A Casa de Galicia de Montevideo festeja su segundo aniversario

Reconoció el trabajo de la delegada de la Xunta en Uruguay, Elvira Domínguez, para que la colectividad mantuviese el patrimonio cultural de la desaparecida Casa de Galicia

A Casa de Galicia de Montevideo
Un momento de la fiesta organizada por A Casa de Galicia de Montevideo.

Socios y amigos de A Casa de Galicia de Montevideo celebraron en el Centro Ourensano los dos años de lucha para salvaguardar la herencia cultural de miles de gallegos que construyeron la mutua más grande de la diáspora que fue liquidada por la Justicia y Gobierno uruguayo.

En el acto fue reconocida como socia honorífica la delegada de la Xunta en Uruguay, Elvira Domínguez, que continuó el accionar de su predecesor para reapropiarse del legado gallego.

La celebración de este segundo aniversario se llevó a cabo en el Centro Ourensano el pasado 21 de abril y un almuerzo y la actuación de los cuerpos de baile y músicos de A Casa de Galicia fueron el plato principal para alimentar la morriña de los comensales.

Allí se hicieron presentes, además de los socios, directivos de todas las instituciones gallegas de Montevideo y la delegada de la Xunta de Galicia, Elvira Domínguez. Justamente ella fue reconocida como socia honorífica por el esfuerzo realizado para salvaguardar con la ayuda de la Xunta los bienes culturales de la mutua, destacándose la escultura de Asorey, ‘A Santa’, que está expuesta y preservada en el museo Zorrilla en la costanera del Río de la Plata.

Elvira Domínguez
Ismael Martínez entregó un reconocimiento a Elvira Domínguez.

Otra de las personalidades destacadas en el evento fue Manuel Rodiño, expresidente de Casa de Galicia que, con sus cien años recién cumplidos, disfrutó de la velada que tuvo como ingrediente principal la actuación de la Escuela de Gaitas Celestino Pichel y el ballet folclórico Obradoiro.

Compromiso por el futuro

En dialogo con España Exterior, Ismael Martínez, presidente de A Casa de Galicia, confesó que este aniversario significa “una gran alegría, un gran orgullo y una gran responsabilidad”. “A sala llena, fue una fiesta hermosa con la presencia de la delegada de la Xunta de Galicia y todas las instituciones gallegas nucleadas en la federación, su presidente (Martin Rodríguez Caridad), el presidente de la Federación de Instituciones Españolas y del Consejo de Residentes (Jorge Torres), en fin, una fiesta que sintetiza dos años de ardua labor”, añadió.

Sobre ese trabajo, puntualizó que fue “con muchos éxitos, muchas alegrías y con algunos fracasos, porque así es la vida. Nos agarra en un momento complejo por el tema del panteón, pero salvamos el patrimonio social y cultural con la gran ayuda de la Xunta de Galicia, y eso es motivo de orgullo y alegría” aseguró Martínez.

Indicó que “muchos exfuncionarios y socios de Casa de Galicia participaron de este ‘xantar’ y estábamos cobijados por la colectividad gallega de Uruguay”.

Acerca del futuro, el presidente de la entidad informó que “en breve habrá elecciones, porque así lo establece el estatuto, pero a corto plazo debemos resolver el tema del panteón social, que no es fácil. Es un problema que nos duele profundamente porque ahí hay miles de gallegos enterrados que hicieron la historia de la colectividad de este país, pero que no es una tarea sencilla para nosotros reacondicionarlo y ponerlo a tono con lo que su patrimonio merece”.

Martínez finalizó explicando que el panteón es en la actualidad su gran preocupación ya que “estamos cobijados por el Centro Ourensano, allí es donde desarrollamos nuestra actividad, nuestras clases de danza y gaita, buscando traer jóvenes para integrarlos a A Casa de Galicia, donde próximamente una nueva directiva va a estar dirigiendo el destino de nuestra institución gallega”.

Historia

Aún se discute en la justicia penal uruguaya la forma en que fue liquidada la mutua Casa de Galicia en diciembre del 2022, por lo que en los próximos meses se pueda definir si en realidad fue leal la actuación del poder político uruguayo o si hubo alguna maniobra para quitarle a los gallegos de Uruguay la propiedad del hospital y las policlínicas, un patrimonio que se valoraba en más del triple de lo que finalmente se remató para pagar parte de la deuda de la mutua.

Pero un esforzado grupo de poco más de cien socios y amigos de Casa de Galicia se empeñaron en conformar una nueva asociación con la finalidad de rescatar el patrimonio cultural y la historia de la mutua fundada el 1 de octubre de 1917 por el bayonés José María Barreiro y un grupo de compatriotas suyos.

En aquel momento se le denominó Sociedad de Instrucción, Recreo, Beneficencia y Asistencia Médica Colectiva Casa de Galicia y resumía en su nombre el objetivo que tenían aquellos fundadores solidarios con sus compatriotas que estaban llegando al puerto de Montevideo en barcos abarrotados, muchos de ellos sin siquiera conocer el idioma, menos leer o escribir, y que buscaban formar su hogar en estas tierras del Río de la Plata.

Ismael Martínez
El expresidente de Casa de Galicia, Manuel Rodiño, junto al presidente de A Casa de Galicia, Ismael Martínez.

Pasaron los años y Casa de Galicia fue evolucionando, recibiendo ayudas una vez creada la autonomía gallega para equipar el hospital que, con el aporte de medio millar de emigrantes, habían levantado en el predio frente al viejo centro asistencial en el barrio de Sayago al noroeste del puerto montevideano.

Sin embargo, luego de la pandemia del coronavirus –fue uno de los centros de referencia para combatirla con eficacia que tuvo el gobierno del presidente Luis Lacalle Pou–, la falta de un aval del Gobierno para un préstamo que concedería un banco español llevó a que el presidente de la mutua gallega, Alberto Iglesias, solicitara el concurso judicial al tiempo que el Ministerio de Salud uruguayo intervenía la mutua.

En la víspera de nochebuena de 2021, el juez del concurso no tuvo más remedio, ante la negativa del Gobierno de apoyar económicamente la intervención pagando lo que le debía a Casa de Galicia, que decretar el cierre definitivo de la misma.

Al tiempo que todos los parlamentarios, menos dos diputados que votaron en contra de la solución, repartieron a los socios de la mutua entre otras instituciones, la justicia preparó el remate de todos los bienes, hospital completo con toda su tecnología de punta, policlínicas y demás bienes.

Esta situación llevó a que la Xunta de Galicia, que ya había recibido la palabra del presidente Lacalle Pou de que Casa de Galicia volvería a ser de los gallegos luego de la intervención, comenzó a negociar con la Justicia, a través del que entonces era su delegado en el país, Alejandro López Dobarro, la compra del acervo cultural de la mutua, lo que continuó cuando asumió la delegada actual, Elvira Domínguez.

Así fue como, el 5 de abril de 2022, un grupo de socios y la Comisión de Cultura de la mutua liquidada conformaron la asociación civil A Casa de Galicia Centro Histórico Cultural, a los efectos de ser la continuidad de la mutua fundada por Barreiro y un grupo de gallegos en 1917.

En la actualidad, los afiliados a esta nueva institución superan el medio millar, siendo una de las más numerosas. Tiene su sede en el Centro Ourensano de Montevideo, donde busca mantener viva la historia y cultura gallega en Uruguay impartiendo cursos de danza y música, así como actividades culturales que propaguen la siembra que los emigrantes dejaron en el siglo pasado.

Tras la compra de los bienes culturales de Casa de Galicia por parte de la Xunta, le fueron entregadas a esta nueva institución, excepto la estatua de Asorey ‘A Santa’ que, por su valor y cuidados que requiere, se alojó en el museo Zorrilla de la capital uruguaya cedida en calidad de préstamo al Gobierno uruguayo.

Quizás la segunda gran conquista de esta entidad ha sido la toma de posesión del panteón social del cementerio del norte, donde un patrimonio cultural, arquitectónico y pictórico cobija a miles de emigrantes gallegos cuyos restos descansan en paz junto a tierra traída desde las cuatro provincias de Galicia.

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