celestino Pichel con el que aprendió a tocar la gaita cuando ella tenía diez años.

La presentación culminó con el aplauso emocionado de todos los asistentes a la hija del homenajeado, Rossana Pichel, que agradeció lo vivido. La presidenta Fernández Salgueiro agradeció a todos quienes hicieron posible el espectáculo, así como a sus compañeros de directiva, artistas de la institución y al público, socios y amigos que hacen posible que A Casa de Galicia siga existiendo.

Destacó también a la delegada de la Xunta de Galicia en Uruguay, Elvira Domínguez, quien, además, es socia de la institución a la que invitó a cerrar el acto destacando que “en este espectáculo se plasma el fruto de muchos años de trabajo de la Xunta de Galicia a través de los obradoiros y las Escolas Abertas”, remató la delegada.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *